Benedicto XVI en Jordania: los textos principales del Papa

8 de mayo


El Papa alaba el respeto de Jordania por la religión

AMMAN. Viernes 8 de mayo de 2009 

El Papa Benedicto XVI alabó el clima de respeto religioso existente en Jordania, durante su primer discurso nada más llegar a este país hoy, a las 14,30 horas, en presencia de los reyes Abdalá y Rania, en el aeropuerto internacional Reina Alia de Ammán.

El avión papal llegó a tierras jordanas directamente desde Roma, conforme al horario previsto. En la ceremonia de bienvenida estuvieron presentes, además de las autoridades civiles y políticas jordanas, los obispos de Tierra Santa y los miembros del Cuerpo Diplomático.


En este primer discurso, Benedicto XVI puso de manifiesto su "profundo respeto por la comunidad musulmana", en esta tierra "tan rica en historia, patria de tan numerosas civilizaciones antiguas, y profundamente llena de significado religioso para judíos, cristianos y musulmanes".

El Papa subrayó que acude a Jordania "como peregrino" a los lugares relacionados con la historia bíblica, especialmente el Monte Nebo, lugar desde el que Moisés divisó la Tierra Prometida, y Betania, lugar del bautismo de Jesús, donde bendecirá las primeras piedras de dos iglesias cristianas.

"La posibilidad de que la comunidad católica de Jordania pueda edificar lugares públicos de culto es un signo del respeto de este país por la religión y en nombre de los católicos deseo expresar cuánto aprecio esta apertura", afirmó.

Benedicto XVI destacó especialmente la labor llevada a cabo por el actual monarca, quien siguiendo el ejemplo de su padre, el rey Huseín, promueve la paz en esta región, dentro de "una mejor comprensión de las virtudes proclamadas por el Islam".

"Que su empeño por la solución de los conflictos de la región pueda seguir dando fruto en el esfuerzo por promover una paz duradera y una verdadera justicia para todos aquellos que viven en Oriente Medio", auguró a los presentes.

Jordania "está desde hace tiempo en primera línea en las iniciativas dirigidas a promover la paz en Oriente Medio y en el mundo, alentando el diálogo interreligioso, apoyando los esfuerzos para encontrar una solución justa al conflicto palestino-israelí, acogiendo los refugiados del vecino Iraq, e intentando frenar el extremismo", reconoció el Papa.

"La libertad religiosa es ciertamente un derecho humano fundamental y es una ferviente esperanza y oración mías que el respeto de los derechos inalienables y de la dignidad de todo hombre y mujer llegue a ser cada vez más afirmado y difundido, no sólo en Oriente Medio sino en todas partes del mundo", añadió.

Por último, se refirió a los últimos pasos dados en el diálogo interreligioso entre católicos y musulmanes, durante la reunión del Foro Católico-Musulmán celebrada en Roma en otoño pasado.

En aquella ocasión, los representantes de ambas religiones "examinaron el papel central llevado a cabo, en nuestras respectivas tradiciones religiosas, por el mandamiento del amor".

"Espero vivamente que esta visita y en realidad todas las iniciativas programadas para promover buenas relaciones entre cristianos y musulmanes, puedan ayudar a crecer en el amor hacia el Dios Omnipotente y Misericordioso, como también en el amor fraterno mutuo", concluyó.

Convivencia pacífica

Por su parte, el Rey Abdalá subrayó la importancia de "esta peregrinación histórica bajo el signo de la fe en el Dios único", y recordó la visita precedente de Juan Pablo II en el año 2000, año del Gran Jubileo.

El monarca jordano subrayó
"el empeño preciso de favorecer de todas las maneras la coexistencia pacífica entre el mundo occidental y el mundo musulmán".

"Precisamente la división ideológica - añadió - produce indecibles sufrimientos a las poblaciones, y es obligación de los políticos y de los hombres de buena voluntad superar estas divisiones con una postura de diálogo pero también de respeto recíproco".

"Hoy es necesario un nuevo diálogo global de comprensión entre las civilizaciones", pero sobre todo "para nosotros que creemos en un solo Dios, esta es la base para la comprensión recíproca y un compromiso escrito para cumplir con el mandato de las Sagradas Escrituras".

"La fe - añadió el Rey Abdalá- es el centro de nuestra herencia cultural" y "nos da la responsabilidad hacia los demás y hacia la justicia, para dra esperanza a los pueblos y a los jóvenes".


Discurso de Benedicto XVI a jóvenes discapacitados

AMMÁN. Viernes 8 mayo 2009  

Discurso que dirigió Benedicto XVI en la tarde de este viernes al visitar el Centro Nuestra Señora de la Paz, en Ammán, que atiende, ofrece formación y ayuda a la reinserción de jóvenes que experimentan discapacidades, tanto físicas como mentales.

Beatitudes, excelencias, queridos amigos:

Estoy muy contento de estar aquí, con vosotros, y de saludaros a cada uno de vosotros, así como a los miembros de vuestras familias, allí donde estén. Doy las gracias a Su Beatitud el Patriarca Fouad Twal por las gentiles palabras de saludo y de manera especial deseo destacar la presencia entre nosotros del obispo Selim Sayegh, cuyos proyectos y trabajo para este centro, junto a los de Su Beatitud el patriarca emérito Michel Sabbah, hoy son honrados con la bendición de las ampliaciones que acaban de concluir.

Deseo también saludar con gran afecto a los miembros del Comité Central, a las Hermanas Combonianas, y al personal laico comprometido, incluidos aquellos que trabajan en las diferentes áreas y unidades comunitarias del Centro.

La estima por vuestra notable competencia profesional, la atención compasiva y la promoción decidida del debido puesto en la sociedad de quienes tienen necesidades especiales son bien conocidas aquí y en todo el reino. Doy las gracias a los jóvenes presentes por su bienvenida conmovedora. Es una gran alegría para mí estar aquí con vosotros.

Como sabéis, mi visita al Centro Nuestra Señora de la Paz, aquí, en Ammán, es la primera etapa de mi peregrinación. Como miles de innumerables miles de peregrinos antes que yo, ahora me toca satisfacer ese profundo deseo de tocar, de encontrar apoyo en los lugares en los que vivió Jesús y que fueron santificados por su presencia, y de venerarlos.

Desde los tiempos apostólicos, Jerusalén ha sido el principal lugar de peregrinación para los cristianos, pero antes todavía, en el antiguo Oriente Próximo, los pueblos semitas edificaron lugares sagrados para indicar y conmemorar una presencia o una acción divina. Y la gente común solía acudir a estos centros llevando una parte de los frutos de su tierra y de su ganado para ofrecerlos como acto de homenaje y gratitud.

Queridos amigos: cada uno de nosotros es un peregrino. Todos estamos orientados a avanzar decididamente por el camino de Dios. Naturalmente, después tendemos a volver a atrás la mirada, hacia el recorrido de la vida --en ocasiones con arrepentimientos y recriminaciones, con frecuencia con gratitud y aprecio--, pero de todos modos seguimos adelante, a veces con trepidación y ansia, siempre con expectativa y esperanza, sabiendo que hay otros que nos alientan en el camino.

Sé que los viajes que habéis recorrido muchos de vosotros hacia el Centro Reina de la Paz han estado marcados por el sufrimiento y las pruebas. Algunos de vosotros luchan valientemente con formas de invalidez, otros han soportado el rechazo, y algunos de vosotros han sido atraídos por este lugar de paz simplemente para buscar aliento y apoyo.

Sé lo importante que es para este centro sensibilizar sobre el puesto que corresponde a los inválidos en la sociedad y asegurar que se ofrezcan los medios adecuados para facilitar su válida integración. ¡Por esta amplitud de miras y determinación, todos vosotros merecéis elogio y aliento!

A veces es difícil encontrar una razón para aquello que se nos presenta sólo como un obstáculo que superar o como una prueba -física o emotiva- que soportar. Pero la fe y la razón nos ayudan a ver un horizonte más allá de nosotros para imaginar la vida como Dios la quiere. El amor incondicional de Dios, que da la vida a cada individuo, tiene un significado y un objetivo para cada vida humana. Su amor salva (Cf. Juan 12,32).

Como lo profesan los cristianos, a través de la Cruz, Jesús nos introduce en la vida eterna y de este modo nos indica el camino hacia el futuro, el camino de la esperanza que guía cada paso que damos a través del camino, de manera que también nosotros nos convertimos en difusores de esta esperanza y caridad para los demás.

Amigos, a diferencia de los peregrinos de otra época yo no traigo regalos u ofertas. Vengo sencillamente con una intención y una esperanza: rezar por el precioso regalo de la unidad y de la paz, más concretamente por Oriente Medio.

La paz para los individuos, para los padres y los hijos, para las comunidades, paz para Jerusalén, para Tierra Santa, para la región, para toda la familia humana; la paz duradera engendrada por la justicia, la integridad y la compasión, que brota de la humildad, del perdón y del deseo profundo de vivir en armonía como una realidad única

La oración es esperanza en acción. Y, de hecho, la verdadera razón queda contenida en la oración: entramos en contacto amoroso con el único Dios, el creador universal, y de este modo nos damos cuenta de la futilidad de las divisiones y los prejuicios humanos y advertimos las posibilidades maravillosas que se abren ante nosotros cuando nuestros corazones se convierten a la verdad de Dios, a su proyecto para cada uno de nosotros y para nuestro mundo.

Queridos jóvenes amigos: deseo deciros a vosotros, en particular, que al estar entre vosotros siento al fuerza que procede de Dios. Vuestra experiencia del dolor, vuestro testimonio en favor de la compasión, vuestra determinación para superar los obstáculos que encontráis me empujan a creer que los sufrimientos pueden determinar un cambio a mejor.

En nuestras pruebas personales y estando al lado de los demás en sus sufrimientos nos hacemos, de alguna forma, más humanos. Y empezamos a aprender que, en otro nivel, también los corazones endurecidos por el cinismo o la injusticia o por la reluctancia a perdonar no están nunca fuera del alcance del radio de acción de Dios y pueden abrirse siempre a un nuevo modo de ser, a una visión de paz.

Os exhorto a todos a rezar cada día por nuestro mundo. Y hoy quiero pediros que asumáis una tarea especifica: rezad, por favor, por mí, cada día de mi peregrinación; por mi renovación espiritual en el Señor y por la conversión de los corazones a la manera de perdonar y de manifestar la solidaridad que es propia de Dios, de manera que mi experiencia, nuestra experiencia, por la unidad y la paz en el mundo traiga abundantes frutos.

Que Dios os bendiga a cada uno de vosotros y a vuestras familias, a los maestros, los enfermeros, los administradores y los bienhechores de este Centro. Que Nuestra Señora Reina de la Paz os proteja y guíe a través de la peregrinación del su Hijo, el Buen Pastor.


9 de mayo

 

Monte Nebo: Mirar con fe y esperanza al futuro 

Amman, sábado 9 de mayo
 
Después de celebrar misa en privado en la nunciatura apostólica de Amman, el Santo Padre se trasladó en automóvil al Monte Nebo, que tiene 806 metros y donde se encuentra la Basílica del Memorial de Moisés, que se construyó en el siglo IV, sobre los fundamentos de un anterior monumento de la edad clásica.

Desde 1933 surge en Siyàgha en el Monte Nebo un monasterio franciscano, con espacios de oración para los fieles de la cercana ciudad de Madaba y edificios especiales para los arqueólogos. Desde la cima de la montaña se puede contemplar un panorama único de Tierra Santa. 

Al inicio de su discurso, el Papa quiso recordar al padre Michele Piccirillo, franciscano, fallecido el año pasado,
"que dedicó su vida al estudio de la antigüedad cristiana y está enterrado en este santuario, que amó intensamente". Los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa están presentes en este lugar desde 1932.

"Es justo -afirmó el Santo Padre- que mi peregrinación comience en esta montaña, donde Moisés contempló desde lejos la Tierra Prometida. (...) Sobre estas alturas, la memoria de Moisés invita a "elevar los ojos" para abrazar con gratitud no solo las obras maravillosas de Dios en el pasado, sino también a mirar con fe y esperanza al futuro que tiene reservado para nosotros y para el mundo entero".

Benedicto XVI puso de relieve que al igual que los profetas, los apóstoles y los santos, debemos "acoger la venida del Reino de Cristo mediante nuestra caridad, nuestro servicio a los pobres y nuestros esfuerzos por ser levadura de reconciliación, de perdón y de paz en el mundo que nos rodea. (...) Dios nos dará la fuerza para perseverar con alegre esperanza también entre los sufrimientos, las pruebas y las tribulaciones".

"Siguiendo las huellas de los innumerables peregrinos que nos han precedido a lo largo de los siglos, estamos llamados a apreciar cada vez más el don de nuestra fe y a crecer en aquella comunión que trasciende todos los límites de lengua, raza y cultura".

El Papa recordó que "desde los inicios, la Iglesia en estas tierras ha conmemorado en la propia liturgia las grandes figuras del Antiguo Testamento como signo de su profundo aprecio por la unida de los dos Testamentos".

"Que este encuentro -concluyó- inspire en nosotros un renovado amor por el canon de la Sagrada Escritura y el deseo de superar todos los obstáculos a la reconciliación entre cristianos y judíos, en el respeto recíproco y en la cooperación al servicio de aquella paz a la que la Palabra de Dios nos llama".

Terminada la visita, el Santo Padre se trasladó en automóvil a la Universidad del Patriarcado de Jerusalén en Madaba, que se halla a 19 kilómetros.

El Papa bendice primera piedra de la Universidad de Madaba 

A las 9,45, Benedicto XVI se trasladó a Madaba, a 19 km. del Monte Nebo. El lugar es famoso por el hallazgo en 1896 del "Mapa de Madaba", el suelo de mosaico de una antigua iglesia bizantina del siglo VI con el mapa de Tierra Santa, el itinerario para llegar a Jerusalén a través de ciento cincuenta localidades y la minuciosa descripción de esa ciudad.

El Papa recorrió en papamóvil el barrio cristiano de Madaba hasta llegar a la zona donde surgirá la Universidad del Patriarcado Latino, por expreso deseo del Patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Fouad Twal, natural de Madaba.

Una vez allí el Santo Padre bendijo la primera piedra del futuro ateneo y dirigió unas palabras a los presentes, elogiando a los promotores de la nueva institución por "su decidida confianza en la buena educación como primer paso para el desarrollo personal y la paz y el progreso de la región".

"Los jóvenes de Jordania y los demás estudiantes de la región, al mismo tiempo que asimilan su herencia cultural -afirmó- serán llevados a un conocimiento más profundo de las conquistas de la humanidad, enriquecidos con otros puntos de vista y formados en la comprensión, la tolerancia y la paz".

"Este tipo de educación "más amplia" -subrayó el Papa- es lo que se puede esperar de las instituciones de educación superior y de su contexto cultural, sea éste secular o religioso. En realidad, la fe en Dios no suprime la búsqueda de la verdad: al contrario, la incentiva".

"Obviamente la religión, como la ciencia y la tecnología, como la filosofía y cualquier manifestación de nuestra búsqueda de la verdad, pueden corromperse. La religión se desfigura cuando es obligada a ponerse al servicio de la ignorancia y el prejuicio, el desprecio, la violencia y el abuso. En ese caso no advertimos solo la perversión de la religión, sino también la corrupción de la libertad humana, la limitación y la obnubilación de la mente".

Sin embargo, señaló el pontífice, "toda persona está llamada a la sabiduría y a la integridad, a la elección básica y primordial entre el bien y el mal, entre la verdad y la falsedad y debe ser sostenida en esa tarea".

"La llamada a la integridad moral es percibida por la persona auténticamente religiosa ya que no se puede servir de otra forma al Dios de la verdad, del amor y de la belleza. La fe madura en Dios es una gran ayuda para acceder al conocimiento y utilizarlo apropiadamente.

La ciencia y la tecnología aportan extraordinarios beneficios a la sociedad y han mejorado mucho la calidad de vida de muchos seres humanos. (...) Al mismo tiempo, la ciencia tiene sus límites. No puede responder a todas las preguntas que conciernen al ser humano y su existencia".

"El empleo de los conocimientos científicos tiene necesidad de la luz orientadora de la sabiduría ética. Esa sabiduría -recordó el Papa- inspiró el juramento de Hipócrates, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la Convención de Ginebra y otros loables códigos internacionales de comportamiento".

Benedicto XVI concluyó dirigiéndose a los jóvenes estudiantes cristianos. "Estáis llamados -recalcó- a ser constructores de una sociedad justa y pacífica compuesta por gentes de diversa procedencia religiosa y étnica. Esas realidades, lo subrayo una vez más, no deben desembocar en la división sino en el enriquecimiento recíproco".



La religión debe contribuir positivamente en la sociedad

A las 11,30, el Papa se trasladó a la Mezquita "Rey Hussein Bin Talal" de Amman, erigida por voluntad del Rey Abdalá II en memoria de su padre, e inaugurada en 2006. Antes, el Santo Padre visitó también el Museo Hachemita, que está junto a la mezquita.

A continuación tuvo lugar el encuentro con los jefes religiosos musulmanes, el cuerpo diplomático y los rectores de las universidades jordanas frente al lugar de culto.

Al inicio del acto dijo unas palabras el Príncipe Ghazi Bin Talal, uno de los firmantes del mensaje "Una palabra común entre nosotros y vosotros" (13 de octubre 2007) dirigido por 138 sabios musulmanes al Papa y a los responsables de otras Iglesias y confesiones cristianas. Al mensaje respondió el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en nombre del Papa. La delegación de los líderes musulmanes, encabezada por el Príncipe Ghazi fue recibida por Benedicto XVI en el Vaticano el pasado 6 de noviembre.

Benedicto XVI expresó su preocupación por el hecho de que algunos consideren que la religión
"es necesariamente una causa de división en nuestro mundo" y se pregunto si "a menudo no es verdad que la manipulación ideológica de la religión, a veces con fines políticos, es el "catalizador" real de las tensiones y de las divisiones y a menudo también de las violencias en la sociedad".

Musulmanes y cristianos, dijo, "deben ser coherentes en dar testimonio de todo lo que es justo y bueno, teniendo siempre en cuenta el origen común y la dignidad de cada persona humana, que es la cumbre del designio creador de Dios para el mundo y para la historia".

El Santo Padre elogió las iniciativas de los educadores jordanos y de los líderes religioso y civiles "para que el rostro público de la religión refleje su verdadera naturaleza" y destacó que la colaboración entre cristianos y musulmanes en este país "es un ejemplo alentador y persuasivo para la región, y en realidad para el mundo, de la contribución positiva y creativa que la religión puede y debe dar a la sociedad civil".

El Papa hizo hincapié en la necesidad de que cristianos y musulmanes asuman "el desafío de cultivar para el bien, en el contexto de la fe y de la verdad, el gran potencial de la razón humana. (...) Como creyentes en el único Dios -dijo- sabemos que la razón humana es en sí misma un don de Dios y se eleva al plano más alto cuando es iluminada por la luz de la verdad de Dios. En realidad, cuando la razón humana consiente humildemente ser purificada por la fe no se debilita; al contrario, se refuerza al resistir a la presunción de ir más allá de los propios límites. De esta manera, la razón humana se refuerza en el empeño de perseguir su noble objetivo de servir a la humanidad".

"Por tanto -añadió-, la adhesión genuina a la religión -lejos de limitar nuestras mentes- amplía los horizontes de la comprensión humana. Esto protege a la sociedad civil de los excesos de un ego ingobernable, que tiende a absolutizar lo finito y a eclipsar el infinito; de esta manera, asegura que la libertad se ejerza en consonancia con la verdad y enriquece la cultura con el conocimiento de lo que concierne a todo lo que es verdadero, bueno y bello".

Benedicto XVI recordó que "precisamente porque nuestra dignidad humana da origen a los derechos humanos universales, éstos valen igualmente para todos los hombres y mujeres, independientemente de su religión, grupo social o étnico. En este contexto, debemos observar que el derecho a la libertad religiosa va más allá de la cuestión del culto e incluye el derecho -especialmente de las minorías- al justo acceso al mercado de trabajo y a los demás ámbitos de la vida civil".

Antes de terminar, el Santo Padre señaló que la presencia en este encuentro del patriarca de Bagdad, Su Beatitud Emmanuel III Delly, le recordaba "a los ciudadanos del cercano Irak, muchos de los cuales han hallado una cordial acogida en Jordania. Los esfuerzos de la comunidad internacional por promover la paz y la reconciliación, junto con los de los líderes locales -dijo- deben continuar para que tengan sus frutos en la vida de los iraquíes. (...) Pido una vez más con insistencia a los diplomáticos y a la comunidad internacional, así como a los líderes políticos y religiosos locales, que hagan todo lo posible para asegurar a la antigua comunidad cristiana de aquella noble tierra el derecho fundamental a una coexistencia pacífica con sus propios ciudadanos".


10 de mayo

Homenaje del Papa en Ammán a las mujeres, "constructoras de paz"

AMMÁN, domingo 10 mayo 2009 

Benedicto XVI rindió homenaje a las mujeres como "portadoras de amor, maestras de misericordia y constructoras de paz" al presidir el acto más multitudinario de su viaje a Jordania, que concluye este lunes, con el que ha comenzado su peregrinación por Tierra Santa.

Ante más de 30 mil personas congregadas en el Estadio Internacional de Ammán, el Santo Padre dedicó un pasaje central de su homilía al Año de la Familia, que está viviendo la Iglesia en Tierra Santa, y en particular a "la particular dignidad, vocación y misión de las mujeres en el plan de Dios".

El discurso era particularmente significativo si se tiene en cuenta que fue pronunciado en un país de mayoría árabe-musulmana, y que en algunos países -el Papa no hizo referencia directa--, se celebraba el día de la madre.


"¡Cuánto debe la Iglesia en estas tierras al testimonio de fe y amor de innumerables madres cristianas, hermanas, maestras y enfermeras, a todas esas mujeres que de maneras diferentes han dedicado su vida a construir la paz y a promover el amor!", comenzó reconociendo el pontífice.

"Desde las primeras páginas de la Biblia, vemos cómo hombre y mujer, creados a imagen de Dios, están llamados a completarse el uno con el otro como administradores de los dones de Dios y como sus colaboradores en comunicar el don de la vida, sea la física como la espiritual, a nuestro mundo", siguió diciendo.

Ahora bien, lamentó el Papa, "desafortunadamente, esta dignidad y misión donadas por Dios a las mujeres no siempre han sido suficientemente comprendidas y estimadas".

"La Iglesia, y la sociedad en su conjunto, han llegado a darse cuenta de la urgencia con la que necesitamos eso que mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, llamaba 'el carisma profético' de las mujeres", expresión tomada de la histórica carta apostólica Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988), "como portadoras de amor, maestras de misericordia y constructoras de paz, comunicadoras de calor y humanidad a un mundo que con frecuencia juzga el valor de la persona con fríos criterios de explotación y provecho".

El Papa concluyó asegurando que "con su testimonio público de respeto por las mujeres y con su defensa de la connatural dignidad de cada persona humana, la Iglesia en Tierra Santa puede dar una importante contribución al desarrollo de una cultura de verdadera humanidad y a la construcción de una civilización del amor".

El lugar del bautismo de Jesús vuelve a ser meta de peregrinaciones

AMMÁN, domingo 10 mayo 2009 

Con la bendición de las primeras piedras de dos iglesias, Benedicto XVI ha querido redescubrir y relanzar las peregrinaciones al lugar en el que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista a orillas del Jordán.

La importancia de este gesto no sólo para la Iglesia sino para la misma Jordania quedó subrayada en la tarde de este domingo por la participación en el encuentro de los reyes de Jordania, Abdalá II y Rania, a pesar de que no había sido prevista.

Los reyes acogieron al Santo Padre y juntos se subieron a un coche de golf para que el mismo monarca, sentado junto al Papa, le ilustrara los descubrimientos que se están realizando en este importantísimo yacimiento arqueológico, oficialmente conocido como el Sitio del Bautismo (Baptism site), que se encuentra bajo el control de una comisión jordana.

Estos descubrimientos, que comenzaron a realizarse en los años noventa, han mostrado cómo este lugar fue meta de peregrinación desde los inicios del cristianismo, como lo demuestran más de veinte iglesias, grutas y piscinas bautismales que se remontan al período romano y bizantino. Sin embargo, las vicisitudes históricas habían interrumpido después las peregrinaciones a este lugar.

Los arqueólogos consideran que se trata de la localidad que el Evangelio de Juan (capítulo I, versículo 28) define como "Betania, al otro lado del Jordán", una Betania diferente a la que se encontraba junto a Jerusalén (donde tuvo lugar el milagro dela resurrección de Lázaro) y que los exegetas hasta hace pocos años no sabían situar.

"A través de los siglos, muchos peregrinos han venido al Jordán para buscar la purificación, renovar su fe y estar más cerca del Señor. Así lo hizo la peregrina Egeria, que dejó un escrito sobre la visita al final del cuarto siglo", afirmó el Papa.

El Papa se refería a la viajera y escritora de la provincia romana hispana de la Gallaecia, que visitó los Santos Lugares (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y 384, recogiendo sus impresiones en su libro "Itinerarium ad Loca Sancta".

Por eso, afirmó
"el sacramento del Bautismo, que saca su poder de la muerte y resurrección de Cristo, será considerado particularmente por las comunidades cristianas que se reunirán en las nuevas iglesias".

"Que el Jordán os recuerde siempre que habéis sido lavados en las aguas del Bautismo y que os habéis convertido en miembros de la familia de Jesús", deseó el Papa a los cristianos locales.


11 de mayo

Despedida de Benedicto XVI de Jordania

AMMÁN, lunes 11 mayo 2009 

Discurso de Benedicto XVI en la mañana del lunes, al despedirse de Jordania en el aeropuerto internacional Reina Alia de Ammán, después de escuchar las palabras de despedida del rey Abadlá II.

Majestad, excelencias, queridos amigos:

Al emprender la próxima etapa de mi peregrinación por las tierras de la Biblia, deseo daros las gracias a todos vosotros por la cálida acogida que he recibido en Jordania en estos días.

Doy las gracias a Su Majestad el Rey Abadlá II por haberme invitado a visitar el Reino Hachemita, por su hospitalidad y sus gentiles palabras. Expreso también mi aprecio por el gran trabajo realizado con el objetivo de hacer posible mi visita y de asegurar el desarrollo ordenado de los diferentes encuentros y de las celebraciones.

Las autoridades públicas, asistidas por un gran número de voluntarios, han trabajado durante mucho tiempo y sin descanso para dirigir a las muchedumbres y organizar los diferentes acontecimientos. La cobertura de los medios de comunicación ha permitido a innumerables personas seguir las celebraciones, aunque no hayan podido estar presentes físicamente.

Al dar las gracias a quienes han hecho esto posible, deseo extender un agradecimiento particular a todos los que están escuchando la radio o viendo la televisión, especialmente los enfermos y quienes han tenido que quedarse en casa.

Me causa una una particular haber sido testigo del inicio de numerosas iniciativas importantes promovidas por la comunidad católica aquí, en Jordania. La nueva sección del Centro Reina de la Paz abrirá posibilidades concretas para dar esperanza tanto a quienes luchan con dificultades y como a sus familias.

Las dos iglesias que se construirán en Betania permitirán a las respectivas comunidades la acogida de peregrinos y promover el crecimiento espiritual de quienes rezarán en ese lugar santo. La Universidad de Madaba debe ofrecer una contribución particularmente importante a toda la comunidad, formando a jóvenes de varias tradiciones para capacitarles en la conformación del futuro de la sociedad civil. A todos los que están comprometidos en estos proyectos les presento mis mejores deseos y la promesa de mis oraciones.

Un día particularmente luminoso entre los que estoy viviendo ha sido mi visita a la mezquita al-Hussein bin-Talal, donde he tenido el gusto de encontrar a los jefes religiosos musulmanes junto a los miembros de los cuerpo diplomático y los rectores de las universidades. Deseo alentar a todos los jordanos, tanto cristianos como musulmanes, a edificar sobre los sólidos cimientos de la tolerancia religiosa que permite a los miembros de las diferentes comunidades vivir juntos en paz y respeto mutuo.

Su Majestad el Rey ha promovido muy activamente el diálogo interreligioso y deseo destacar lo mucho que es apreciado su compromiso en este sentido. Constato con gratitud la particular consideración que demuestra a favor de la comunidad cristiana de Jordania.

Este espíritu de apertura no sólo ayuda a los miembros de las diferentes comunidades étnicas de este país a vivir en paz y concordia, sino que además ha contribuido a las iniciativas políticas de amplias miras promovidas por Jordania para construir la paz en todo Oriente Medio.

Queridos amigos: como sabéis, he venido a Jordania sobre todo como peregrino y pastor. Por tanto, las experiencias de estos días que quedarán más firmemente grabadas en la memoria son mis visitas a los santos lugares y los momentos de oración que hemos celebrado juntos.

Una vez más deseo expresar el aprecio de toda la Iglesia a aquellos que custodian los lugares de peregrinación en esta tierra y deseo también dar las gracias a las numerosas personas que han contribuido a la preparación de las vísperas del sábado en la catedral de San Jorge y de la misa de ayer, en el Estadio Internacional.

Para mí ha sido verdaderamente una alegría vivir estas celebraciones pascuales con los fieles católicos de diferentes tradiciones, unidos en la comunión de la Iglesia y en su testimonio de Cristo. Les aliento a todos a permanecer fieles a su compromiso bautismal, recordando que Cristo mismo recibió el bautismo de Juan en las aguas del río Jordán.

Al despedirme de vosotros, deseo que sepáis que llevo en mi corazón al Reino Hachemita y a todos los que vive en esta región. Rezo para que tengáis la alegría de la paz y la prosperidad, ahora y para las generaciones futuras. Una vez más gracias. ¡Y que Dios os bendiga a todos!




 

 

 


 

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