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II. El Código Da Vinci

 



¿Por qué El Código da Vinci ha tenido tanto éxito en determinados ambientes?

Posibles causas:

  • Actitud relativista hacia la Verdad y la Religión

  • Referencias basadas en conspiraciones, secretos y feminismo radical

  • Aversión hacia cualquier autoridad religiosa católica

    • Creencia implícita de que la realidad se puede adaptar a los deseos de cada uno:
    • sucedió lo que me interesa que sucediera...
    • Jesús predicó sólo lo que me gusta...
    • me exige sólo lo que me apetece...

La deformación de la historia verdadera de la Iglesia Católica

 


 

11. ¿Por qué ha tenido un éxito tan extraordinario en el gran público?

Pienso que por muy diversos factores. Entre ellos:

  • El autor plantea unos razonamientos elementales de forma muy asequible, y los presenta como “alta especulación”.

    Esto es fácilmente aceptable para personas sin conocimientos del cristianismo; o para personas que se oponen, por principio al catolicismo.

    Este libro les confirma sus prejuicios sin necesidad de estudiar ni de verificarlos o contrastarlos con la realidad.
  • Combina un habilidoso conjunto de elementos –tomados del gnosticismo y feminismo radical-, que van transmitiendo al lector dudas, prevenciones o posturas contrarias sobre la fe y la Iglesia Católica.


    El feminismo radical es lo correcto para Brown, y por eso la monja Sor Sandrine afirma que la Iglesia católica, en la medida que se haga feminista radical, avanzará “lentamente en la dirección correcta en relación con los derechos de la mujer”.

 

  • Elabora una mezcla de datos ciertos con otros falsos, cuya veracidad no puede comprobar el lector común, ya que con frecuencia oye hablar de esos datos por primera vez.

 

  • Parte de una afirmación falsa en el comienzo del libro: una afirmación en la que se basa todo el relato.


    El autor afirma que "todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces". Esto es radicalmente falso.

    • Escribe Máximo Introvigne, director del CESNUR (Center for Studies on New Religions: “Muchos objetan a cualquier crítica de la novela en cuestión que se trata de una ficción y que, como tal, no debe respetar la verdad histórica.


      Estos críticos, simplemente, han olvidado leer la página de Información histórica [en la edición castellana: Los Hechos] donde Brown afirma que “todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces” y se fundamentan en particular sobre el hecho que “en 1975 ante la Biblioteca Nacional de París se descubrieron unos pergaminos, conocidos como Les Dossier Secrets” con la historia del Priorato de Sión.


      Tal vez, en respuesta a las múltiples controversias, a partir de la sexta reimpresión, la página de Información histórica, página 9 de la edición italiana Mondadori, ha desaparecido, sustituida por una página 9 completamente blanca: pero naturalmente permanece en la edición inglesa (y en la primera edición italiana, para quienes hayan adquirido el volumen en la primera semana de difusión).”
    • Escribe García Noblejas: “Parece que su éxito editorial tiene que ver con su capacidad de producir, en lectores inocentes, benevolentes y sobre todo ignorantes, el "frisson" [conmoción] del escándalo religioso como si sólo fuera un "frisson" propio del "thriller" como género literario, cuando en realidad es el triste "frisson" de sentirse confirmado en la cómoda pseudo-certeza gnóstica de que realmente no hay nada sobrenatural ni trascendente, porque nunca lo ha habido, a pesar de las “oscuras maniobras” de la Iglesia.



      ”El motor del éxito editorial debe funcionar alimentado por la relativa tranquilidad que produce saber que no hay nada trascendente, más allá de lo “políticamente correcto”, que es lo que podemos manejar y controlar con seguridad y certeza. Y hoy lo políticamente correcto pasa por buscar nuestras raíces culturales en una peculiar Florencia de los Medici, laicista, en la que las raíces llegan a los siglos anteriores a Cristo, sin tener en cuenta el cristianismo (…).


      El lector más o menos inocente y distraído (…) ya no debe tener ninguna mala conciencia si no vive según las exigencias de su fe, o la fe que le enseñaron sus padres o sus abuelos. Ellos estaban engañados, no estaban al corriente de lo que ahora “ya” sabemos.

      Ese lector ya es ahora, gracias a Dan Brown, una persona de una calidad humana muy superior a esa panda de tarados mentales y morales que circulan por el libro, hecha de emperadores romanos antifeministas y papas contemporáneos que contratan en Nueva York, en la esquina de Lexington con la Calle 34, asesinos albinos e imbéciles del Opus Dei, entre otras lindezas”.

 

12. ¿Cómo se establece el pacto de lectura entre el libro y el lector?

 

  • Es difícil –para una persona medianamente culta- establecer el pacto de lectura con el libro.

    Es posible si no se conoce, o se conoce muy poco, la historia del catolicismo, ni la historia del arte, etc.


    • El libro está presidido por el “espíritu de duda” y la “mentalidad de sospecha” que va sembrando el autor. Y es lógico que esto satisfaga a los lectores anticatólicos a ultranza, como se puede ver en los foros.


      Ésta es un declaración representativa, que se lee en imo de los foros:

      “No me interesa quien escribió el libro, ni si se basa en hechos reales o ficticios. Sólo sé que el fondo es claro, que se resume en un negocio llamado "iglesia" que no da ejemplo de lo que tanto defiende: amor (santa inquisición), humildad (iglesias llenas de oro), igualdad (no hay curas mujeres), etc. Dios resume un solo sentimiento: amor total y no requiere de biblias ni nada de historias”.
    • Esa ignorancia de la historia puede llevar a un alto númerode lectores a perdonar lo que juzgan “licencias literarias” en el modo de contar los hechos; especialmente cuando se coincide con el autor en la repulsa o sospecha ante la Iglesia.


      Esta declaración, formulada en un foro, es expresiva: "las verdades como catedrales" parecen ser las grandes acusaciones sin fundamento del autor:

      Es cierto que en "El código Da Vinci" hay incongruencias y teorías no demostradas lanzadas como ciertas. También lo es que hay verdades como catedrales. No es un libro de historia, es ficción. Es una novela que quiere ser libro de historia y flirtea con ella.

      Pero lo mejor de todo, lo que hace que merezca la pena leerlo -a pesar de lo que digan los críticos resabidos y la desgraciadamente inevitable Iglesia- es que te hace pensar, te invita a investigar por tu cuenta y, sobre todo, grita a los cuatro vientos, sin complejos, lo embustera que es la Iglesia católica.
 
  • Hay muchos lectores que leen el libro tal y como desea el autor: como un libro de investigación que les desvela parte de la historia real del mundo, que la mentirosa y pérfida Iglesia Católica les ha ocultado durante siglos.

 

13. Una sensación reconfortante

  • El libro crea en el lector una reconfortante sensación de superioridad: la sensación del iniciado en el misterio; del que “ha abierto los ojos” y ha descubierto la mentira que engaña a todos, menos a los privilegiados, entre los que el lector se incluirá a partir de la lectura.

 

  • Esta afirmación de J. N. en un foro español lo corrobora:


    Sinceramente, yo pienso que en realidad su inteligencia fue precisamente incluir una historia para que todas aquellas personas que viven "cegadas" puedan de una manera u otra abrir los ojos. Esta mayoría de gente no anda buscando el verdadero significado de las cosas, de la vida... por que vive el mundo de acuerdo a su círculo familiar, social, etc.

    Esta obra de Brown es precisamente para esa gente, para despertar de golpe el interes en buscar el verdadero significado de la vida... y no simplemente remar en la corriente como lo hace el "vecino".
  • Afirmaba Dan Brown en la promoción del libro:

    "Como he comentado antes, el secreto que revelo se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se desvela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que El Código Da Vinci, además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones".


    “Aceptando la premisa gnóstica – escribe G. Noblejas comentando el efecto de la lectura del libro en los lectores menos avisados-, pasamos a ser detentadores de un "secreto" acerca del "secretismo" que nos ha sido desvelado al oído, en voz baja, a nosotros, privilegiados lectores de un "trhiller" que en realidad es un libro de "ficción histórica" que nos asoma a la “verdadera historia” a través del ojo de la cerradura de la puerta que hasta ahora era celosa y criminalmente custodiada por los inventores y mantenedores de esa ficción perversa llamada cristianismo, y en concreto, religión católica.

    Somos entonces “conocedores auténticos”, gnósticos, parte de una excepción exclusiva, que -gracias al experto Brown y a Robert Langdon, su trasunto en el texto- ya sabemos lo que los demás aún no saben...”.

 

14. ¿Qué elementos pueden ser la clave del éxito de ventas?

 

Confluyen diversos elementos. En cuanto al planteamiento:

 

  • Actitud relativista ante la verdad
  • Recelo ante las religiones, dentro de la actual “cultura de la sospecha” o del “dietrismo”.
  • Rechazo frontal de la Iglesia y su autoridad, mediante acusaciones globales que no se fundamentan (se lee en la p. 158. “La lacra del cristianismo siempre había sido la mentira”
  • Feminismo radical anticatólico

    Se llega afirmar en el libro cosas de este tipo: "
    A las comadronas también las mataban por su práctica herética de aplicar conocimientos médicos para aliviar los dolores del parto —un sufrimiento que, para la Iglesia, era el justo castigo divino por haber comido Eva del fruto del Árbol de la Ciencia, originando así el pecado original. Durante trescientos años de caza de brujas, la Iglesia quemó en la hoguera nada menos que a cinco millones de mujeres".

 

En cuanto a la forma

 

  • Es un producto de muy fácil consumo. Está construido con más de un centenar de capítulos muy breves, con abundantes diálogos, concebidos como escenas plásticas de un guión para una película de cine.

 

En cuanto a la ambientación y trama

  • La ambientación es tópica, de cómic; y la trama lineal y previsible.

En cuanto a los personajes

  • Son planos, casi caricaturescos, como corresponde a un comic, divididos en buenos, malos, malísimos. Están contrapuestos siempre entre sí: a un personaje bueno se opone otro malo o malísimo. La caracterización por países responde también –aunque de forma moderada- a los tópicos habituales (norteamericanos listos, franceses sabios, italianos geniales, suizos prácticos, españoles fanáticos, etc.)
  • Hay personajes buenos, indiferentes, malos y malos-malísimos.

 

Los buenos son los norteamericanos, los franceses y los italianos anticatólicos que buscan o que saben el Secreto. Son superlistísimos y van descubriendo claves y secretos a velocidad de vértigo. Están:

 

  • Sophie: joven francesa, guapa y criptóloga.
  • Langdom: americano inteligente, que trabaja en Harward, y que va investigando y descubriendo secretos con la rapidez de un Indiana Jones.
  • Leonardo da Vinci, un genio italiano, al que se presenta como homosexual (un guiño oportuno al movimiento gay) del que se afirma: “la genialidad de aquel visionario, había sido abiertamente homosexual y adorador del orden divino de la Naturaleza, cosas ambas que lo convertían en pecador a los ojos de la Iglesia”.



    Da Vinci también es secretamente anticatólico, sugiere en la p.287:

 

«Muchos han comerciado con ilusiones

Y falsos milagros, engañando a la estúpida multitud.»

LEONARDO DA VINCI

 

  • Pero también hay americanos geniales. Por ejemplo, Walt Disney, que es descrito por Brown como “el Leonardo de nuestros días”. Y para justificar su teoría, el autor llega a afirmar lo siguiente en la p. 324:


    “Walt Disney había dedicado su plácida existencia a trabajar para transmitir la historia del Santo Grial a las futuras generaciones. A lo largo de toda su vida a Disney lo consideraron siempre como «una versión moderna de Leonardo».


    Los dos se adelantaron mucho a su tiempo los dos fueron artistas extraordinariamente dotados, miembros de sociedades secretas y notorios bromistas. Al igual que en el caso de Leonardo, a Walt Disney le encantaba incluir mensajes ocultos y símbolos en sus obras. Para el ojo entrenado del experto en simbología ver alguna de las primeras películas de Disney era quedar sepultado bajo un alud de alusiones y metáforas.


    La mayor parte de sus mensajes trataban de la religión, de la mitología pagana y de las historias de la diosa sometida. No es casualidad que retomara los cuentos de la Cenicienta, la Bella Durmiente y Blancanieves; en las tres se trata el tema de la encarcelación de la divinidad femenina.


    Además, a nadie le hace falta saber mucho de simbología para entender que Blancanieves —una princesa que cayó en desgracia tras darle un bocado a una manzana envenenada— representa una clara alusión a la caída de Eva en el Jardín del Edén. Ni que la princesa Aurora de La Bella Durmiente — «Rosa», en nombre clave, y escondida en la espesura del bosque para protegerse de las garras de la bruja malvada, es la historia del Grial contada a los niños”.

Los indiferentes son suizos, franceses...

 

  • André Vernet, presidente de la sucursal parisina del banco de Depósitos de Zurich. P. 230 «Cuando me jubile —se decía a sí mismo—, llenaré la bodega de Burdeos únicos, adornaré mi salón con un Fragonard y tal vez también con un Boucher, y me pasaré los días buscando en el Quartier Latín antigüedades y libros de coleccionista.» Esa noche, Vernet llevaba despierto sólo seis minutos y medio.”

 

Los malos son los dirigentes de la Iglesia Católica en general

Se presenta la Iglesia como la gran asesina y la gran mentirosa. (p. 333: La Iglesia habrá ganado la guerra que inició hace tantos siglos para reescribir la historia. El pasado quedará borrado para siempre.)

 

  • Papas
  • El clero de Roma.


    Son todos malos e hipócritas
    ( p. 331) El siguiente texto es muy representativo: mezcla elementos vitales (la crueldad del mundo) con acusaciones generales (presenta a toda la Iglesia como encubridora) y parte del supuesto de que la fe "de Roma" es un engaño, frente a la fe de Brown, que es la verdadera:

    “Sí, el clero de Roma -afirma Brown- está tocado por la fuerza de la fe, y precisamente por eso sus creencias pueden soportar cualquier tormenta, incluidos los documentos que contradicen lo que más sagrado es para ellos. Pero ¿qué me dices del resto del mundo? ¿Qué hay de los que no están bendecidos por las mismas certezas? ¿Qué me dices de los que ven la crueldad del mundo y se preguntan dónde está Dios?

    ¿Y de los que saben de los escándalos de la Iglesia y se preguntan quiénes son esos hombres que afirman tener la verdad sobre Cristo y aun así mienten y encubren los abusos sexuales a niños cometidos por sus propios sacerdotes? —Teabing se detuvo un instante—. ¿Qué pasa con esa gente, Robert, si las persuasivas pruebas científicas demuestran que la versión de la historia de Jesús que propone la Iglesia no es exacta, y que la mayor historia jamás contada es en realidad la mayor historia jamás inventada?

    Langdon no le respondió.

    —Pues ya te diré yo qué es lo que pasa si esos documentos salen a la luz —dijo Teabing—. Que el Vaticano se enfrentaría a la peor crisis de fe de sus dos milenios de historia.
  • Los católicos.


    Un representante de los católicos es el Capitán Bezu Fache, que le sirve a Brown como excusa para ridiculizar al del católico piadoso.


    Si es piadoso, debe ser, según Brow, anti feminista, falso, radical, hipócrita, fanático, etc. “iba a misa todos los días y se confesaba con fervorosa asiduidad”.


    Fache es antifeminista: “No era sólo –pensaba Fache- que las mujeres carecieran de la fuerza física necesaria para desempeñar las labores policiales; su mera presencia suponía una distracción peligrosa para sus compañeros”.

  • Así lo pinta en ocasión:

    "le parecía irónico que uno de los raros pronunciamientos públicos de Fache en los últimos años hubiera sido su airada reacción antelos escándalos por pedofilia en la Iglesia católica. «¡A esos curas habría que ahorcarlos dos veces! —había declarado—. Una por los delitos que han cometido contra esos niños, y otra por manchar el buen nombre de la Iglesia Católica.» Collet tenía la sensación de que era esa segunda razón la que más le indignaba.”

Los malos-malísimos son...

 

El Opus Dei en su conjunto (al que se pinta furibundamente antifeminista).

  • Y el colmo de los colmos; el superperverso; el requeterequetemalo; el malo-malísimo es Silas, un monje numerario (¡!) del Opus Dei (en el Opus Dei no hay monjes): un albino de ojos rojizos y un pasado turbio: su padre, un fornido estibador, lo golpeaba de pequeño, y por eso, acabó torciéndole el pescuezo a un estibador que le recordaba a su padre.
  • Durante la novela, Silas se autoflagela sin parar.

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