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--Corpus Christi: Dios en las calles del mundo

 

Dios en las calles de Nueva York

 

Corpus en Sevilla
 
Toledo: entrada en la Catedral
 
En Buffalo, E.E. U.U
 
La Orotava, Tenerife, Canarias
 
Baviera, Alemania
 
Saint Louis Misouri, E.E. U.U.
 
Roma, presidida por el Papa
 
México. En la Basílica de Guadalupe
 
En Ciudad de Guatemala
 
Amsterdan, Holanda
 
     
     

 


Jueves, 7 de junio 2007, Roma

Benedicto XVI celebró la Santa Misa a las 19,00 en la explanada de la basílica de San Juan de Letrán de Roma y a continuación presidió la procesión eucarística hasta la basílica de Santa María la Mayor.

En su homilía, el Papa recordó que la solemnidad del Corpus Christi "tuvo origen en un contexto cultural e histórico determinado: nació con el preciso objetivo de reafirmar abiertamente la fe del Pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía".

Por eso, "el Corpus Christi retoma el misterio del Jueves Santo, casi obedeciendo a la invitación de Jesús de "gritar desde los tejados" lo que Èl había transmitido en secreto. Los apóstoles recibieron del Señor el don de la Eucaristía en la intimidad de la Ùltima Cena, pero estaba destinado a todos, al mundo entero. De ahí que haya que proclamarlo y exponerlo abiertamente para que todos puedan encontrar a "Jesús que pasa". (...) Esta es la herencia perpetua y viva que Jesús nos dejó en el sacramento de su Cuerpo y Sangre".

"Se trata -explicó el Papa - de una realidad misteriosa que va más allá de nuestra comprensión", y "no debemos maravillarnos de que todavía hoy para muchos sea difícil aceptar la presencia real de Cristo en la Eucaristía. No puede ser de otra forma. (...) La Eucaristía sigue siendo un "signo de contradicción" y no puede dejar de serlo porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo hace entrar en crisis la sabiduría del ser humano".

Pero "para los cristianos, de generación en generación, la Eucaristía es el alimento indispensable que los sostiene mientras atraviesan el desierto de este mundo, árido por los sistemas ideológicos y económicos que no promueven la vida; (...) un mundo donde domina la lógica del poder y del tener antes que la del servicio y el amor, (...) donde con frecuencia triunfa la cultura de la violencia. Pero Jesús nos sale al encuentro y nos da seguridad: Èl mismo es "el pan de vida".

El Santo Padre se refirió después al Evangelio de San Lucas que narra el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y afirmó que contenía "una invitación explícita a que cada uno ofrezca su contribución. Los cinco peces y los dos panes indican nuestra aportación, pobre pero necesaria, que Èl transforma en don de amor para todos. (...) La Eucaristía es por lo tanto una llamada a la santidad y al don de sí porque "la vocación de cada uno de nosotros es ser, junto a Jesús, pan partido por la vida del mundo".

Benedicto XVI concluyó recordando que al final de la Misa "llevaría idealmente a Jesús por todas las calles y los barrios de Roma"."Lo sumergiremos, por decirlo así -subrayó- en nuestra vida cotidiana para que camine donde nosotros caminamos. (...) Andamos por los caminos del mundo sabiendo que Èl está a nuestro lado, firmes en la esperanza de poderlo ver un día, cara a cara, en el encuentro definitivo".

Terminada la misa, el Papa presidió la procesión eucarística que recorrió la Via Merulana hasta la basílica de Santa María la Mayor. Durante el camino, miles de fieles rezaron y cantaron acompañando al Santísimo Sacramento. Un vehículo descubierto transportó el Santísimo en una custodia, frente a la cual iba el Papa arrodillado.

 

 


Corpus Christi en Roma, 2006

El jueves , solemnidad del Corpus Christi, Benedicto XVI celebró la Santa Misa a las 19,00 en la explanada de la Basílica de San Juan de Letrán y posteriormente presidió la procesión eucarística hasta la basílica de Santa María la Mayor.

 

En la homilía, el Papa afirmó que la Hostia consagrada es "el alimento de los pobres" y "fruto de la tierra y del trabajo del hombre".

"En un período en que se habla de la desertificación y oímos denunciar cada vez más el peligro de que hombres y bestias mueran de sed en las regiones que no tienen agua, nos damos cuenta de la grandeza del don del agua y de que somos incapaces de conseguirla por nosotros mismos.

 

Entonces, mirando desde más cerca este pequeño trozo de Hostia blanca, este pan de los pobres, es como una síntesis de la creación".

"Cuando al adorar miramos la Hostia consagrada, nos habla el signo de la creación. Entonces encontramos la grandeza de su don; pero también encontramos la Pasión, la Cruz de Jesús y su resurrección".

"En la fiesta del Corpus Christi vemos sobre todo el signo del pan, que nos recuerda también la peregrinación de Israel durante los cuarenta años en el desierto.

 

La Hostia es nuestro maná, con el que el Señor nos nutre; es realmente el pan del cielo, mediante el que se dona a sí mismo.

 

En la procesión seguimos este signo y así le seguimos a El mismo".

"¡Guíanos por los caminos de nuestra historia! ¡Muestra a la Iglesia y a sus pastores siempre de nuevo el justo camino!

 

¡Mira  a la humanidad que sufre, que vaga insegura entre tantos interrogantes; mira el hambre físico y psíquico que la tormenta!


¡Da a los seres humanos pan para el cuerpo y para el alma! ¡Dales trabajo, dales luz, dales Tú mismo! Purifícanos y santifícanos!".

"Haznos comprender -terminó- que sólo mediante la participación en tu Pasión, mediante el "sí" a la cruz, a la renuncia, a las purificaciones que nos impones, nuestra vida puede madurar y alcanzar su verdadero cumplimiento. ¡Reúnenos de todos los confines de la tierra! ¡Une a tu Iglesia, une a la humanidad lacerada! ¡Danos tu salvación!"

Tras la misa, el Papa presidió la procesión eucarística que recorrió la Via Merulana hasta la basílica de Santa María la Mayor. Durante el camino, miles de fieles rezaron y cantaron acompañando al Santísimo Sacramento. Un vehículo descubierto transportó el Santísimo en una custodia, frente a la cual iba el Papa arrodillado.

 

 


Corpus Christi en Madrid

Galería fotográfica comentada

Preparativos

La carroza del Santísimo

Misa presidida por el Cardenal Rouco en la Plaza de Oriente

Procesión por las calles de Madrid: Mayor y Arenal

Adoración ante el Santisimo frente a la Catedral de la Almudena

Testimonio de una religiosa de clausura

Testimonio de una emigrante

Testimonio de una familia: bisabuela, hija, nieta y bisnieta


 

Corpus Christi en Madrid 2006

 

Testimonio de una madre de familia

 

Hola, Señor; hemos venido Javier y yo con nuestros hijos: la mayor se llama María –como tu Madre, nuestra Madre-, después vienen Javichu, Coco, los mellizos Gonzalo y Fátima y el pequeño es Josemaría.

Nos conoces bien porque somos -nuestros hijos también- fruto de tu Amor, de ese Amor que te ha llevado hasta la locura de quedarte aquí, en la Eucaristía, porque nos amas sin medida. Gracias, Señor.

Siempre hemos experimentado tu amor y particularmente, con el nacimiento de nuestros seis hijos. Gracias, Señor.


Como sabes, todos tuvieron que nacer por cesárea, cinco cesáreas en seis años y siempre, Dios mío, te hemos tenido a nuestro lado.

No hemos tenido miedo a tener hijos porque Tú estás por encima. Eres Padre, y los envías cuando, como y donde quieres. Tú eres el Dios de la vida y nosotros, con tu gracia, te hemos dejado hacer. Tu gracia, Jesús Sacramentado, ha ido siempre por delante. Nunca fallas. Nuestros hijos son tuyos, Señor; nosotros, somos solamente instrumentos de tu amor. Gracias, Señor.

Antes de la operación de cada nacimiento, algunos nos decían: ¡te estás jugando la vida! Y nosotros, Señor, pensábamos en Ti, porque Tú, Señor, sí que te has jugado Tu vida por cada uno de nosotros, porque Tú sí que nos amas de verdad, a cada una, a cada uno, más que todas las madres del mundo juntas.

Señor, gracias por el próximo viaje del Santo Padre Benedicto XVI a nuestro país para el Encuentro Mundial de las Familias. Te pedimos por él. En Valencia, oiremos una vez más, de labios de tu Vicario en la tierra-¡cuánto le queremos!-, tu plan sobre la familia.


Dale y danos tu ayuda. Ilumina a nuestras autoridades para que respeten la institución familiar como Tú la has creado y quieres. Bendice, Señor, a todas las familias del mundo, especialmente a las que pasan por dificultades.

Danos fuerzas, Jesús Sacramentado, Jesús-Eucaristía, para mostrar al mundo la, la maravilla de la sexualidad vivida conforme a los planes divinos. Ilumina a nuestros jóvenes. Bendice la Misión Joven que comienza en nuestra Diócesis.

Aquí tienes a nuestros hijos: escoge a los que quieras, para lo que quieras. Son tuyos. Ya sabes que el que tiene 12 años quiere ser sacerdote...; sacerdote y también piloto de Fórmula 1... A ver cómo lo arreglas, Señor.

Señor, queremos que reines en nuestras familias. Ayúdanos a no tener miedo y a gritar al mundo, Señor, que Tú eres Amor, el único Amor. Señor, nada sin Ti. Gracias, Señor.

Susana y Juan Carlos, médicos oncólogos

Señor, hoy he venido aquí con mi marido a adorarte en la Hostia Santa y a hacerte una pregunta: ¿por qué nos quieres tanto?Nos quieres con locura. Lo experimento a todas horas.

Día tras día, durante años, me he enfrentado con el dolor de mis enfermos. Por nuestras consultas han pasado milesde personas con cáncer, mujeres y hombres de todas las edades. Madres de familia, ancianos, jóvenes, niños… Jesús, a veces dicen que no te entienden. Algunos se han curado; muchos otros se han ido de este mundo cuando, humanamente hablando, estaban en lo mejor de la vida.

El dolor es un misterio, un misterio de tu amor. Siempre he procurado que mis pacientes de cáncer te miraran a Ti, clavado en la Cruz. Y les digo que por medio de esa Cruz, gracias a tu dolor terrible, nos has salvado.

He visto a muchos que, bien preparados -gracias, Señor, por los capellanes de nuestros hospitales-, se han ido, sufriendo alegres, a darte un abrazo en el Cielo. Tu Cruz es la salvación. Pero alguno de mis pacientes también me contestaba: “sí, eso que dice, doctora, es muy bonito; eso, es muy fácil decirlo, estando sano”.

Siempre he hablado convencida, pero ahora me doy más cuenta de tu cariño. Hace cuatro años me has concedido una gracia muy grande. La gracia de la enfermedad. Y yo, médico de cáncer, estoy también gravemente enferma. La enfermedad me está uniendo todavía más con mis enfermos. Y sobre todo me está uniendo Contigo, -gracias, Dios mío-. Mirando un crucifijo, siempre te entiendo, Señor, muchas veces con esfuerzo y con lágrimas y con la ayuda de tu Madre

Ilumina a esta sociedad, Dios nuestro: se rebela ante el dolor. Para algunos, una vida llena de sufrimiento y limitaciones, como la de mis enfermos, como la mía, no tiene sentido. Y proponen acabar con ella lo antes posible.

Y es al revés: ahora es cuando mi vida tiene más sentido que nunca. Ayúdanos, ayúdame Señor, a descubrir cada día que lo único que vale la pena vivir en gracia de Dios, hacer tu voluntad; unirnos a Tu amor Redentor para salvar a la humanidad. Cuando mis dolores han sido más fuertes, es cuando más cerca te he sentido, Señor.

Qué pena dan los que no te conocen y sufren rabiando. Gracias por tu Amor que nos hace sufrir felices salvando contigo el mundo.

¿Por qué nos quieres tanto, Señor?

 

Pedro José, 24 años

 

 

Señor: qué alegría hablar contigo en este día del Corpus Christi, a los pies de la Madre de la Almudena. Muchos piensan que soy -especialmente desde ayer- un tipo políticamente poco correcto, un “hereje social”, como dice mi Rector. Provengo de una familia singular: mi madre es filipina y mi padre español. Me entusiasma ver las maravillas que haces con el amor humano. De hecho te conocí, Señor, en mis padres, en su amor, en su diálogo y su reconciliación, en su oración y en su fe. Ellos tienen buena parte de la culpa de lo que me ha pasado a mí, y lleva camino de que también le pase a mi hermano. Tú bien lo sabes, Señor.

Yo tenía muchos planes para mi vida y era uno más del montón. Y sabes también que en estos momentos, salirse del montón está muy mal visto. Tenía 16 años cuando un día, en la confesión, me preguntó el cura mayor de mi parroquia: ¿has pensado alguna vez ser sacerdote? Aquello fue una bomba, Señor, ¡qué crisis!

Yo no quería ser piloto de Fórmula 1 como otros..., pero me costaba dejar mi casa, sobre todo por mi madre. Me costaba dejar mis planes, sobre todo por las matemáticas que me apasionan. Me costaba dejar a mis amigos, y renunciar al proyecto de formar una familia. Pero Tú, Señor, me enamoraste de verdad, y sólo me quedaba una respuesta inteligente: FIAT, HÁGASE, como la Virgen María, y con su ayuda.

Decidí entonces emprender un tipo de vida diferente, donde tu amor fuera lo primero. Por eso entré al Seminario…

¡Gloria a ti, Señor, que quisiste que ayer el Señor Cardenal me ordenase diácono, junto con nueve compañeros más! Y, si tú quieres, Maestro, seremos sacerdotes el año que viene... Gracias, Señor, por ese regalo tan grande para nosotros y para la Iglesia. Y detrás de mí viene mi hermano Pablo que este año ingresa también en el Seminario. ¡Cuánto nos quieres, Señor!¡Y qué grande es tu amor por mí!

Empieza ahora la Misión Joven. Te pido por todos los jóvenes de Madrid. ¡Muchos no han oído hablar nunca de ti. Toca sus corazones como tocaste el mío. Te pido que se llenen a rebosar los dos Seminarios de nuestra Diócesis. Danos, Señor, abundantes vocaciones para la vida consagrada.

Las necesitamos como el agua. Que con la ayuda de tu Espíritu Santo resuene en los jóvenes la llamada a la santidad, a una entrega total a Ti en medio del mundo, sin salirse de su sitio. Ayúdanos a vivir de tal manera que todos los jóvenes te descubran: Tú eres el amor que están buscando para sus vidas; Tú eres la única alegría que puede colmar sus corazones. Solamente así será realidad ese mundo nuevo en el que los hijos de Dios vivamos felices de verdad como hermanos.




En Amsterdam, Holanda

Un cortejo multicolor acompañó al Santísimo Sacramento por los canales de Amsterdan. Por tercer año consecutivo, la Iglesia de Nuestra Señora de Amsterdan retomó una tradición perdida desde 1578. Por tercera vez consecutiva desde 1578 ha presidido el obispo de Haarlem Mons. Punt la procesión del Corpus Christi que recorrió los canales de Ámsterdam.

En la homilía dijo el obispo que el Papa sabía que se iba a celebrar la procesión y que también en Estados Unidos había sido tema de discusión en un website en el que se concluyó de que si en Amsterdam se podía organizar una procesión, era posible organizarla en cualquier sitio.

Mons. Punt recordó como hace cuarenta años, iba a las clases de la universidad en bicicleta por los canales de Ámsterdam. “¡Entonces no podía ni imaginarme que un día iría por los canales acompañando a Jesús! En aquella época soñaba yo con un nuevo mundo con libertad ilimitada que haría desaparecer todo tipo de estructuras de autoridad. Pues bien ese nuevo mundo no ha llegado. Ahora estamos sometidos a una violencia sin sentido, a una locura del sexo… Nos hemos alejado de nuestras raíces.”

Sin embargo el obispo constata que hay un cambio. “Esta procesión de Corpus Christi es un ejemplo de ello. Solo puede explicarse por el amor. No es por nada el que la primera encíclica de Benedicto XVI trate sobre el amor. Pasó mucho tiempo hasta que la gracia de Dios me tocase el corazón. Pero si dejamos que el amor nos penetre interiormente, la fe se vuelve vida. Él existe y Le podemos encontrar en la Eucaristía”.

“Esta procesión no es folklore, sino una oración con Cristo entre nosotros”, añadió Mons. Punt. “También la gente que desde las aceras nos mira quedará bendecida. Pidamos al Señor que envíe su luz y que abra nuevos caminos. Así bendecirá a nuestro país y a esta ciudad”.

La procesión tenía un sabor muy especial. La Iglesia de Nuestra Señora organizadora de la procesión, alberga tres grupos: católicos autóctonos de la ciudad, una comunidad de católicos del Surinam y otra de sirios-ortodoxos.


La pastoral de la comunidad católica está encomendada a sacerdotes del Opus Dei. Además tomaron parte sacerdotes de las comunidades Cópticas y Etíopes.

También participaron gente de otras parroquias de Amsterdam que cantando y rezando acompañaban al Señor Sacramentado el cual, bajo un palio, era transportado en una Custodia por el obispo de Haarlem.


La banda de música de Volendam, vestida con sus trajes típicos, precedía y alegraba al cortejo. 


Antes de la Procesión fue concelebrada una Misa cantada por un coro polifónico gregoriano y otro del Surinam. La procesión terminó en la iglesia con una bendición solemne.

Por la calle se repartían folletos al público en los que se explicaba lo que estaban contemplando. Algunos turistas de países mediterráneos hacían una genuflexión o se santiguaban cuando pasaba la Custodia. La procesión salió por primera vez el año 2004 con ocasión del 150 aniversario de la existencia de la iglesia de Nuestra Señora. Esto ocurría cuando en Ámsterdam no habían habido procesiones desde el año 1578 cuando la Reforma las prohibió. Esta prohibición duró varios siglos en casi todo el país. En 1983 se volvió a permitir que se pudiesen celebrar públicamente manifestaciones religiosas.

La iglesia de Ntra. Señora fue la primera que utilizó esa posibilidad. Ahora se puede decir que, ya que la procesión levanta mucho interés, se ha convertido en una tradición.

 


En Toledo

Todo sobre el Corpus Christi en Toledo


En Lima, Perú

 

Diversas autoridades eclesiásticas, políticas y fieles en general, se dan cita en la Plaza de Armas de Lima en procesión, para rendir culto al Santísimo Sacramento en festividad del Corpus Christi, presididas por el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú.

 

La festividad se inicia con la celebración de la Santa Misa. Al concluir, la Custodia con el Santísimo partirá en procesión desde la Catedral de Lima en una anda rodante, siguiendo un recorrido alrededor de la Plaza de Armas, á adornada con coloridas alfombras de flores confeccionadas por las hermandades y parroquias de Lima. A la altura del Pasaje Santa Rosa, fieles de la Vicaría Quechua hablante, interpretan varios himnos eucarísticos en quechua en honor al Santísimo.

 

El anda procesional, cuenta con una Guardia de Honor conformada por jóvenes estudiantes de los distintos colegios invitados, que participarán de la celebración de adoración al Santísimo Sacramento.

 

Representantes de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, y de los diferentes colegios de Lima colocan escoltas que rendirán honores al Corpus Christi a su paso en procesión. Los miembros de las FF.AA. conforman un bosque de banderas en homenaje al Santísimo.


En Santiago de Chile

Procesión en Santiago de Chile


En Argentina

Mensajes de los obispos de Argentina con ocasión del Corpus Christi

 

 

 

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