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Corpus Christi en Madrid,2007

Una religiosa de clausura envía su testimonio

Señor, Jesús, estás escondido en la Hostia Santa. Te adoro.

 

Tú me escuchas siempre. No necesitas ni wifis, ni móviles, ni redes de internet.

 

Hoy, deseo que mi voz resuene en todo Madrid para decirte sólo una cosa: ¡Señor, te quiero!

Como tantas chicas de mi edad, un buen día me enamoré. Me enamoré con locura.

Tanto, que la gente a veces me decía cuando me preparaba para entrar en este Convento de clausura: hay que estar loca para hacer lo que vas a hacer tú.

 

Y no hay que estar loca: sólo hace falta querer estar enamorada del Amor que no pasa nunca.

Hasta que te conocí, vivía encerrada en las rejas de mi mundo, un mundo muy pequeño, encerrada en mí.

Entre rejas vivenlos que no te conocen y los que están en pecado. Tu Amor me ha dado, en este Convento, la verdadera libertad. ¡Que alegría vivir para tu gloria, pidiendo por la Iglesia y por el mundo; por la santidad de los sacerdotes y por la salvación de la humanidad!

¡Hemos rezado tanto por la Misión Joven!

Te pido que suscites, en estos momentos, en el alma de muchos jóvenes, el deseo de entregarse por entero a Ti, como yo, en un Convento de clausura. Habitualmente te lo pido bajito: hoy te lo pido en voz alta, porque no hay felicidad como la de vivir junto a ti: ¡¡¡Jesús, envíanos más vocaciones!!!

Gracias, Señor. Tú eres el Amor con mayúsculas, Jesús mío, ¡Jesús Eucaristía!