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Clase XVII. Evangelización y apostolado personal de amistad. Afán de almas.


El esquema que se ofrece es bastante extenso. Corresponde a los padres y los educadores elegir los temas que consideren más convenientes, y decidir en cuántas sesiones se puede dar esta clase.


Lecturas y estudio previo


Haced discípulos a todas las gentes

  • Jesús dijo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mateo, 28, 19-20).
  • La misión apostólica de la Iglesia es propagar el mensaje, el Reino de Cristo en toda la tierra.

  • Eso significa que la vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación al apostolado.

  • Recuerda el Compendio del Catecismo, n. 5: "Se puede hablar de Dios a todos y con todos, partiendo de las perfecciones del hombre y las demás creaturas, las cuales son un reflejo, si bien limitado, de la infinita perfección de Dios".

    • El cristiano debe llevar a cabo esa misión evangelizadora recibida en el Bautismo con libertad y responsabilidad personal, con espontaneidad apostólica y con la alegría de llevar los demás el anuncio gozoso del Evangelio.


      El entusiasmo apostólico es un fruto natural del gozo de la Verdad.


El ejemplo de los primeros cristianos
  • Los primeros cristianos evangelizaron la sociedad pagana romana con su santidad personal, con su entusiasmo apostólico, con su apostolado del ejemplo, de la palabra y de la amistad.

    No se dejaron mimetizar por las costumbres de esa sociedad pagana, a la que vivificaron humana y espiritualmente. Constituyen un ejemplo y un camino a seguir.

    • S. Agustín espoleaba a los cristianos del siglo III para que no vivieran tranquilos, ni se durmieran en los laureles:

      «Conocéis lo que cada uno de vosotros tiene que hacer en su casa con el amigo, el vecino, con su dependiente, con el superior, con el inferior. Conocéis también de qué modo da Dios ocasión, de qué manera abre la puerta con su palabra.


      No queráis, pues, vivir tranquilos hasta ganarlos para Cristo, porque vosotros habéis sido ganados por Cristo» (In loann. Ev. 10,9).

 



Vida cristiana de unión con Cristo y apostolado

  • No cabe una verdadera vida cristiana que no sea evangelizadora y apostólica, porque “hacer apostolado”, “anunciar el Evangelio”, evangelizar, no es algo propio de una minoría selecta o concienciada dentro de los seguidores de Jesús.


    Todo bautizado
    , por el mismo hecho de serlo, está llamado por Cristo a la misión evangelizadora, con el dinamismo y exigencia de los primeros cristianos.


    • San Agustín. Estas palabras del obispo de Hipona se aplican a los cristianos de todas las épocas:

      «Predicad a Cristo cuando podáis, a cuantos podáis, como podáis. Se os pide fe, no elocuencia; si en vosotros habla la fe hablará Cristo. Si tenéis fe, Cristo habitará en vosotros.

      Habéis escuchado el salmo: `Creí, y por tanto hablé'. No puedo creer y quedarme mudo. Quien no se desborda, es un desagradecido con Aquel que le ha llenado; cada uno debe desbordarse en aquello de lo que ha sido colmado»


    • El Concilio Vaticano II recordaba que todos los bautizados hemos recibido la misión apostólica con el bautismo. Por tanto, hacer apostolado y ganar almas para Cristo es un derecho y un deber urgentes para todos:


      «A todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado en todas partes por todos los hombres» (Decr. Apostolica actuositatem, 3; n° 1,2,4,5; Const. Lumen gentium, 35).

 





El apóstol: los frutos son de Dios

  • El Apóstol no es el protagonista del apostolado. No puede pensar, si hay frutos, que él es quién "se apunta los tantos". El Protagonista del apostolado es el Espíritu Santo, y los frutos son siempre frutos de la Gracia.

  • Dios es el único que santifica, el único que mueve los corazones. Por esa razón, el bautizado verdaderamente apostólico acude con frecuencia al Espíritu Santo, y le pide sus dones: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, temor de Dios.

  • La misión del Apóstol es secundar la gracia de Dios, que desea que todos los hombres se salven.





    Dios mío, dame diez santos y cambiaré esta ciudad

    "Me ha venido a la cabeza una reflexión que probablemente se relaciona con la proximidad de mi visita a Inglaterra.

    Es de un autor inglés -me parece que del Cardenal Newman, pero no estoy seguro- que, al contemplar como Londres, una ciudad inmensa, se iba descristianizando y secularizando como tantas grandes ciudades, oraba de este modo al Señor: dame diez santos y cambiaré esta ciudad.

    Habés hablado mucho de la mala situación espiritual de vuestros contemporáneos, que se muestran indiferentes, desinteresados, sin inquietud por los problemas espirituales, religiosos y éticos: que encaran su vida con superficialidad. (...)


    La respuesta que podéis dar -y que ya dais- es la que se expresa en esa oración: dame diez santos y cambiaré esta ciudad.

    Es lo que se enseña en la parábola del fermento y la masa: el fermento cambia la masa, la hace creer y convertirse en pan.


    Pienso que vosotros, que habéis recibido la gracia de una vocación cristiana más madura, más profunda, podéis seguir actuando como el fermento en la masa, como los que se sienten capaces de cambiar las grandes urbes, las grandes ciudades, las grandes corrientes intelectuales, para alcanzar un futuro mejor.

    (...) El hombre, cuando se deja llevar por la fuerza de Dios, por la gracia de Dios, cuando camina a su lado, es capaz de cambiar el mundo. Esto es lo que os deseo: que cambiéis el mundo, que mejoréis el mundo".


    (Juan Pablo II, Palabras informales en el Patio de San Dámaso, Ciudad del Vaticano, a los participantes en el Univ 82)


     

     






  • El apostolado nace de la oración, de la unión con Cristo.


    Orad sin interrupción por los demás hombres. Hay en ellos una esperanza de conversión, una conversión que les conducirá a Dios. Volveos hacia ellos para que, por medio de vuestras obras, se hagan discípulos vuestros. San Ignacio de Antioquia, Carta a los Efesios


    Primero oración; después expiación; en tercer lugar, muy en “tercer lugar”, acción.(San Josemaría Camino, 82)


  • Por esa razón, la fecundidad del apostolado depende de la unión con Cristo.

  • Por eso no importa el aparente "éxito" o "fracaso":

    "Si contamos exclusivamente con nuestras propias fuerzas, no lograremos nada en el terreno sobrenatural; siendo instrumentos de Dios, conseguiremos todo: todo lo puedo en aquel que me conforta.


    Dios, por su infinita bondad, ha dispuesto utilizar estos instrumentos ineptos. Así que el apóstol no tiene otro fin que dejar obrar al Señor, mostrarse enteramente disponible, para que Dios realice —a través de sus criaturas, a través del alma elegida— su obra salvadora". Es Cristo que pasa, 120


    ¡Anunciad la Palabra con toda claridad, indiferentes al aplauso o al rechazo! En definitiva, no somos nosotros quienes promovemos el éxito o el fracaso del Evangelio, sino el Espíritu de Dios.

    Juan Pablo II, 17.II.1980, A la conferencia Episcopal alemana.

 

  • Recuerda la Escritura: si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. Comentando esta frase, dice san Agustín en su comentario sobre el Salmo 126:

 

San Agustín:

¿Quiénes son los que trabajan en esta construcción? Todos los que predican la palabra de Dios en la Iglesia, los dispensadores de los misterios de Dios. Todos nos esforzamos, todos trabajamos, todos construimos ahora; y también antes de nosotros se esforzaron, trabajaron, construyeron otros; pero si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles.

 



Apostolado del ejemplo y de la palabra

  • Parte del apostolado debe ser apostolado del ejemplo; pero junto con ese apostolado, hay que hacer apostolado de la palabra, que lleva a anunciar a Cristo con ocasión y sin ella.

  • Para ser apóstol hay que procurar ser coherente con la propia fe. Recordaba san Antonio de Padua en el Sermón I, 226 que "En vano se esfuerza en propagar la doctrina cristiana quien la contradice con sus obras".
  • El apostolado significa llevar a cada alma a Cristo, por su camino propio, sabiendo que cada alma vale toda la sangre de Cristo.

  • ¿Qué decir? Es el Espíritu Santo el que ayuda al verdadero apóstol -que ora y procura formarse bien- para que diga en cada momento lo que debe decir.

    San Cirilo: El Espíritu Santo, que habita en los que están bien dispuestos, les inspira como buen Doctorm lo que deben decir (Catena Aurea, vol. VI, p. 77)

La "eficacia" apostólica

  • Un hombre apostólico sabe que el Señor se sirve de sus defectos en la tarea evangelizadora, si lucha contra ellos, porque la evangelización no es el resultado de un conjunto de acciones puramente humanas, brillantes, acertadas y “eficaces”, sino fruto de la gracia de Dios.

  • El hombre apostólico confía plenamente en la gracia, sabiendo que Dios desea que ponga todos los medios humanos, aunque los frutos apostólicos no guarden relación ni sean consecuencia de esos medios: Dios es el que santifica.

 


 





El apostolado de la amistad

  • La amistad es un tesoro, un bien en sí misma. El amigo quiere que sus amigos disfruten con él de juego divino del Amor a Dios.

  • Desde los Apóstoles y los primeros cristianos hasta la actualidad, la amistad ha sido el medio por el cual millones de personas se han encontrado con Cristo.

  • El apóstol procura ayudar a sus amigos,—sean cristianos o no— para que se decidan a vivir su fe con plenitud o a buscarla con sincero corazón, dentro de un respeto exquisito a su libertad.

    Este trato de amistad requiere:

    — disponibilidad, dedicación generosa de tiempo: sin tiempo no hay amistad.

    — afecto y cariño, que se traducen en delicadeza, paciencia y comprensión.

  • —conocimiento de sus problemas, para ayudarles a vencer obstáculos.

     

  • Este afan apostólico no debe llevar a instrumentalizar la amistad, que no debe ser considerada como un medio, ni un instrumento para conseguir un fin, por bueno que éste sea.
    • Se instrumentaliza la amistad cuando se la utiliza para alcanzar metas profesionales, sociales, y también, evangelizadoras.

      En este último caso no interesa la persona por sí misma, con toda su dignidad de hijo de Dios, sino el fin para el que sirve: "tengo un amigo para conseguir mi objetivo" .

 


 




El tiempo en el apostolado. Paciencia y urgencia apostólica: es Dios quien marca el ritmo

 

El apóstol procura vivir en el presente, sabiendo que las personas que le rodean constituyen la generación que debe acercar a Cristo.De ahí nace la urgencia apostólica del apóstol.


Pero los tiempos son de Dios: el apostolado no es una carrera de rallyes: se trata de ir al paso de Dios, al ritmo de Dios, por sus circuitos, tomando las curvas con Él.

Santa Teresa de Lisieux, Novissima verba: No podré descansar hasta el fin del mundo, mientras haya almas que salvar

¡A cuántos hombres es preciso llevar todavía a la fe! ¡A cuantos hombres es preciso reconquistar para la fe que han perdido, siendo esto más difícil que la primera conversión a la fe! Sin embargo, la Iglesia, consciente siempre del don de la Encarnación de Dios, no puede nunca detenerse, no puede pararse jamás” (Juan Pablo II)

Pero la urgencia apostólica, si nace de Cristo, lleva a actuar con paciencia y serenidad, que no quiere decir lentitud.

Es propio del cristiano apóstol conjugar la urgencia evangelizadora con el saber esperar, poniendo los medios necesarios, día tras día, con paciencia y fortaleza, porque la Evangelización no se puede realizar mediante esfuerzos tibios. Eso debe llevarle:

-a no precipitar los hechos: salvo casos excepcionales, como el de André Frossard, que experimentó una conversión repentina fruto de una gracia excepcional, lo habitual es que las personas sigan un itinerario de acercamiento a Cristo con fases graduales.

- a ir al paso de Dios. Como la acción evangelizadora no una táctica, sino fruto del amor a Cristo, el apóstol debe esperar, con plena confianza y sin desánimos.

Cada alma tiene su propio tiempo.
Porque confía en la gracia, el apóstol debe tener la humildad de ser siempre optimista. El Señor tiene sus caminos para cada alma: caminos personales y misteriosos: unas veces, rápidos y veloces; otras veces, lento.


 




Dificultades en el apostolado. La gran dificultad, el gran contrincante: la falta de amor, de fe y de unión con Dios

Muchos cristianos encuentran excusas para no evangelizar: falta de medios económico, ignorancia, falta de salud...


A ellos les contesta san Juan Crisóstomo:


"No puedes aducir tu pobreza como pretexto. La que dio sus monedas te acusará. El mismo Pedro dijo: No tengo oro ni plata (Hech, 3,6). Y Pablo era tan pobre que muchas veces padecía hambre y carecía de lo necesario para vivir.

Ni puedes puedes poner tu origen humilde como excusa: ellos también eran humildes y de modesta condición.

Ni la ignorancia te servirá de excusa: ellos eran todos hombres in letras (...)

No aduzcas la enfermedad como pretexto: Timoteo estaba sometido a frecuentes achaques" (Homilía 20 sobre los Hechos de los Apóstoles)




Idea Clave: La verdadera y única dificultad en la evangelización es la falta de amor a Dios y de fe en Él, la falta de amor a la Iglesia y a la propia vocación cristiana; el egoísmo personal que unido a la falta de fe lleva a desinteresarse por el alma de los que nos rodean.

El apostolado exige el desasimiento de uno mismo, de todo lo propio; es de Dios de quien hay que hablar, no de uno mismo; por eso recordaba san Juan Crisóstomo: "La virtud y la bondad de un enviado consisten en que no diga nada de sí mismo" (Catena Aurea, vol V, p. 27)

Esto no impide reconocer las evidentes dificultades exteriores e interiores, objetivas y subjetivas.


Respetos humanos

 

Nacen de la tendencia a vernos con los ojos de los demás. Muchos adolescentes y jóvenes, dependen casi por completo de la opinión de su novia, de sus amigos, de su clase, de la moda...

El cristiano maduro comienza a ser independiente cuando supera los respetos humanos y procura verse desde los ojos de Dios: cuando es ésala única mirada que realmente le importa

 

Escribe M. Esparza: "Da pena quienes dependen tanto de la opinión ajena. Unos se las dan de independientes, otros van mendigando aprecio. Con tal de quedar bien, son capaces de sacrificar cualquier cosa. De ese modo se compromete seriamente la autenticidad' de nuestras'relaciones.

"En cuanto nos reunimos unos cuantos -se dice en una novela-, no nos atrevemos a ser como somos en realidad, porque tememos ser distintos a como creemos que son nuestros semejantes, y nuestros semejantes temen ser distintos a como creen que somos nosotros.

Y, en consecuencia, todos pretenden ser menos piadosos, menos virtuosos y menos honrados de lo que realmenteson [...] Es lo que yo llamo la nueva hipocresía [...] antes la gente pretendía hacerse pasar por mejor de lo que era, pero ahora todos pretemden parecer peores.

Antes un hombre decía que iba a misa los domingos aunque no fuese, pero ahora dice que va a jugar al golf y le fastidiaría mucho que sus amigos descubriesen que en realidad iba a la iglesia".

 

Algunas dificultades habituales en la evangelización.


 



Ámbitos de apostolado

Apostolado del ejemplo

  • Nuestra vida tiene que testimoniar la fe que vivimos, sin respetos humanos. Enseña San Josemaría en su homilía Para que todos se salven:


    "¿Y cómo cumpliremos ese apostolado? Antes que nada, con el ejemplo, viviendo de acuerdo con la Voluntad del Padre, como Jesucristo, con su vida y sus enseñanzas, nos ha revelado.

    Verdadera fe es aquella que no permite que las acciones contradigan lo que se afirma con las palabras. Examinando nuestra conducta personal, debemos medir la autenticidad de nuestra fe.

    No somos sinceramente creyentes, si no nos esforzamos por realizar con nuestras acciones lo que confesamos con los labios.

Dejarse guíar por Jesús

Escribe Chiara Lubich, fundadora del Movimiento focolar:


Escuchar y seguir a Jesús.

Dios quiere guiarnos como hace un pastor con su grey para llevarnos a la tierra prometida. Dios, que nos pensó desde siempre, sabe como debemos caminar para vivir en plenitud, para alcanzar nuestro verdadero ser. En su amor, nos sugiere que debemos hacer y nos indica los caminos a recorrer.

Dios nos habla como amigos porque quiere introducirnos en la comunión con El. Si uno escucha su voz, como dice el salmo, entrará en el descanso con El.

A cada uno de nosotros, Dios nos hace sentir su voz. Nos lo recuerda el Concilio Vaticano II: En la intimidad de la conciencia, el hombre descubre una ley que no se da a sí mismo, a la que debe obedecer y cuya voz, que lo llama siempre a amar y a hacer el bien y escapar del mal, cuando es necesario, dice claramente a su corazón: haz esto, escapa de lo otro. El hombre tiene en realidad una ley escrita por Dios dentro de su corazón...

¿qué debemos hacer cuando Dios nos habla en nuestro interior? Debemos simplemente ponernos a escuchar su Palabra, sabiendo bien que, escuchar significa adherir por entero, obedecer, adecuarse a eso que se nos dice. Es como dejarse tomar por la mano y guiar por Dios.

 

Ser lo que se es


Contaba Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal:

Apenas habíamos llegado y ya don Dino nos había conducido al santuario de la Virgen de Pompeya para poner a sus pies nuestra misión.

Y las primeras palabras que pronunció Pablo VI sobre el Camino neocatecumenal las dijo el 8 de mayo de 1974, fiesta de la Virgen de Pompeya, o Virgen del Rosario:


"Cuánta alegría y cuánta esperanza nos dais con vuestra presencia y con vuestra actividad!

Este propósito, que para vosotros es un modo consciente y auténtico de vivir la vocación cristiana, se traduce en un testimonio eficaz para los otros: hacéis apostolado porque sois lo que sois!...

Vivir y promover este despertar es considerado por vosotros como una forma de "después del bautismo", que podrá renovar en las comunidades cristianas de hoy aquellos efectos de madurez y profundización que en la Iglesia primitiva eran realizados en el período de preparación al bautismo. Vosotros lo hacéis después. El antes o después yo diría, es secundario. Lo importante es que vosotros buscáis la autenticidad, la plenitud, la coherencia, la sinceridad de la vida cristiana. Y esto tiene un mérito grandísimo, repito, que nos consuela enormemente..."

De esta forma el Papa respondía sin saberlo a aquellas acusaciones: "Hacéis apostolado sólo porque sois lo que sois!" y "el antes o después del bautismo, yo diría es secundario". La fecha del 8 de mayo fue para nosotros un signo de que la Virgen nos animaba y nos daba a entender su solicitud ante nuestros problemas.



El apostolado epistolar

Del "apostolado epistolar" me haces un buen panegírico. —Escribes: "No sé cómo emborronar papel hablando de cosas que puedan ser útiles al que recibe la carta.

Cuando empiezo, le digo a mi Custodio que si escribo es con el fin de que sirva para algo. Y, aunque no diga más que bobadas, nadie puede quitarme —ni quitarle— el rato que he pasado pidiendo lo que sé que más necesita el alma a quien va dirigida mi carta". (Camino, 976)


"La carta me cogió en unos días tristes, sin motivo alguno, y me animó extraordinariamente su lectura, sintiendo cómo trabajan los demás". —Y otro:

"Me ayudan sus cartas y las noticias de mis hermanos, como un sueño feliz ante la realidad de todo lo que palpamos..." —Y otro: "¡Qué alegría recibir esas cartas y saberme amigo de esos amigos!"

—Y otro y mil: "Recibí carta de X. y me avergüenza pensar en mi falta de espíritu comparado con ellos".

 ¿Verdad que es eficaz el "apostolado epistolar"?

(Camino, 977)

El apostolado del almuerzo

"Apostolado del almuerzo": es la vieja hospitalidad de los Patriarcas, con el calor fraternal de Betania. —Cuando se ejercita, parece que se entrevé a Jesús, que preside, como en casa de Lázaro.

(Camino, 974)

El apostolado de la diversión.

Es el que realizan los jóvenes que se esfuerzan por crear su propio ambiente, sin ceder a la presión de ciertas estructuras e intereses económicos de la sociedad actual que intentan imponerles modos de divertirse, en los que con frecuencia se ofende a Dios.


Se lee en Camino, 975: Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. —Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos.

     Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia, que podemos llamar "apostolado de la diversión".

 


 





El tono en el apostolado

El lenguaje cristiano debe ser -si quiere ser fiel a lo que desea transmitir- un lenguaje de libertad, de caridad, de comprensión, de diálogo, de apertura de horizontes, de búsqueda conjunta.



El apostolado no tiene nada de "pugilístico". El apóstol no se mueve en un ring, sino en el ámbito cordial de la confianza, de la amistad, de la caridad. No busca vencer al otro, sino con-vencer, es decir, alcanzar junto al otro la verdad que se busca.

Por eso no es conveniente emplear un lenguaje autoritario, impositivo, brusco, agresivo, más propio de un combate de boxeo verbal, sino el tono propio de la amistad: alegre, comprensivo, amable, humilde, alentador, simpático, esperanzado...

El apóstol habla con la caridad de Cristo: sugiere y propone, no dicta ni pretende imponer: sabe conjugar la fe y la convicción con el respeto al otro; la humildad con la confianza en Dios.




La verdad se propone, no se impone
(Juan Pablo II, V Viaje a España).

Conviene recordar que no es lo mismo vencer que convencer. La tarea apostólica no consiste en imponerse dialécticamente ni en "triunfar" sobre el otro (dejándole sin argumentos, por ejemplo), sino en comunicar esperanza, alegría y confianza en Dios, en transmitir con humildad el mensaje del Evangelio.

El hombre verdaderamente apostólico se esfuerza por sembrar optimismo, comprensión y grandeza de miras; no denigra ni critica; procura cultivar un talante abierto, y amable; y debe estár dispuesto siempre a dialogar, a sugerir, a escuchar, firme en su fe y en el amor, sin transigir con el error, pero demostrando verdadero respeto a la persona que mantiene ese error.


Dos extremos erróneos en la acción evangelizadora


Hay dos extremos equivocados, que parten de un concepto erróneo de la libertad:

A. El extremo de los que -en base a una malentendida libertad- se desentienden de los demás, y los dejan en su ignorancia y alejamiento de Dios, olvidándose de que, por su condición de bautizados y testigos de Cristo, tienen el derecho y el deber de difundir el mensaje evangélico, con mismo entusiasmo apostólico de los primeros cristianos.

El cristianismo verdadero no puede reducir su vida a un “intimismo espiritual”, ni recluirse en una torre de marfil, porque el Mandamiento Nuevo lleva a salir de sí mismo, a darse a los demás por amor de Dios.



Juan Pablo II
recordaba en la Redemptoris missio: "La misión no coarta la libertad, sino más bien la favorece. La Iglesia propone, no impone nada: respeta las personas y las culturas, y se detiene ante el sagrario de la conciencia. A quienes se oponen con los pretextos más variados a la actividad misionera de la Iglesia; ella va repitiendo: ¡Abrid las puertas a Cristo!"

B. El extremo de los que desprecian la libertad y piensan que es lícito usar cierta coacción para ganar almas para Cristo.





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