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Curso de vida cristiana para jóvenes

Algunas nociones generales de Historia de la Iglesia


Estas clases están estructuradas con un punto de referencia: la historia de la Iglesia. Se parte de la doctrina y enseñanzas de Jesucristo, y se van citando a continuación textos de los Apóstoles, relatos de los primeros cristianos y enseñanzas de los Padres de la Iglesia.

Con frecuencia, las citas van ordenadas cronológicamente, desde los santos de los primeros siglos hasta los contemporáneos.

Puede ser útil en algunas ocasiones, a la hora de dar estas clases, encuadrar - aunque sea someramente y de forma muy elemental, como se hace a continuación-, las diversas figuras que se citan en estos guiones dentro del contexto general de la historia de la Iglesia.


Siglo I. La predicación apostólica y los primeros cristianos

Los Apóstoles, después de Pentecostés, comenzaron a predicar a todas las gentes (cfr. Act 2,1-41; 4,4) siguiendo el mandato de Jesucristo.

Más tarde, en la ciudad de Antioquía —donde muchos se habían bautizado—, los discípulos de Cristo "comenzaron a llamarse cristianos" (Act 11,26).

  • Los Apóstoles fueron por todo el mundo entonces conocido.


    San Pedro, Cabeza del Colegio Apostólico, estableció su sede en Roma.


    San Pablo
    —que primero persiguió a la Iglesia y después se convirtió— realizó viajes por Asia Menor y por Europa abriendo las puertas de la fe a los "gentiles": es decir, a los que no eran judíos (cfr. Ef 3,5-12).

    Se le llama "El Apóstol de las Gentes".

      

Las persecuciones

 

La Iglesia sufró persecuciones desde los comienzos.

  • Las primeras persecuciones tuvieron lugar en Jerusalén, por parte de los judíos, y fueron ocasión para que se manifestara el origen y la naturaleza sobrenatural de la Iglesia (cfr. Act 5,38-39).

  • Aunque los Primeros Cristianos gozaron de periodos de tranquilidad y paz, sufrieron durísimas persecuciones durante los tres primeros siglos, por orden de los emperadores romanos o con el consentimiento de las autoridades, por diversas causas:

    -porque no querían someterse al culto estatal, que era lo politicamente correcto en aquella época ;

    -porque sus vidas contrastaban radicalmente con la inmoralidad generalizada de las costumbres paganas de su tiempo.

  • Hubo numerosísimos Mártires (o "testigos"), a los que se tributó, desde el principio, una veneración especial, que se manifestaba especialmente en la conmemoración del día de su muerte (dies natalis) y en la erección de altares sobre sus reliquias.

    El primer mártir fue san Esteban (cfr. Act 7,54 y ss.).
  • En estos guiones se citan diversas Actas y relatos de martirio de los Primeros cristianos, como las Actas de los mártires de Sebaste o el relato del martirio del joven san Tarsicio. Estos relatos sirven para conocer el heroísmo de la fidelidad a Cristo de los primeros cristianos.

    Quizá pueda subrayarse en estas clases que esos primeros cristianos supieron ser fieles a Cristo en su vida cotidiana y no sólo en los momentos excepcionales de persecución; es mas: porque supieron ser fieles en lo ordinario de su existencia en medio de un mundo pagano, pudieron, con la ayuda de la gracia, ser fieles en los momentos extraordinarios.



  • Los Padres de la Iglesia son escritores cristianos de esos primeros siglos que sobresalen por su fe y santidad de vida. Su vida y sus escritos tienen gran importancia para la transmisión fiel de la verdad revelada. La expusieron teológicamente y la defendieron de los errores que empezaron a surgir desde el comienzo.

    En los diversos guiones se van citando enseñanzas de algunos Padres, especialmente de san Clemente de Roma, tercer sucesor de san Pedro; de san Ignacio de Antioquía y de san Policarpo.


    Más información sobre los Padres de la Iglesia

  • Se alude a algunas enseñanzas de figuras como san Jerónimo.

  • Se citan en numerosas ocasiones, a lo largo de estos guiones, los escritos de san Agustín, que han enriquecido durante siglos la doctrina y la vida de la Iglesia y guardan un particular atractivo para los jóvenes de nuestro tiempo.


    Para saber más sobre san Agustín


    Mi corazón está inquieto

313. El edicto de Milán

Un hito de la historia de la Iglesia: en el año 313 el emperador Constantino, por el "edicto de Milán", reconoció a los cristianos la libertad de confesar y practicar públicamente la fe.

En los siglos siguientes, todos los pueblos de Europa se fueron convirtiendo al cristianismo.

 

El cisma de Oriente.


En la edad Media se produjo el cisma, la ruptura de Oriente.

En el siglo IX, Focio, patriarca de Constantinopla, acusó a Roma de haber corrompido la fe porque enseñaba, y rezaba en el Credo, que el Espíritu Santo procede del Padre "y del Hijo" (Filioque) (cfr. Catecismo, 246-248).

En el siglo XI el patriarca Miguel Cerulario renovó las acusaciones de Focio y fue excomulgado, consumándose la ruptura o Cisma con que una parte de la Iglesia en Oriente se separó de la sede de Roma, sustrayéndose a la autoridad del Romano Pontífice.

  • Los grandes santos de la Edad Media


    Se citan en estos guiones algunas enseñanzas de santos de la Edad Media. La figura principal de esta época es santo Tomás de Aquino (siglo XIII), cuyas obras principales son la "Suma Teológica" y la "Suma contra los gentiles".


    Para saber más sobre santo Tomás de Aquino


    Otras figuras decisivas son san Bernardo, san Alberto Magno y san Buenaventura.

  • Las grandes ordenes religiosas

    En la alta Edad Media florece la vida monástica y religiosa. Se difunden los monasterios de benedictinos, que siguen la "Regla" de San Benito (s.V); y en el siglo XIII nacen grandes órdenes religiosas, llamadas "mendicantes" como franciscanos (san Francisco de Asís ) y los dominicos (santo Domingo de Guzmán).


  • El cisma de Occidente

    En el siglo XIV los Papas residieron en territorio francés —en Aviñón— durante setenta años (1306-1376).

    Gregorio XI, atendiendo a los ruegos de santa Catalina de Siena, regresó a Roma.

    Para saber más sobre santa Catalina de Siena

    A su muerte, en 1378, se produjo un Cisma en Occidente: esta división duró cuarenta años. Después se volvió a la unidad.





 

 




La Edad Moderna

  • Durante la Edad Moderna tuvo lugar la evangelización de América y de Asia, tras con el descubrimiento de América (1492)

    La evangelización fue realizada sobre todo por los misioneros y en parte por colonizadores —artesanos y comerciantes, funcionarios y soldados, etc.— animados de espíritu cristiano.

    En los siglos XVI y XVII numerosos misioneros, portugueses, italianos y españoles como san Francisco Javier, predicaron el Evangelio en diversos lugares de Asia: en India y Japón, en China, y en las Islas Filipinas donde arraigó profundamente la fe.

    Para saber más sobre san Francisco Javier




  • El protestantismo y el Concilio de Trento.


    En el s. XVI se extendió el protestantismo por Europa, iniciado por Lutero (1483-1546) primero en Alemania (aunque gran parte de Alemania permaneció católica) y en Escandinavia. En Suiza y en otras naciones de Europa se extendió el calvinismo.


    Gran Bretaña se separó de Roma a causa del rey Enrique VIII, dando inicio al anglicanismo, en el que también surgieron múltiples corrientes.


    Se opuso heroicamente a esta ruptura el Canciller de Inglaterra, santo Tomás Moro. Se recogen en estos guiones de clase varias consideraciones espirituales escritas por este santo en la Torre de Londres, mientras aguardaba la muerte.


  • En el Concilio de Trento (1545-1563) la Iglesia enseñó la verdadera doctrina de Jesucristo frente a las tesis luteranas y protestantes.


  • Hubo grandes santos en los siglos XVI y XVII que contribuyeron con su ejemplo y con sus escritos, a la renovación de la vida cristiana, como san Pedro de Alcántara; los reformadores carmelitas santa Teresa de Ávila y san Juan de la Cruz; o el fundador de la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola, etc.


    San Ignacio de Loyola: autobiografía



    San Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia


    Para consultar las Obras de Santa Teresa de Jesús



    En estas clases se citan muchos de sus escritos y enseñanzas espirituales.

 

 


La edad contemporánea

El Concilio Vaticano I (1869-1870)


En este Concilio, el Magisterio salió al paso de los errores del racionalismo y del agnosticismo, enseñando la relación entre razón y fe, que no se pueden oponer.

Otro aspecto de especial relevancia durante ese Concilio fue la definición, hecha por el Papa Pío IX, del dogma de la infalibilidad del Romano Pontífice cuando enseña solemnemente ex cathedra.

Otro gran Papa, San Pío X, combatió con fortaleza el modernismo.



La Evangelización de África.

A partir del siglo XVI los navegantes portugueses llevan la fe a diversos puntos de África.

En los siglos sucesivos, especialmente en el XIX, un gran número de misioneros, sobre todo holandeses, belgas y franceses, predicaron el Evangelio en los países del interior del continente, realizando al mismo tiempo una inmensa labor de promoción humana, por medio de hospitales, escuelas, etc.

La doctrina social de la Iglesia.

En el s. XIX el proceso de industrialización generó profundos cambios en la vida económica y social. Aparecieron doctrinas como el liberalismo individualista, el marxismo, etc., contrarias a la dignidad de la persona humana y a la visión cristiana del hombre y de la sociedad.

A partir de la Encíclica Rerum novarum (1891) del Papa León XIII, el Magisterio de la Iglesia dio luz abundante sobre estas materias: la persona, la familia, la sociedad, el trabajo, la justicia en las relaciones económicas, etc. Al conjunto de estas enseñanzas se le llama "Doctrina social de la Iglesia", a la que se dedica particular atención en una de las clases

Fue un siglo de grandes santos. En estos guiones se recogen enseñanzas de figuras venerables, como el Cardenal Newman; y de santos como Santa Teresita de Lisieux -la carmelita contemplativa, declarada Patrona de las Misiones- y el santo Cura de Ars, Patrón del Clero diocesano.

Para saber más sobre el Cardenal Newman

Para saber más sobre santa Teresita de Liseux


Para saber más sobre el Cura de Ars

 

 

 


La Iglesia en la segunda mitad del s. XX

        El Concilio Vaticano II (1962-1965).

Dos grandes Papas -el beato Juan XXIII y el Siervo de Dios Pablo VI- están ligados al inicio y desarrollo del Concilio Vaticano II, que se propuso renovar la vida de la Iglesia, con fidelidad plena a las enseñanzas de Jesucristo.Los Padres conciliares hicieron un vibrante recordatorio de la llamada universal a la santidad.

Durante el Concilio se elaboraron documentos de gran importancia para la vida de la Iglesia. A lo largo de este curso se recomienda la lectura de algunos de sus textos fundamentales.

La Nueva evangelización.


En las últimas décadas del s.XX se extendió en muchos países un paganismo basado en el materialismo de Oriente (marxismo) y el materialismo de Occidente (materialismo consumista).


El siervo de Dios Juan Pablo II alentó a los cristianos durante su pontificado, para que llevasen a cabo una nueva y vibrante evangelización.

Muchas realidades nuevas de la Iglesia trabajan activamente en la Nueva Evangelización, como el Camino Neocatecumenal, iniciado por el laico español Kiko Argüello; el Movimiento Comunión y Liberación, fundado por el sacerdote italiano Luigi Giussani; o el Movimiento Focolar, fundado por una seglar italiana, Chiara Lubich. En estas clases se recogen algunos de sus textos.


Los grandes santos del siglo XX

Se recogen en estas clases las enseñanzas de algunos santos y beatos contemporáneos como san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei o la Beata Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad.

Para saber más sobre san Josemaría Escrivá

Para saber más sobre la beata Teresa de Calcuta


También se citan algunas figuras de relieve, como las del Cardenal Van Thuan, de Vietnam.


Los Papas del siglo XX


El siglo XX conoció grandes Papas, que destacaron por su doctrina y su santidad de vida.

En estos guiones de clases se recogen escritos del Magisterio de los Siervos de Dios Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II; del Beato Juan XXIII.

Benedicto XVI

Se citan numerosos escritos del cardenal Ratzinger, que sería Papa en el siglo XXI con el nombre de Benedicto XVI.