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El universo idílico de las familias lesbianas

ignacio arechaga, en www.aceprensa.com

 

Los reportajes sobre los problemas de la familia suelen ser hoy un inventario de conflictos: matrimonios que se rompen, violencia doméstica, falta de comunicación entre marido y mujer, tensión entre trabajo y familia, adolescentes alérgicos a la autoridad, obesidad infantil... Pero si uno quiere encontrar un oasis de felicidad familiar nada mejor que buscar reportajes sobre familias de mujeres lesbianas. Es casi un nuevo género periodístico, hoy mucho más prolífico que la realidad social que describe.

 

Sin duda es un mundo diferente. En estas familias de mamá y mamá no parece haber los conflictos tan normales en las de papá y mamá. Un ejemplo típico de este nuevo género de reportaje nos lo ofrece "El País Semanal" (14-05-2006), que lleva tiempo ayudando a "normalizar" cualquier tipo de familia distinta de la "tradicional". Esta, por lo visto, no es normal: se la califica de "extensa, patriarcal y autoritaria" (¿quién va a querer defender algo así?). Menos mal que tenemos estos nuevos modelos de familia, que aportan variedad y salud familiar.

En el reportaje todo son fotos de mujeres lesbianas sonrientes y con niños, parejas unidas que colaboran mano a mano en la educación de los hijos de distintos orígenes (parejas de una relación heterosexual anterior, niños adoptados o frutos del banco de semen).

Si en las parejas de hombre y mujer estas situaciones siempre son difíciles, da la impresión de que en las parejas de lesbianas todo discurre sin problemas, a no ser los que puedan plantear la falta de aceptación por parte de algunos familiares o ambientes intolerantes.

En estos tiempos de divorcio exprés, llama la atención los largos años que llevan juntas las parejas del reportaje: 25 años, 20 años, 6 años... No da la impresión de haber sido escogidas como una muestra aleatoria. Frente a los estudios sociológicos que concluyen que las parejas homosexuales son mucho más inestables que las heterosexuales, estas son un ejemplo de fidelidad.

En el caso de una se menciona la ruptura con otra pareja anterior, pero solo para hacer ver que los problemas son los mismos que en otras parejas y que todo es superable.

¿No es problema la ausencia del padre en la familia? ¿No necesitan los niños referentes masculinos? Sí, pero, como allí se explica, "esa figura no tiene que ser necesariamente la de un padre. Pueden ser los abuelos, los amigos, los tíos". Así que después de tanto insistir en la importancia de que el padre se implique en la educación de los hijos, de que la figura paterna asuma plenamente su función en el hogar, y de establecer permisos por paternidad, ahora resulta que hasta un vecino por horas sirve lo mismo.

Quizá valdría la pena preguntar su opinión a los hijos, pero aquí solo hablan las mamás. Lo importante es colmar su deseo de maternidad, no perderse esa experiencia, satisfacer su reivindicación de pareja respetable con boda y cochecito de niño. En cuanto a afán de ser madres, el reportaje destaca que no solo son como cualquier mujer, sino que incluso están por encima. "Son las parejas más concienciadas, las que tienen más elaborado su deseo de maternidad", asegura una psicóloga que hace análisis de las parejas que se someten a la reproducción asistida.

 

El deseo no lo es todo

Nadie pone en duda su deseo ni su amor a los hijos, destacado en el reportaje con imágenes que rozan lo cursi (unas lesbianas catalanas, tras adoptar en Nicaragua un niño "dulce como la miel", al volver a Barcelona "se encerraron alrededor de su niño como una almeja orgullosa protege a su perla"). Pero así como está claro el interés de la madre, lo que hay que plantearse es si queda bien servido el interés del menor. Pues hay hijos muy deseados y cuya educación deja mucho que desear.

El cariño es importante, pero también lo es el ambiente donde crece el niño, los modelos de referencia para su identidad sexual, las condiciones objetivas que favorecen o dificultan su estabilidad emocional.

Para que no falten unas gotas de ciencia, se cita un estudio de María del Mar González, Profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, sobre el desarrollo infantil y adolescente de los hijos en familias homoparentales, realizado en 2002. Debe de ser el único que se ha hecho en España, pues es el que siempre se cita en estos reportajes, quizá porque concluye que los niños criados en estas parejas tienen el mismo desarrollo y no presentan más problemas que los de parejas heterosexuales.

Probablemente, si hubiera concluido lo contrario se habría criticado su deficiente y limitada metodología: un grupo de familias que se presentan voluntarias, sin ser seleccionadas de modo aleatorio; un 67% son padres universitarios con una situación económica desahogada, lo que no debe de ser lo más representivo del conjunto; la investigación se limita a menores de 16 años y con un seguimiento corto, con lo que no se puede evaluar la repercusión de la homosexualidad de los padres en la identidad sexual de los hijos en una edad crítica; y, sobre todo, solo se analizó a 25 niños.

¿El estudio de 25 niños permite crear doctrina científica sobre los niños en parejas homosexuales en general?

Lo paradójico de este tipo de reportajes es que hacen tantos esfuerzos por presentar a las familias de lesbianas como una familia "normal", que al final resultan muy extrañas. Es raro que no parezcan rozarles los problemas que, de un modo u otro, afectan a tantas familias. Así que dan la impresión de que se han dejado en el armario algunas dificultades.


 

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