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Semana Santa 2006. Un testimonio gráfico de la devoción a Juan Pablo II


Los peregrinos aguardan durante horas


En Roma se vive un fenómeno sin precedentes en la Historia de la Iglesia de los últimos siglos. Riadas de personas de los más diversos países, algunos no católicos, aguardan horas y horas de cola, que bordean a veces el círculo completo de la Columnata de San Pedro, para rezar ante la tumba de Juan Pablo II.

En un ambiente de serena y profunda piedad, los peregrinos, tras acceder a la cripta del Vaticano donde reposan diversos papas de la Iglesia, se arrodillan ante la tumba de Juan Pablo II para orar. Es frecuente que depositen diversos objetos, como rosarios y crucifijos, ante la lápida.

 

Según fuentes vaticanas, más de veinte mil personas acuden diariamente para orar y pedir la intercesión del anterior Papa.

La tumba de Juan Pablo II está excavada en el suelo y cubierta con una lápida de mármol blanco, ligeramente elevada.

Sobre ella, en letras doradas, se lee: Joannes Paulus II PP, las fechas de su pontificado (1978-2005) y el monograma de Cristo Rey, formado por la P y la X entrelazadas. Está presidida por un altorrelieve de la Virgen con el Niño.