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7. La urbanidad de la piedad

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La noble sencillez del culto cristiano

¿En qué se centra el culto?

En Dios. La ceremonia, que es un medio y no un fin en si mismo, debe llevar al pueblo a Dios, ayudándole a convertirse en un adorador.

¿Existe un lenguaje religioso del cuerpo?

Sí; y mediante ese lenguaje del cuerpo, compuesto por gestos, acciones y signos sagrados, el hombre puede hablar y glorificar a Dios.

¿Que características deben tener las ceremonias cristianas?

La nobleza y la sencillez.

La nobleza no es ostentación mundana. Indica elegancia, esplendor y el deseo de ofrecer lo mejor a Dios. Es nobleza de las acciones, de los gestos, de los ornamentos y de los vasos sagrados. En esa nobleza reconocemos la belleza de Dios. Refleja la nobleza de un pueblo renacido, confiado y esperanzado por el Misterio Pascual.

La sencillez no es simpleza, sino cuidado de los detalles; en la genuflexión, sencilla y bien hecha; en la preparación del culto; en la atención a lo esencial.

Para saber más: Elliot, Guía práctica de Liturgia

 

 

 

 


 

 


 

Al entrar en la Iglesia

Cuando entramos en la iglesia, lo hacemos sin prisas y guardando el silencio debido.

Tomamos un poco de agua bendita con los dedos y hacemos la señal de la Cruz.

Si alguien nos acompaña, le ofreceremos agua bendita para que él también se santigüe. Al salir, podemos hacer lo mismo.

Después de santiguarnos, nos dirigimos al lugar donde esté el Sagrario para adorar a Jesús Sacramentado.

Haremos una genuflexión bien hecha, mirando hacia el sagrario. Y procuraremos acompañar este acto externo con alguna jaculatoria o acto de amor.

La genuflexión se hace con la rodilla derecha y el cuerpo recto, sin necesidad de santiguarse en ese momento.

Para saber más: San Alfonso María de Ligorio: cortesia y urbanidad cristiana

 

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---La visita al Santísimo Sacramento

 

Una costumbre que viven los católicos es la Visita al Santísimo.

Se trata de acompañar a Jesús-Eucaristía, para decirle que le amamos.

Habitualmente es una visita breve en medio del trabajo y la vida cotidiana.

 


Se pueden rezar durante la Visita al Santísimo algunas oraciones vocales, y hacer una Comunión espiritual, que es una comunión que se realiza espirtualmente, en la que se manifiesta el deseo de recibir al Señor, como ésta:

Yo quisiera, Señor, recibiros

con aquella pureza, humildad y devoción

con que os recibió Vuestra Santísima Madre,

con el espíritu y fervor de los santos.

Oraciones de Adoración al Santísimo Sacramento

 


Lectura recomendada

Joseph Ratzinger, El espíritu de la liturgia, "La reserva del Santísimo Sacramento". Algunas citas:

Que nadie diga ahora: la eucaristía está para comerla y no para adorarla. No es, en absoluto, un "pan corriente", como destacan, una y otra vez, las tradiciones más antiguas. Comerla es (...) un proceso espiritual que abarca toda la realidad humana. "Comerlo" significaba adorarle. "Comerlo" significa dehar que entre en mí de modo que mi yo sea transformado y se abra a gran nosotros, de manera que lleguemos a ser "uno sólo" con Él (Gál, 3, 17).

De esta forma, la adoración no se opone a la comunión, ni se sitúa paralelamente a ella: la comunión alcanza su profundidad sólo si es sostenida y comprendida por la adoración (...)

¿Qué persona creyente no lo ha experimentado? Una iglesia sin presencia eucarística está en cierto modo muerta, aunque invite a la oración. Sin embargo, una iglesia en la que arde sin cesar la lámpara junto al sagrario está siempre viva, es siempre algo más que un simple edificio de piedra: en ella está siempre el Señor que me espera, que me llama, que quiere hacer "eucarística" mi propia persona. De esta forma me prepara para la eucaristía, me pone en camino hacia su segunda venida".

 

 

 


Algunas sugerencias prácticas

Participar en la Santa Misa es ofrecer a Dios el mejor de los sacrificios y la acción más importante que podemos realizar aquí en la tierra.

Por esa razón se procura llegar con puntualidad y se va correctamente vestido, con sencillez y dignidad; con el cuidado con que se viste cualquier persona que sabe que va a asistir a un acto importante. Se escucha con atención las lecturas y la predicación del sacerdote.

Y se procura evitar lo que nos pueda distraer: mirar a las personas que entran o salen de la iglesia, conversar con familiares y amigos, etc.

Para saber más: Eduardo Volpacchio: los buenos modales con Dios

 

 


 


 

La religiosidad popular

Rociera

 

Según el Catecismo de la Iglesia Católica

#1674 Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el vía crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc.(cf. Cc. de Nicea II) 

#1675 Estas expresiones prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen: "Pero conviene que estos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos litúrgicos para que estén de acuerdo con la sagrada liturgia, deriven en cierto modo de ella y conduzcan al pueblo a ella, ya que la liturgia, por su naturaleza, está muy por encima de ellos" (SC 13).

#1676 Se necesita un discernimiento pastoral para sostener y apoyar la religiosidad popular y, llegado el caso, para purificar y rectificar el sentido religioso que subyace en estas devociones y para hacerlas progresar en el conocimiento del Misterio de Cristo. Su ejercicio está sometido al cuidado y al juicio de los obispos 426 y a las normas generales de la Iglesia.(cf. CT 54).

Escribe Joseph Ratzinger en su obra El espíritu de la liturgia:

La religiosidad popular es el humus sin el cual la liturgia no puede desarrollarse. Desgraciadamente muchas veces fue despreciada e incluso pisoteada por parte de algunos sectores del Movimiento Litúrgico y con ocasión de la reforma postconciliar.

Y, sin embargo, hay que amarla, es necesario purificarla y guiarla, acogiéndola siempre con gran respeto, ya que es la manera con la que la fe es acogida en el corazón del pueblo, aun cuando parezca extraña o sorprendente.

Es la raigambre segura e interior de la fe.

Allí donde se marchite, lo tienen fácil el racionalismo y el sectarismo.

 

 

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