Veranear en familia

 

Andrea López E. de hacerfamilia. Chile

Las vacaciones con la familia no se transan. Así de categóricos fueron seis adolescentes a los que “Hacer Familia” pidió su opinión sobre el veraneo familiar. Están conscientes que durante el año -trabajo y colegio de por medio- queda poco tiempo para ver a sus padres y valoran el poder estar más con ellos durante las vacaciones. Lo mismo pasa con sus hermanos, primos, abuelos y tíos. Además, saben que necesitan tranquilidad durante el verano y que sólo la consiguen estando en familia. Para ellos los amigos también son importantes, pero en forma complementaria al veraneo familiar.

Estos jóvenes tienen claro lo que esperan de las vacaciones con los suyos y de sus opiniones se pueden sacar varias ideas.

 

Unión familiar durante el veraneo

“Es mejor veranear en familia que todos separados. Se pueden mejorar las relaciones familiares, hay más tiempo para conversar y verse”, dice Tomás. Trinidad coincide : “Al estar todo el día juntos, se conversa más y la familia se une porque hay más comunicación”. Por su parte, Angélica M. considera que el veraneo familiar es necesario para conocerse y unirse más: “Es una vida familiar más concreta porque estamos todo el día juntos y hacemos todas las actividades en familia como salir a caminar”.

“Puedo estar todos los días y a toda hora con mi papá y mi mamá, acá en Santiago sólo veo a mi papá en la mañana y en la noche y a mi mamá cuando llego del colegio”, agrega Raimundo. La posibilidad de ver más al papá también es muy importante para Angélica I. y a Bárbara le gusta que el suyo no tenga que ir a trabajar.

Así como valoran poder estar más con sus padres, redescubren a sus hermanos durante el verano. “La relación con mis hermanas de 12 y 9 años es mucho mejor, hago cosas con ellas que no hago todos los días del año como jugar cartas y conversar mucho más”, cuenta Angélica M.

Ambiente relajado

Los seis jóvenes atesoran lo que ellos llaman los momentos familiares de relajo. “Nosotros salimos a caminar, jugamos cartas en la noche o paletas en la playa. Son momentos en que todos estamos más cerca, relajados y tranquilos y que durante el año no siempre se dan”, explica Tomás. Angélica M. da en el clavo: “Se está con la misma familia de siempre, pero en un ambiente más tranquilo y relajado”.

Para Bárbara no hay nada como los aperitivos, asados y guitarreos que hace con su familia o las caminatas por la playa. A Trinidad se le ilumina la cara cuando se acuerda de los paseos que inventa su papá, “son partes como nuevas, que nunca pensé que existieran”. Raimundo destaca el poder practicar deportes junto a sus padres y poder almorzar y comer todos los días con ellos.

Las conversaciones familiares son uno de los recuerdos más gratos de estos adolescentes. Para ellos son muy importantes. Trinidad explica: “Son conversaciones que no se hacen en Santiago, uno aprende cosas valóricas, como por ejemplo, no me dejan ir a una parte, pero me explican por qué”.

Lo peor de veranear en familia

Cuando se les preguntó qué es lo que menos les gusta de tener que veranear en familia salieron a colación detalles de convivencia más que problemas de fondo. Los llantos de los hermanos chicos, los padres que les piden favores reiteradamente y el tener menos espacio que en sus casas en Santiago fueron las principales quejas.

Tampoco les gusta que sus hermanos mayores dejen de veranear con ellos y que sus padres los lleven cuando van a comer a las casas de sus amigos.

El veraneo ideal

A la hora de escoger el verano de sus sueños, ninguno quiso dejar de lado a su familia. “Mi veraneo ideal es el que tengo porque voy con mi familia a un lago donde no hay nada que hacer. Estamos en medio de la nada y lo único que hay cerca es un kiosko y estamos mucho más juntos”, dice Raimundo. Tomás también quiere unas vacaciones netamente familiares: “Me encantaría ir a veranear a Vichuquén con todos mis primos porque con ellos lo paso demasiado bien”. Bárbara quiere viajar con su familia: “Hemos viajado otras veces juntos y feliz repetiría esos viajes”.

Aunque el veraneo con la familia no se transa, algunos quieren complementarlo con los amigos. “Yo estoy conforme con el veraneo que tengo. Primero estoy con mis amigas en la playa y vamos a fiestas y después con mi familia que es más relajado y cero tensiones”, cuenta Angélica M. Trinidad además de querer veranear en un campo con toda su familia, quiere ir a una casa en la playa con amigas.

Para que sí resulte

Después de haber conversado con estos jóvenes, queda claro que quieren veranear con sus padres. La familia es considerada un refugio en el que pueden ser ellos mismos y donde recargan las pilas para el nuevo año.

Al escoger un lugar de veraneo hay que considerar queno existan demasiados elementos que dispersen a la familia. Si se lleva a un hijo al balneario más top del momento, lo más probable es que no se le vea ni el polvo.

También hay que hacer de la casa un lugar atractivo. Almuerzos ricos, aperitivos o asados familiares son los favoritos de los adolescentes. Puede que el presupuesto familiar se vea un poco afectado, pero una mesa entretenida, llena de cosas ricas crea un ambiente muy especial.

Asimismo, es necesario saber darse tiempo para estar solos como familia. Los hijos pueden invitar amigos, pero es importante dejar unos días sin “los de afuera”.

Los paseos familiares también son un requisito. Además de conocer lugares nuevos, permiten conversar durante el trayecto, reírse y que todos lo pasen bien juntos.

Infaltables son los juegos de cartas, dominó y cacho, las caminatas y los deportes en familia.

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