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12 Julio


 

1. Evangelio:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones."


2. Temas para pensar:

¿Le ofrezco al Señor pequeños sacrificios, que pasen inadvertidos para los demás? ¿Hago favores sin esperar a que me los agradezcan o lo hago por quedar bien? ¿En que puedo ayudar en mi casa? ¿En que puedo ayudar a mi grupo de amigos?


3. Rezar con los santos

San Gregorio Magno

*Ayudar al débil es caridad; pretender ayudar al poderoso es orgullo.

San Juan Bosco

*Con las obras de caridad nos cerramos la puertas del infierno y nos abrimos el paraíso.

Madre Maravillas de Jesús

*¡Cuánto hace gozar la verdadera caridad!

San Agustín de Hipona


Ama, pues, al prójimo..., y en él verás a Dios...

*Donde no hay caridad no puede haber justicia.

*En la caridad el pobre es rico, sin caridad todo rico es pobre.

San Pío de Pieltrecina

*Faltar a la caridad es como herir a Dios en la pupila de sus ojos. ¿Hay algo más delicado que la pupila del ojo?

San Camilo

*Haciendo la caridad, uno no se equivoca nunca.

Padre Alberto Hurtado

*La caridad comienza donde termina la justicia.

San Josemaría Escrivá

*¡Con cuánta insistencia el Apóstol San Juan predicaba: "¡Que os améis los unos a los otros!" –Me pondría de rodillas, sin hacer comedia –me lo grita el corazón–, para pediros por amor de Dios que os queráis, que os ayudéis, que os deis la mano, que os sepáis perdonar.

–Por lo tanto, a rechazar la soberbia, a ser compasivos, a tener caridad; a prestaros mutuamente el auxilio de la oración y de la amistad sincera.

* ¿Tú, hijo de Dios, qué has hecho, hasta ahora, para ayudar a las almas de los que te rodean? –No puedes conformarte con esa pasividad, con esa languidez: El quiere llegar a otros con tu ejemplo, con tu palabra, con tu amistad, con tu servicio...

* Me decías: "¡hay que decapitar el "yo"!..." –Pero, ¡cómo cuesta!, ¿no?

* Tú, que vives en medio del mundo, que eres un ciudadano más, en contacto con hombres que dicen ser buenos o ser malos...; tú, has de sentir el deseo constante de dar a la gente la alegría de que gozas, por ser cristiano.


4. Propósito: