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18 Julio


1. Evangelio:

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: "Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado". Les replicó: "¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. Si comprendierais lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenaríais a los que no tienen culpa."


 

2. Temas para pensar:

¿Le hablo al Señor de mi familia y de mis amias y demis amigos en la oración? ¿Pido por sus necesidades? ¿Me presento voluntario en casa para hacer encargos que nadie quiere hacer? ¿Pido perdón cuando me equivoco? ¿Soy tozuda, tozudo, cuando me llevan la contraria? ¿Perdono cuando algo me molesta?


3. Orar con los santos

San Pedro Poveda

Los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles. No se distinguen porque sean brillantes, ni porque deslumbren, ni por su fortaleza humana, sino por los frutos santos, por aquello que sentían los apóstoles en el camino de Emaús cuando iban en compañía de Cristo resucitado a quien no conocían, pero sentían los efectos de su presencia.

Sí, el Maestro dice a sus discípulos: La paz os dejo, mi paz os doy; pero añade: no os la doy como la da el mundo. Su paz es orden, armonía, gracia; es compatible con los dolores, amarguras y persecuciones; existe aun cuando todo se conjure contra sus discípulos; es la paz del alma, del corazón, de la conciencia, del cumplimiento del deber, de la razón que estima y aprecia en su justo valer las cosas, de la fortaleza que se mantiene intrépida en la lucha, que no es vencida por halagos, ni por amenazas. De aquí que Cristo añadiera a sus últimas palabras referidas: No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.

San Josemaría

* Dice el Señor: "Un mandato nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. En esto conocerán que sois mis discípulos".

-Y San Pablo: "Llevad unos la carga de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo".

-Yo no te digo nada.

* Tu caridad ha de estar adecuada, ajustada, a las necesidades de los demás...; no a las tuyas.

* Cuando hayas terminado tu trabajo, haz el de tu hermano, ayudándole, por Cristo, con tal delicadeza y naturalidad que ni el favorecido se dé cuenta de que estás haciendo más de lo que en justicia debes. -¡Esto sí que es fina virtud de hijo de Dios!

* A veces pretendes justificarte, asegurando que eres distraído, despistado; o que, por carácter, eres seco, reservón. Y añades que, por eso, ni siquiera conoces a fondo a las personas con quienes convives. - Oye: ¿verdad que no te quedas tranquilo con esa excusa?

* Te consideras amigo porque no dices una palabra mala. –Es verdad; pero tampoco veo una obra buena de ejemplo, de servicio... –Esos son los peores amigos.


 

4. Propósito: