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24 de Julio


 

1. Evangelio:

En aquel tiempo, dijo Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará? No vale sino para tirarla fuera y que la pisotee la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa. Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos”.


2. Temas para pensar:

¿Están los demás contentos conmigo? ¿Cuento cosas en casa, ayudo a descansar a los demás? ¿Encuentro alegría en la oración y en la confesión? ¿Me confieso cuando lo necesito? ¿Me acuerdo de la Virgen todos los días?


3. Orar con la Iglesia y con los santos

Juan Pablo II

*Amando a los demás descubriréis el sentido de la vida.

Beata Madre Teresa de Calcuta

*Amar al prójimo debe ser tan natural como vivir y respirar.

Padre Hurtado de Chile

*Amar es dar hasta que duela. 

Pablo VI

*Amar es el principio, amar es la fuerza, amar es el método.

San Josemaría

* Procura prestar tu ayuda sin que lo noten, sin que te alaben, sin que nadie te vea..., para que, pasando oculto, como la sal, condimentes los ambientes en que te desenvuelves; y contribuyas a lograr que todo sea –por tu sentido cristiano– natural, amable y sabroso.

* Has de querer a tus hermanos, los hombres, hasta el extremo de que incluso sus defectos –cuando no sean ofensa de Dios– no te parezcan defectos. Si no quieres más que las buenas cualidades que veas en los demás –si no sabes comprender, disculpar, perdonar–, eres un egoísta.

* Ponte siempre en las circunstancias del prójimo: así verás los problemas o las cuestiones serenamente, no te disgustarás, comprenderás, disculparás, corregirás cuando y como sea necesario, y llenarás el mundo de caridad.

* Te daré un consejo, que no me cansaré de repetir a las almas: que ames con locura a la Madre de Dios, que es Madre nuestra.

* Yo entiendo que cada Avemaría, cada saludo a la Virgen, es un nuevo latido de un corazón enamorado.


4. Propósito: