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6 Julio


1. Evangelio:

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


2. Temas para pensar:

¿Estoy aprovechando el tiempo libre? ¿Cumplo el plan de vida que me concreté para el verano -un rato de oración, Misa...-? ¿Me sobran “ratos” sin hacer nada? ¿Tengo libros para leer y formarme mejor?

¿Leo cualquier cosa que cae en mis manos? ¿Quiero tener una cabeza profundamente cristiana, que es fruto de una búsqueda sincera de la fe y de unas lecturas que me ayuden a fortalecer mi fe? ¿Lo que leo es siempre frívolo, intrascendente? ¿Lo que leo me ayuda a ser mejor cristiano?

¿He pensado en alguna chica, en algún chico del lugar donde paso el verano que por sus circunstancias -por ejemplo, porque padezca una limitación física- esté más sola o más solo? ¿Cómo puedo ayudarle? ¿Qué tarea de solidaridad puedo llevar a cabo este verano?

¿Mis gastos son los gastos de una persona que se esfuerza por ser cristiana, y porque sabe la pobreza y las necesidades que hay en el mundo?


3. Rezar con los santos

San José María Rubio, S. J.

*Mi deseo es santificarme donde y como el Señor disponga

*Lo mejor, lo más provechoso, lo más consolador será lo que Dios quiera, y a la hora de la muerte el mayor consuelo vuestro y mío será el pensamiento de haber cumplido la voluntad santísima de Dios...

*Contemplad la humanidad santa de Jesucristo y, mediante ella, subid a la divinidad. Meditad las virtudes de Jesucristo y desead practicarlas; y no sólo esto, sino trabajad para conseguirlas. Habréis vaciado primero el corazón y después os habréis llenado de Dios, y Dios obrará en vosotros maravillas.

San Josemaría

* Si afirmas que quieres imitar a Cristo..., y te sobra tiempo, andas por caminos de tibieza.

* ¿Obstáculos?... –A veces, los hay. –Pero, en ocasiones, te los inventas por comodidad o por cobardía. –¡Con qué habilidad formula el diablo la apariencia de esos pretextos para no trabajar...!, porque bien conoce que la pereza es la madre de todos los vicios.

* Aprovéchame el tiempo. -No te olvides de la higuera maldecida. Ya hacía algo: echar hojas. Como tú...

-No me digas que tienes excusas. -No le valió a la higuera -narra el Evangelista- no ser tiempo de higos, cuando el Señor los fue a buscar en ella. Y estéril quedó para siempre.

* Si de veras deseas ser alma penitente –penitente y alegre–, debes defender, por encima de todo, tus tiempos diarios de oración –de oración íntima, generosa, prolongada–, y has de procurar que esos tiempos no sean a salto de mata, sino a hora fija, siempre que te resulte posible. No cedas en estos detalles.

* No caigas en esa enfermedad del carácter que tiene por síntomas la falta de fijeza para todo, la ligereza en el obrar y en el decir, el atolondramiento...: la frivolidad, en una palabra. Y la frivolidad -no lo olvides- que te hace tener esos planes de cada día tan vacíos ("tan llenos de vacío"), si no reaccionas a tiempo -no mañana: ¡ahora!-, hará de tu vida un pelele muerto e inútil.


4. Propósito: