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8 Julio


1. Evangelio:

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: "Nunca se ha visto en Israel cosa igual." En cambio, los fariseos decían: "Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios." Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies."


2. Temas para pensar:

¿Sé que la gran arma del enemigo, la tentación del demonio, es que permanezcamos callados y que “olvidemos” confesarnos con frecuencia? ¿Voy a la confesión con un examen bien hecho y con dolor sincero? ¿Le pido a Dios que me de luces para ver cómo puedo acercar a mis amigas y a mis amigos a la confesión, como nos ha pedido tantas veces el Papa? ¿Entiendo que si yo no les invito, si nos les animo con mi ejemplo, se alejarán de Dios?


3. Rezar con la Iglesia y con los santos

San Josemaría Escrivá

* Si alguna vez caes, hijo, acude prontamente a la Confesión y a la dirección espiritual: ¡enseña la herida!, para que te curen a fondo, para que te quiten todas las posibilidades de infección, aunque te duela como en una operación quirúrgica.

* La sinceridad es indispensable para adelantar en la unión con Dios. –Si dentro de ti, hijo mío, hay un "sapo", ¡suéltalo! Di primero, como te aconsejo siempre, lo que no querrías que se supiera. Una vez que se ha soltado el "sapo" en la Confesión, ¡qué bien se está!

* Eres, entre los tuyos -alma de apóstol-, la piedra caída en el lago. -Produce, con tu ejemplo y tu palabra un primer círculo... y éste, otro... y otro, y otro... Cada vez más ancho... ¿Comprendes ahora la grandeza de tu misión?

Cuentan de un alma que, al decir al Señor en la oración "Jesús, te amo", oyó esta respuesta del cielo: "Obras son amores y no buenas razones".

Piensa si acaso tú no mereces también ese cariñoso reproche.

 

Beato Juan XXIII

*Contrición en el corazón, confesión en la boca, humildad en todas las obras: esta es fructuosa penitencia.

 

Juan Pablo II

*Convertirnos quiere decir buscar de nuevo el perdón y la fuerza de Dios en el Sacramento de la reconciliación y así volver a empezar siempre, avanzando cada día.

*Cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados.

 

San Pío de Pieltrecina

*Quien comete sacrilegio, firma su propia condena. Sólo puede salvarse por gracia espacialísima, obtenida por almas muy unidas a Dios.

*Sufriría mil veces la muerte antes que ofender al Señor deliberadamente.

 

San Francisco de Sales

*Ten verdadero dolor de los pecados que confiesas, por leves que sean, y haz firme propósito de la enmienda para adelante.


 

4. Propósito: