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Mi vocación al Opus Dei

Relato de una supernumeraria:
Gennevíeve McCaughan, de Sydney, Australia




La importancia del mensaje del Fundador del Opus Dei en mi vida es tanta como la de mi vocación; es decir, que, consciente de que mi llamada al matrimonio es desde toda la eternidad, mi vocación informa toda mi vida.

Me llegó el momento cuando a los 24 años pedí la admisión en la Obra. Ahora llevo 17 años de un matrimonio feliz y tenemos diez hijos entre los 16 y 2 años.

Mi principal trabajo profesional en estos 17 años ha sido el hogar y la educación de mis hijos. En un país como Australia, donde casi no existe el servicio doméstico, este trabajo es realmente lo que se llama ‘a tiempo completo’.

Además, yo que soy profesora por vocación profesional, me aferro apasionadamente a la enseñanza del Fundador de que los padres somos los primeros educadores de nuestros hijos, de modo que hago constante uso de mis conocimientos y habilidades al colaborar en la educación de mis hijos y ayudar a los que tienen dificultades en el aprendizaje. De hecho he aprendido más sobre pedagogía como madre que estudiando para mi grado universitario.

Poder colaborar en la Escuela Hotelera Kenvale College, Obra Corporativa del Opus Dei, como profesora de Business Communication ha sido también algo que profesionalmente me ha dado gran satisfacción. Valoro mucho esta oportunidad de ejercer mi profesión fuera del hogar.

La enseñanza de Monseñor Escrivá de que enfoquemos nuestra función de padres de familia como una tarea profesional nos ha animado, a mi marido y a mí, a continuar nuestros estudios a través de cursos de Orientación Familiar y lecturas formativas. Tomamos parte activa en asociaciones educativas que afectan a nuestros hijos tanto en sus colegios como en organizaciones de más amplio alcance. Tengo un puesto en el New South Wales Parents’ Council (El Consejo de Padres de NSW), un organismo de voluntarios representantes de padres de alumnos de colegios no-gubernamentales frente al gobierno del- estado de New South Wales, Australia.

En la Obra recibimos una rica formación doctrinal que debemos usar bien, tanto en el apostolado personal como en la vida pública, a través de los medios de comunicación y organismos establecidos para llevar a cabo funciones sociales.

Para este fin, colaboro también también en el Research Ethics Committee (el Comité de Investigación Ética) como una de las dos personas no expertas entre un personal predominantemente médico. Revisamos mensualmente todos los protocolos de investigación sometidos por instituciones médicas de la región sudeste de Sydney. El trabajo implica la lectura de unos 15 a 35 protocolos y reportajes, de un volumen de más de 1000 páginas quincenalmente.

Es una tarea ardua y con debates vivos por lo general. Ocasionalmente tengo la tentación de abandonarlo, pero persevero porque me parece muy importante ayudar desde ese trabajo.

Mi vocación a la Obra es la razón de ser de mi vida. Por esto estoy eternamente agradecida con el Fundador del Opus Dei. No hay aspecto de mi vida que no esté ligado íntimamente a mi vocación, de modo que, usando una definición filosófica que se aplica al alma, puedo decir que para mí, la vocación es la forma sustancial de mi vida, es su alma.


Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA -
Roma, 8 a 11 de enero del 2002

Para saber más:

Kenvale College


 

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