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Hacer lo que debo, estar en lo que hago


Leticia Greco, de Argentina


Conocí el Opus Dei a los 17 años y desde el primer momento me atrajeron las enseñanzas del Beato Josemaría Escrivá, de quien aprendí -en primer lugar- a valorar el estudio y el trabajo como caminos de santificación en medio del mundo.

Como docente y madre de familia numerosa, mi vida es un entramado urdido de luchas aparentemente insignificantes y de pequeñas victorias; un sucederse de días en los que no cabe el tedio, aunque muchas veces la fatiga puede hacerse sentir.

Con el correr de los años se me fueron multiplicando las tareas y, dado que no es posible atender todo a la vez, del Beato Josemaría aprendí a intentar hacer lo que debo y estar en lo que hago, para así ganar en eficacia humana y sobrenatural.


Recuerdo que el Fundador del Opus Dei solía decir que el trabajo es una fragua de virtudes. Gracias a sus enseñanzas descubrí el valor de la confianza. Confiar, tanto en mis hijos como en las personas con las que trabajo, aun cuando se corran riesgos de ser engañado.

También descubrí el valor de la sinceridad para decir la verdad, con fortaleza, donde, cuándo y a quién corresponda; de la alegría que va más allá del resultado -exitoso o no- de las gestiones. Se lee en Camino: “Si salen las cosas bien, alegrémonos, bendiciendo a Dios que pone el incremento. —Salen mal? —.Alegrémonos, bendiciendo a Dios que nos hace participar de su dulce Cruz”. (658)

El Fundador me contagió la pasión por dar doctrina: formar a las personas -realidad cotidiana como docente y como madre-, ayudando a templar el carácter y sabiendo que las almas maduran con el tiempo “como el buen vino”. Descubrí un horizonte infinito que es el de la libertad personal que permite asumir compromisos firmes porque a uno le da la gana, la razón más poderosa, como decía el Fundador.

“Rezar, callar y trabajar”, son tres acciones que con su ejemplo de vida me enseñó, para afrontar con éxito posibles e inevitables obstáculos e incomprensiones. Recientemente, las circunstancias económicas del país me obligaron a tomar algunas decisiones en mi lugar de trabajo que afectaron al sueldo y la dedicación de varias personas.


En síntesis, cada vez con mayor profundidad comprendí qué significa vivir la unidad de vida, ejercitando las virtudes en el campo del trabajo.


Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA
Roma, 8 a 11 de enero del 2002
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