Inicio


Descubriendo los planes de Dios

Teresa Hermida, de La Coruña




Al pararme a pensar la influencia del Fundador de la Obra en mi vida y sobre todo en cómo influyeron sus enseñanzas en mi vida para hacer compatible trabajo y familia, en principio me quedé en blanco, luego miré hacia atrás y me di cuenta de la presencia tan evidente de Dios en mi carrera profesional-y en los diferentes caminos por los que me ha llevado a mí sola al principio y después a mi marido y a mí juntos.

Lo primero que pensé es que soy médico por decisión absolutamente vocacional. Siempre quise ejercer una medicina de curar y de tocar al enfermo, por eso quería ser cirujano. No iba mal, ya llevaba cuatro años en el Departamento de Cirugía del Prof. Vara Thorbeck de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, me sentía absolutamente identificada con esa rama de la Medicina y creo que mis jefes me apreciaban tanto profesional como humanamente. En fin, todo transcurría según mis planes.

Entonces conocí a José que, el único inconveniente que tenía es que era gallego y ... vivía en Galicia. Nos casamos lo más pronto que pudimos. Yo estaba preparando el M.I.R. y seguía con la idea de la Cirugía, pero pese a que nunca tuve un problema durante la carrera, este examen tipo Test no era lo mío y no saqué la puntuación que necesitaba para esta especialidad. En ese momento, todo lo que conocía del espíritu del Fundador del Opus Dei sobre Voluntad de Dios, abandono, numildad, acudió en mi ayuda, y en la de mi esposo para entender que “todo es para bien” y que” Dios sabe m ás” y nos lanzamos a una aventura profesional de la mano de Dios, confiados y felices. Pero no sin dudas y miedos.

Evidentemente en mi matrimonio hay otro dato importante, mi marido me lleva 15 años, por lo que teníamos claro que los hijos vendrían cuando Dios quisiera, pero “pronto, por favor”. De esta manera mi carrera pasó a un plano no a un segundo plano, pero sí condicionado por mi familia, que libremente y con pleno conocimiento había elegido.

La especialidad de Cirugía no era la adecuada para una madre que enlaza crianza con crianza, y Dios nos puso delante la posibilidad de dedicarme a la Especialidad de Medicina Legal y Forense, más llevadera en el ámbito privado. Fue una decisión muy difícil para José y para mí; teníamos un hijo en ese momento y me tuve que trasladar a Granada, a 1000 km, por espacio de casi dos años, para preparar esta especialidad.

La separación fue muy dura, pero siempre tuvimos presente dos cosas: La primera, que era algo de Dios y en Él teníamos que confiar y abandonarnos, y la segunda que mi vocación profesional seguía intacta y eso era un regalo de Dios y a la vez la mejor muestra de que podíamos seguir adelante.

Los milagros existen y así el último año de Residencia me permitieron hacerlo en Santiago de Compostela, de nuevo en Galicia, con lo que nuestra vida cambió. Seguíamos teniendo presente la idea del abandono en Dios que tanto nos ha ayudado y nos ayuda.

En el momento actual he tenido que renunciar a un puesto de Interino Médico Forense en una Jurisdicción cercana a nuestra ciudad. Tenía motivos profesionales serios, pero sobre todo motivos familiares muy importantes; porque significaba el desorden de mi casa. Pero la seguridad siempre ha guiado mis pasos profesionales y me he sentido como cuando el Beato Josemaría empezaba y no sabía qué pero sí sabía quién, inspiraba toda su vida y guiaba sus pasos. Actualmente tengo una pequeña consulta de Medicina Legal que lleva casos sencillos y sin guardias.

Mi marido siempre me ha apoyado, animado y confiado en mí. Igual que mis padres y hermanos. José ha respetado desde el primer momento mi vocación profesional y esto, junto con la seguridad que da la oración nos ayuda a vivir según el espíritu de Monseñor Escrivá de Balaguer.

El apostolado de amistad nos acerca cada día a más personas. Combinamos reuniones con padres dei colegio y reuniones con compañeros de trabajo. Intentamos dormir y descansar lo suficiente porque nos sentimos cansados, aunque eso es algo con lo que contamos. Siempre nos han enseñado, a trabajar y a rezar, que para nosotros es lo mismo, aunque estemos cansados.

En general el espíritu del Fundador del Opus Dei se refleja en el intento diario de abandono, paz, trabajo profesional-vocacional que es medio de apostolado, y siempre tratando de ser muy felices en la tierra, aunque con toda la dureza de la vida en cada una de sus épocas. Nosotros estamos en un periodo de mucho “trajín” físico, pero de gran crecimiento interior, porque detrás de cada acontecimiento de nuestras vidas vemos a Dios.

 


 

Ir a la página de Inicio