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Serah Mwangi, de Kenia:
mi historia




Me llamo Serah Mwangi. Me incorporé al sector editorial en 1991 cuando mi hermana Rose y yo, junto con dos amigos, constituimos una editorial de la que soy la Directora General.

Nuestro principal objetivo en el sector editorial es comunicar ideales cristianos a todo el mundo, adultos y niños, a través de la palabra escrita. Este ideal fue sembrado en mi corazón por el gran deseo del Fundador del Opus Dei de llenar el mundo con ‘libros de fuego’ en el servicio de la Verdad.

Para muchos colegas míos, la actividad editorial es como cualquier otra actividad comercial, en la que el objetivo prioritario es ganar el máximo de dinero posible, independientemente de los medios utilizados para lograr esa meta.


Convencidos del poder de la palabra escrita, asumimos grandes riesgos al publicar en campos que rehuyen muchos colegas nuestros, simplemente porque no son lucrativos. Esto es así sobre todo en el caso de obras de ficción escritas por autores noveles. La mayoría de los kenianos no leen como actividad de entretenimiento, por lo que apenas compran novelas.

Por lo tanto, pocos se molestan en leer un libro escrito por un escritor prácticamente desconocido. La mayoría de los que leen compran best-sellers occidentales, muchas veces con contenidos inmorales.

Retos: libros de calidad

Por lo tanto, en nuestro trabajo, nos enfrentamos a múltiples retos. Por un lado, tenemos que invertir mucho capital para producir libros de calidad. Esto exige mucha paciencia y tiempo, trabajando con impresores que no entienden el motivo por el que nos molestamos tanto en asegurar un registro igual en todas las páginas de un libro.

En ocasiones, la ética profesional es desconocida para los impresores, que no entienden el motivo por el que la intensidad de la tinta debe ser la misma en todo el libro o los bordes del papel deben ser lisos para que no se pueda romper el lomo del libro en ningún punto. Cuando insistimos en que cuiden estos “pequeños” detalles, nos catalogan como clientes difíciles. Sin embargo, poco a poco, es posible ver cierta mejora en el acabado de los libros. Los propios impresores empiezan a enorgullecerse de la calidad de su trabajo.

Por otra parte, están los propios autores. Muchos de los que recurren a nosotros son autores primerizos. Cuando descubrimos a un escritor potencialmente bueno, no escatimamos esfuerzos para ayudarle a desarrollar plenamente su talento.

Muchas veces, resulta una tarea ingente hacer que el autor se dé cuenta que su libro se venderá sin tener que recurrir a ganchos sensuales. Hemos tenido grandes alegrías aquí porque, aparte de venderse bien, dos o tres novelas publicadas por nosotros han ganado premios nacionales e internacionales, lo que nos da la razón.

Estos éxitos han atraído a autores veteranos a nuestra editorial. Fue una sorpresa grata para nosotros cuando uno de estos autores nos anunció que se había unido con otros escritores para poner en marcha una campaña para erradicar el erotismo de la literatura africana.

La actividad editorial en general exige una elevada inversión financiera. Los beneficios, por el contrario, son escasos y tardan en llegar. Esto significa que nuestros problemas financieros son interminables. Sin embargo, el
ejemplo del Fundador del Opus Dei, que superó dificultades enormes para hacer el bien que Dios le pedía, supone un aliento continuo para nosotros.

Para ello, Dios nos va ayudando en
las necesidades de cada momento. Una expresión de la Providencia divina es la ayuda que hemos recibido durante los últimos cinco años en forma de un aval que nos ha facilitado una fundación sueca.

Para incrementar nuestros ingresos, hemos empezado a publicar para escuelas. Inicialmente, sólo contamos con el coste de producir libros de calidad en términos de contenidos y acabados. Nos hemos dado cuenta que el mayor reto era conseguir que las escuelas recomendaran nuestros libros únicamente basándose en su calidad. Nuestros competidores ofrecen todo tipo de incentivos poco éticos para conseguir recomendaciones para sus libros. Nosotros no.

El equipo de ventas descubre que se quitan nuestros libros de la lista de libros de una escuela, porque el director ha recibido dinero para recomendar otro libro de texto de calidad inferior. Esto resulta difícil para nosotros, pero hemos seguido luchando contra la corrupción en el sector editorial, en el foro de editores y en la prensa, cuando lo hemos considerado necesario.

Para un combate eficaz contra el SIDA

En julio de 2000, publicamos un libro titulado: AIDS Education for the Youth. Básicamente se dirige a los jóvenes y les da información para ayudarles a comprender el misterio del sexo y el fin para el cual Dios lo creó. El autor señala los peligros de la infección por VIH/SIDA como consecuencia de una vida promiscua, a la vez que anima a los jóvenes a practicar la virtud de la abstinencia.

La decisión de publicar este libro contrasta radicalmente con mis convicciones de tiempo atrás, cuando pensaba de que debían ser sólo los padres los que hablasen del sexo con sus hijos. Este libro se dirige a los jóvenes dentro y fuera de la escuela. Se ofrece como libro de texto a los institutos de enseñanza secundaria.

Este cambio de opinión se produjo porque la Educación sobre el SIDA se hizo obligatoria en las escuelas de Kenia, lo que significa que inundó el mercado con libros desorientados sobre el modo eficaz de impedir la propagación del SIDA.

Fue necesario anticiparnos a esta situación, contando a la gente la verdad sobre el sexo y el abuso de la dignidad humana por aquellos que favorecen la promiscuidad. Nuestro objetivo es hacer llegar al mercado esta publicación para que los jóvenes sepan la verdad sobre esta enfermedad, antes de que les llegue la literatura falsa.

Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA
Roma, 8 a 11 de enero del 2002 _______

 


 

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