Inicio

 

Mi historia: Christine, de Kenia


Después de obtener mi bachillerato en Loreto Valley Road, me matriculé en el Kianda Secretarial College para seguir un curso preuniversitario antes de entrar en la Universidad. Aquí tuvo lugar mi primer encuentro formal con el Opus Dei. En ambas instituciones se impartían y defendían valores de gran solidez. También se ponía mucho hincapié en un alto nivel académico. Como resultado, se creó en mi un fuerte sentido de superación profesional.

Me incorporé al Banco Mundial después de finalizar mi Master en Sidney, Australia, en 1998. Empecé a trabajar a finales de 1999. Trabajo en el Programa de Agua y Saneamiento como Analista de Presupuestos. El Banco Mundial atrae a profesionales de gran calidad y con una dilatada experiencia en sus campos de especialización. En este sentido, me supone un desafío. Dados sus amplios recursos, ofrece oportunidades para un desarrollo profesional prácticamente sin límites.

Las enseñanzas del Fundador del Opus Dei han sido fundamentales para ayudarme a mantener el enfoque correcto en un entorno muy competitivo y con un elevado nivel de exigencia. Trabajando con profesionales de talla mundial, cada día debo enfrentarme al reto de cumplir y superar las expectativas, especialmente de mis superiores. Saber que este trabajo es una herramienta para mi santificación me anima a buscar la excelencia.

Ello a su vez exige hacer realidad en mi vida virtudes básicas como la diligencia, el orden, la caridad y la fortaleza. Mi trabajo me exige recurrir constantemente a Dios para poder mantenerme centrada en él, a la vez que me mantengo despegada del trabajo que no es en sí mismo un fin.

En el trabajo diario, hay muchas oportunidades para explicar algo a un colega, echarle una mano a otro, incluso en detalles muy pequeños. Vivir la virtud del orden ha tenido un impacto sobre mis compañeros de trabajo. lnteractúo con numerosos miembros del personal de apoyo y valoran el hecho de que, a pesar de estar a un nivel superior, jerárquicamente hablando, todavía puedo hacerles pequeños actos de servicio.

En estas situaciones, me encuentro impulsada por el espíritu del Opus Dei. Olvidándome de mí misma y poniendo a los demás primero, puedo hacer mucho más, sobre todo en un entorno en el que hay muchas tareas que acabar.

Los miembros del cuerpo de profesionales valoran la atención a los detalles y el deseo de dejar totalmente acabadas las tareas. Así, tras un período de 10 meses, las evaluaciones realizadas sobre mi trabajo han sido positivas y ello ha repercutido en subidas salariales.

Como todo en la vida, he tenido que enfrentarme a grandes retos en mi trabajo. Ha sido mi oportunidad para comprender la lógica de la Cruz. Uniendo mis dificultades a la Cruz, soy capaz de corredimir con Jesús en la Cruz. Asimismo, tras dedicar mis mejores esfuerzos, dejo el resultado en las manos de Nuestro Señor, buscando sólo Su gloria en mis cometidos.

Como mi oficina está muy cerca de una iglesia de la Virgen, algunos de mis colegas se han percatado de que voy allí durante la hora de comer. La mayoría de ellos son protestantes y a veces,me piden que rece por ellos.


Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA
Roma, 8 a 11 de enero deI 2002


 

Ir a la página de Inicio