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Confianza, en una época difícil de mi vida

Opeyemi Oteri, de Lagos, Nigeria




Pedí la admisión en la Obra en 1995. Los medios de formación me han ayudado siempre, pero especialmente en una época que pasé, realmente difícil.

Durante dos años, entre 1998 y 2000, mi marido se quedó sin empleo y sin pensión. Al tener que llevar la casa sin ayuda de nadie, tuve que poner en práctica todo lo que había aprendido en la Obra para evitar los sentimientos de frustración y resentimiento que me amenazaban.

Tenía dos niños cuando mi marido dejó su trabajo y pronto me quedé embarazada del tercero. Hacer frente a un trabajo de jornada completa y asistir a clases nocturnas para licenciarme, junto con llevar la casa sin ayuda de nadie y estar embarazada era algo abrumador.

Durante este período, me fue de gran utilidad la Gracia de Dios junto con todas las meditaciones a las que había asistido incluso antes de pertenecer a la Obra. Aprendí a confiar en que Dios me ayuda a salir adelante cada día, a ser siempre optimista y no sucumbir a la tristeza, a priorizar y a organizar mi vida para poder arreglármelas.

Había aprendido de los medios de formación cómo hacer que el ambiente familiar fuera alegre y me centré en esto; y también en cómo utilizar bien mi tiempo. Algunas veces me pregunto cuál hubiera sido el ambiente familiar sin la formación que he recibido.

Ha habido muchos otros beneficios desde que empecé a asistir a los medios de formación y a confesarme semanalmente. Estoy profundizando en la doctrina católica y he aprendido a relacionarme mejor con la gente. Cada día le doy gracias a Dios por haber conocido la Obra.



Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA
Roma, 8 de enero de 2002

 


 

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