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Para saber decir: "No es Navidad"

Agnes Wanjiru, de Nairobi, Kenia



Nairobi University



Me llamo Agnes Wanjiru Wahome y soy esposa, madre y consultora de seguros, por ese orden. Dios nos ha bendecido con seis hijos, cuatro niñas y dos niños. Procedo de una familia numerosa: Dios bendijo a mis padres con diez hijos, seis niñas y cuatro niños. Soy la mayor de mis hermanos y he experimentado la responsabilidad de las grandes esperanzas que mis padres tenían en mí.

Me licencié en Comercio en la Universidad de Nairobi en 1979 y mi primer encuentro con la Obra fue en 1982 cuando asistí a un Retiro Mensual al que me invitó una amiga. Me lo planteé al principio como una forma diferente de pasar la tarde del sábado...

Desde entonces, he aprendido la grandeza del matrimonio como vocación divina y a apreciar el valor de las tareas domésticas como manera de satisfacer a Dios y de servir a los miembros de mi familia. Las enseñanzas del Fundador
sobre la dignidad de la mujer en su papel como esposa, madre y profesional han dado a mi trabajo en el hogar y en la oficina una profundidad profesional y divina que los ha hecho espléndidamente compatibles. Sólo esta realidad ha hecho que muchos de mis amigos se hayan acercado a Dios.

Huelga decir que a veces el trabajo en la oficina resulta frenético, en momentos que es cuando más me necesita la familia. Saber que Dios me espera en todas y cada una de esas citas me ha ayudado a no perder la calma y a ocuparme de las cosas de una en una.

En este contexto, no veo el atender a un cliente sólo como un deber que de por sí da gran satisfacción. Procuro hacer todo lo posible por servirles, tratando
de cumplir con mis deberes con competencia.

Los retos habituales

Tengo que hacer frente a los retos habituales que afrontan mis compañeros cuando hay reducciones de plantilla y también cuando tenemos que asumir una mayor carga de trabajo los que tenemos la suerte de conservar nuestro empleo,.

En muchas ocasiones, he tenido que negarme a aceptar sobornos diciéndole al cliente algo como ‘no es Navidad’, cuando me ofrece dinero como regalo de Navidad... en el mes de febrero.

Otras veces, te intentan sobornar pidiendo que cobres más por el trabajo hecho y te lleves una tajada de la diferencia. Es bastante duro trabajar en esta clase de entomo. Inicialmente, te etiquetan con toda clase de palabras calumniosas pero la gente ha acabado respetándome, y aprendiendo a trabajar según mis principios.

“¡Es muy difícil!”, exclamas desalentado en esas situaciones. Pero me animan estas palabras de Surco: " Oye, si luchas, con la gracia de Dios basta: prescindirás de los intereses personales, servirás a los demás por Dios, y ayudarás a la lglesia en el campo donde se libra hoy la batalla: en la calle, en la fábrica, en el taller, en la universidad, en la oficina, en tu ambiente, en medio de los tuyos”. (14)


Cosas básicas que probablemente considero lo más natural del mundo han repercutido mucho en mis compañeros, amigos y familia. Una sonrisa, llegar puntual al trabajo o a una cita, cuidar de mi manera de vestir, etc., parecen incidir profundamente en la gente.


Congreso Internacional LA GRANDEZA DE LA VIDA ORDINARIA
Roma, 8 a 11 de enero deI 2002

 


 

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