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Isabel Cruz Almeida,
conservadora del Monasterio de los Jerónimos
y de la Torre de Belén, de Lisboa, Portugal


Cooperadora del Opus Dei



Esa ansia de Dios que cada uno tiene

Sin duda, la amistad fue el vehículo por el que me acerqué a los medios de formación cristiana que imparte la Prelatura del Opus Dei.

Siempre me ha atraído la exigencia en el modo de vivir el cristianismo. Una vez que se es católico, hay que saber más, hay que entender mejor las razones de la fe.


La Obra anima a ahondar en esa ansia de Dios que uno tiene. En el mundo del trabajo, que exige mucho, si realmente la vida interior es fuerte y hay coherencia en las obras —si hay unidad de vida—, se puede transmitir a los demás una riqueza interior que seguramente es apostolado.


Algunos puntos de Camino, de san Josemaría, sobre el apostolado cristiano

n. 315. Misionero. -Sueñas con ser misionero. Tienes vibraciones a lo Xavier: y quieres conquistar para Cristo un imperio. -¿El Japón, China, la India, Rusia..., los pueblos fríos del norte de Europa, o América, o Africa, o Australia?

-Fomenta esos incendios en tu corazón, esas hambres de almas. Pero no me olvides que eres más misionero "obedeciendo". Lejos geográficamente de esos campos de apostolado, trabajas "aquí" y "allí": ¿no sientes -¡como Xavier!- el brazo cansado después de administrar a tantos el bautismo?

n. 317. ¡Qué afán ponen los hombres en sus asuntos terrenos!: ilusiones de honores, ambición de riquezas, preocupaciones de sensualidad. -Ellos y ellas, ricos y pobres, viejos y hombres maduros y jóvenes y aun niños: todos igual.

-Cuando tú y yo pongamos el mismo afán en los asuntos de nuestra alma tendremos una fe viva y operativa: y no habrá obstáculo que no venzamos en nuestras empresas de apostolado.

n. 471. En las empresas de apostolado, está bien -es un deber- que consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides ¡nunca! que has de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2...

n. 835. ¿Brillar como una estrella..., ansia de altura y de lumbre encendida en el cielo? Mejor: quemar, como una antorcha, escondido, pegando tu fuego a todo lo que tocas. -Este es tu apostolado: para eso estás en la tierra.

n. 842. No os preocupe si por vuestras obras "os conocen". -Es el buen olor de Cristo. -Además, trabajando siempre exclusivamente por El, alegraos de que se cumplan aquellas palabras de la Escritura: "Que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".


 

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