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Aspirantes del Opus Dei
y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz



      ¿Quiénes son los aspirantes del Opus Dei?

        • Son jóvenes -chicas y chicos- menores de dieciocho años, trabajadores o estudiantes, que desean ser del Opus Dei en el futuro y han manifestado ese deseo.

        • Estos jóvenes menores de edad experimentan en su alma un fuerte deseo de entrega al Señor en medio del mundo con el carisma del Opus Dei y desean formarse al calor de su espíritu hasta que puedan pedir formalmente su admisión en el Opus Dei cuando alcancen la mayoría de edad.

        • Antes de ser mayores de edad pueden solicitar ser aspirantes sólo si cuentan con la autorización expresa de sus padres.

        • La manifestación del deseo de ser aspirante no origina ningún deber jurídico de esos jóvenes con la Prelatura. Los aspirantes no son miembros de la Prelatura. Son jóvenes que desean serlo cuando lleguen a la mayoría de edad. No forman parte, por el hecho de ser aspirantes, de ninguna asociación o institución.

      ¿Por qué no se les deja incorporarse ya al Opus Dei, si esos jóvenes experimentan ese deseo de entrega?

      • No pueden incorporarse porque la Iglesia, Maestra en humanidad, no permite esa incorporación hasta la mayoría de edad. La Iglesia sabe –por experiencia de siglos- que esa espera es positiva; es conveniente que los jóvenes aguarden a la mayoría de edad para que maduren en sus deseos de entrega a Dios, se consoliden sus disposiciones, se verifique su idoneidad para el camino elegido y se vayan curtiendo ante las dificultades (que no le faltarán en el futuro, si son consecuentes con las exigencias de su vocación bautismal).

        Durante ese periodo deben aprender a comenzar y recomenzar en su vida cristiana, con espíritu deportivo, confiando en la gracia y pidiendo luces al Espíritu para el discernimiento de su vocación.

      • Esas jóvenes, esos jóvenes, deberán ejercitarse –al igual que tantos otros jóvenes que quieren vivir con plenitud su cristianismo en los diversos caminos de la Iglesia- en ser cristianas y cristianos a contracorriente, capaces de construir la Iglesia del futuro.

      Diecisiete años

      • Por estas razones, los directores del Opus Dei no admiten la solicitud de admisión -la solicitud, no la admisión, ya que sólo pueden ser admitidas personas mayores de edad- a ningún joven antes de que haya cumplido diecisiete años.

      • Eso hace que la incorporación al Opus Dei sólo sea posible cuando se goza de la mayoría de edad.


        ¿Por qué se necesita el permiso de los padres?

        • Es cierto que a los diecisiete años, en la sociedad actual, hay muchos jóvenes que han decidido ya su vida. Muchos chicos y chicas viven solos a esa edad en el extranjero o se han emancipado de sus padres. En muchas sociedades se suelen ir a vivir donde, como y con quiénes quieren a esas mismas edades. La experiencia muestra que a esa misma edad muchas chicas y chicos son muy independientes en la práctica; y a veces la mala experiencia muestra también que algunos no saben utilizar correctamente esa independencia.

        • Sin embargo en la actualidad en la Iglesia -y en concreto, en esta realidad de la Iglesia que es el Opus Dei- se les hace esperar hasta que cumplan la mayoría de edad antes de admitir o no su solicitud; y sólo pueden ser considerados aspirantes si cuentan con el permiso expreso de sus padres.

        • Aunque en el pasado la Iglesia acogía a adolescentes en sus diversas instituciones, en la actualidad -por falta de formación humana y cristiana en la sociedad, entre otros factores- parece haberse retrasado la “llegada de la madurez” y la prudencia pastoral aconseja esa espera.

         

        Los deseos de entrega a Dios como signo de madurez

        • Aunque no puedan formalizarlo de ningún modo, el deseo de estos jóvenes es una señal de especial madurez: son jóvenes que optan generosamente por Dios en medio de una sociedad altamente descristianizada en la que tantos medios de comunicación les alientan a actuar según los dictados del propio capricho, del egoísmo, de la moda...

        • Cuando muchos jóvenes eligen el camino del hedonismo, de la droga, del conformismo, etc., es reconfortante ver como en toda la Iglesia hay muchos jóvenes que aspirar a buscar a Cristo en sus vidad con todas sus fuerzas.

        • Los jóvenes aspirantes del Opus Dei forman parte de esa juventud esperanzada y esperanzadora: quieren gastar su vida en servicio a Dios, en el camino específico del Opus Dei, esforzándose por santificar su trabajo, conscientes de que el encuentro con Cristo es un encuentro gozoso con el Amor.



          La entrega del corazón


        • Ese afán de entrega personal a Dios -sea cual sea la edad que tengan- esa entrega del corazón es lo que verdaderamente importa desde un punto de vista sobrenatural; tanto si con el tiempo se acaba confirmando su vocación (en el caso de los aspirantes, su vocación al Opus Dei), como si descubren que Dios les llama por otro camino.

        • Por esa razón, la Iglesia no ha dudado en canonizar a jóvenes que no llegaron a cumplir su deseo de entrega, porque Dios se los llevó antes de este mundo.

          En la sección Nunca es pronto ofrezco algunos ejemplos de jóvenes y adolescentes entregados a Dios en su corazón, algunos de ellos beatificados o canonizados. A mi modo de ver, la Iglesia resalta de este modo que lo importante es seguir la voluntad de Dios en cada momento, en cada edad y circunstancia de la vida.

        • Sería un error dilatar la entrega del corazón (la única posible dentro de la Iglesia para un menor de edad) para un "mañana" que no sabemos si Dios nos concederá.



          Posible origen de las confusiones


        • ¿Por qué se escribe en alguna ocasión de los aspirantes como si fueran del Opus Dei?

          Pienso que porque se confunde el ámbito del corazón con el ámbito jurídico. Un menor de edad puede entregarse a Dios en su corazón; pero mientras sea menor de edad no puede adquirir ningún compromiso jurídico de ningún tipo en instituciones de la Iglesia como el Opus Dei, por grandes que sean sus deseos de entrega; y siempre deberá contar con el permiso expreso de sus padres.

        • Un ejemplo que puede servir mutatis mutandis: el hecho de que un adolescente esté enamorado de su novia no le convierte, por esa única razón, en su esposo (con la gracia de estado, los compromisos y obligaciones que comporta el sacramento del matrimonio). No es lo mismo aspirar que ser.


        • Del mismo modo, el hecho de que un menor de edad se haya entregado con el corazón a una institución de la Iglesia, no le convierte en miembro de esa institución. Santo Domingo Savio -modelo de tantos jóvenes cristianos con aspiraciones altas- deseó con toda su alma ser sacerdote salesiano; pero de hecho no lo fue nunca.



        Pedir la admisión como "aspirantes"

        • ¿Qué pueden hacer los menores de edad que desean formar parte del Opus Dei en el futuro? Pueden entregarse a Dios en su corazón, crecer en madurez humana y espiritual; y pueden manifestar -sólo eso- sus deseos de futuro. Sólo a partir de los catorce años y medio, si han manifestado ese deseo, con el permiso expreso de sus padres, se les considera "aspirantes".


        • ¿Qué significa ser considerado aspirante? Indica sólo que un menor de edad ha manifestado esa personal aspiración, tomada libremente. Y si pone por escrito esa aspiración, ese deseo, sus palabras no tienen efecto vinculante alguno con la institución.

        • Esos jóvenes -por mucho que lo deseen- mientras sean menores de edad ni son ni pueden ser del Opus Dei, en ningún sentido; y menos, en sentido jurídico. No se debe confundir el deseo de formar parte de una realidad de la Iglesia ("aspirar a ser", "sentirse como si") con la pertenencia a esa realidad.



          Hablar con rigor

          Explico esto porque en el lenguaje cotidiano se formulan en ocasiones de forma poco rigurosa las relaciones de dependencia. En los pueblos de España y de tantos países de América Latina suele bastar con que un muchacho hable en la calle con una muchacha para convertirse, a los ojos del corro vecinal, en "el novio de, la novia de, el enamorado de ", etc. (Eso explica que, desde hace siglos, tantos jóvenes se desplazen a los pueblos vecinos para salir con amigas y amigos, libres de esas vinculaciones arbitrarias).


          En otros ámbitos, suele bastar con que un sacerdote celebre Misa ocasionalmente en la parroquia del pueblo -haciendo una sustitución por ejemplo- para que algunos parroquianos pasen a considerarlo "el sacerdote de esta iglesia".


          Y del mismo modo, basta con que un joven vaya a estudiar, por ejemplo, a un centro del Opus Dei, para que se le considere "del Opus Dei". O que manifieste su deseo -su aspiración- a ser del Opus Dei- para que se le considere "miembro del" Opus Dei.

        • En consecuencia, los aspirantes no son ni fieles, ni miembros del Opus Dei.


          No son del Opus Dei ya que no han adquirido, ni pueden adquirir a causa de su edad, ningún vínculo, obligación o compromiso jurídico con el Opus Dei.



          El conjunto de aspirantes del Opus Dei no constituye tampoco una entidad o una asociación propia (como la que forman, por ejemplo, los cooperadores del Opus Dei).


        Los aspirantes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz


        • Aunque se trata de una realidad distinta -estos aspirantes de la Sociedad Sacerdotal son jóvenes con vocación sacerdotal, mayores de edad, que desean vivir su sacerdocio, muy unidos a su obispo, con el carisma del Opus Dei- hablo conjuntamente aquí de los aspirantes de la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz para resaltar el sentido de la espera.

        • Los aspirantes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz son jóvenes seminaristas que ya se han entregado a Dios en su corazón y desean ser sacerdotes en el futuro. Conozco testimonios admirables de fortaleza en la defensa de la vocación sacerdotal frente a las dificultades del ambiente; y he visto como algunos han superado admirablemente pruebas e incomprensiones , hasta que son llamados al sacerdocio por su obispo diocesano.

        • A estos jóvenes que desean ser sacerdotes diocesanos y prestar su servicio a la Iglesia Universal y a la Iglesia particular con el carisma del Opus Dei se les hace esperar también para incorporarse a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz hasta que son ordenados diáconos.



        Sentido de la espera

        • Estas esperas no son simples pruebas para fortalecer a estas personas en su vocación: se trata de dilucidar bien la llamada divina de cada persona, de ayudar a cada una, a cada uno, en su formación humana y espiritual en un periodo decisivo de su vida: de buscar la Voluntad de Dios para cada vida.




          José Miguel Cejas.

 

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