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Au, un carnicero chino de Hong-Kong



Trasiego cotidiano en el mercado de Hong-Kong


Mario Au es un carnicero chino que trabaja en el mercado de Sai Wan Ho, un barrio de la periferia de de Hong Kong. Es una de las numerosas personas que han encontrado la fe gracias a la amistad con personas del Opus Dei.

Una televisión italiana le pidió que contase su experiencia en el transcurso de un programa sobre el Opus Dei. Au estuvo hablando sobre su vida familiar en Tue Mun, sobre su trabajo en el mercado y su encuentro con Dios gracias a un amigo del Opus Dei que le fue mostrando la belleza de la fe, le enseñó el Catecismo y le acompañó en su itinerario de conversión hasta el Bautismo.


"Yo me paso el día cortando y vendiendo carne -contaba Au- y ahora, gracias a mis amigos del Opus Dei, he comprendido que le puedo ofrecer a Dios este trabajo mío de carnicero. Y aunque siga haciendo lo mismo de siempre -cortar, trozear, vender...-, procuro hacerlo cada vez mejor, con más entusiasmo.

Lo mismo me ha pasado en mi relación con los clientes, que son mujeres sobre todo. Antes me limitaba a decirles el precio y punto; ahora, aunque me encuentre cansado o nervioso, me esfuerzo por sonreír y hacer algún comentario animante.

A la mayoría de los chinos la vida en Hong-Kong nos resulta muy dura y fatigosa, y esto acaba influyendo en nuestras relaciones familiares. Yo antes, me enfadaba a la primera y mi mujer era también la primera que sufría las consecuencias...

En la actualidad estoy ganando en serenidad. Además, he conseguido dedicar más tiempo a mi familia. Mi momento favorito es el mediodía, porque he puesto los medios y almuerzo todos los días con mi mujer, y así podemos charlar un rato sobre nuestras cosas. Y dedico el domingo a la Misa y al descanso.

Estoy verdaderamente feliz por haber descubierto a Dios".


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