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Ben Haneman, médico judío, de Sidney, Australia.

Cooperador del Opus Dei



Congenio con ese fin

Por ser judío -testimonia este prestigioso médico canadiense, de religión judía y socialista de orientación política-, creo en Dios y, por tanto, en el hombre y su espiritualidad. Cualquier iniciativa guiada por motivos espirituales más que materiales, tiene automáticamente mi ayuda.


En las labores educativas promovidas por personas del Opus Dei encontré hombres y mujeres preparados que desempeñan su trabajo con ese fin: inyectar vida espiritual a este mundo nuestro. Congenio muy bien con este ideal.


Ser cooperador ha sido para mí una gran ayuda, mi vida se ha enriquecido y no me ha supuesto ningún problema con respecto a mi condición de judío.

 


La historia de Warrane

Padres y amigos de Warrane

Cuenta West en su libro Opus Dei, ficción y realidad:

"El 5 de junio de 1974, miércoles, un buen grupo de estudiantes universitarios, conducidos por un individuo vestido de diablo, marchó, en procesión funeraria, sobre el Warrane College, en la Universidad NSW, de Sydney. Cuatro porteadores encapuchados llevaban un ataúd cubierto con un paño mortuorio con esta inscripción: Opus Dei RIP. Otros, enarbolando cruces y cubiertos también con máscaras o capuchas, empezaron, en son de burla, a hacer un exorcismo.

Los artículos que se han publicado en Australia sobre el Opus Dei han hecho referencia casi siempre a este incidente. Un periodista llegó a decir que, a raíz del mismo, los miembros del Opus Dei fueron expulsados del campus. Otro aseguraba que se había abierto una investigación, pero sin especificar sobre qué ni hacer referencia alguna al resultado.

¿Qué sucedió realmente?

Hacía algún tiempo que se estaba fraguando una cierta hostilidad contra Warrane en el campus de la Universidad, a pesar de que los residentes del College no respaldaban la oposición a las normas disciplinarias del mismo, que eran la causa de la protesta. Es más, la mayoría de ellos habían firmado una carta al vicecanciller de la Universidad, Sir Rupert Myers, "rechazando" los ataques a Warrane y saliendo al paso de las críticas sobre sus líneas directrices. Antiguos residentes, padres y otras personas salieron también en defensa de Warrane.

A pesar de todo, la protesta siguió adelante. Tras quemar la efigie del director del College, el doctor Joe Martins, los manifestantes pidieron que saliera y les respondiera. Como no vieron satisfechas sus exigencias, cambiaron de táctica y se dirigieron al edificio de la cancillería, donde entraron y ocuparon un salón de actos. Allí se enfrentaron al vicecanciller en funciones, profesor V. C. Vowels, a quien los manifestantes pidieron que se acabase con la influencia del Opus Dei en Warrane.

El chivo espiratorio de los contestarios era uno de los directores del College que se había opuesto resueltamente a que los residentes llevaran mujeres a sus habitaciones, algo que estaba en abierta oposición a la nueva moral "ilustrada" que se reflejaba en Tharunka, el periódico de los estudiantes, el cual, además de predicar el nuevo evangelio de la liberación sexual, contenía material pornográfico y blasfemo.

Por aquella época, las protestas estudiantiles no eran raras. Había habido algunas importantes, tales como las relacionadas con la participación de Australia en la guerra del Vietnam. Sin embargo, en esos momentos faltaban pretextos que alimentasen las protestas de los movimientos radicales. Los periódicos universitarios de la época muestran que las causas de los conflictos estudiantiles en otros países eran ajenas a los estudiantes australianos, así que los radicales no tenían más remedio que provocar algún escándalo. En este contexto, escogieron como pretexto el "puritanismo" y "autoritarismo" de Warrane.

A medida que en la cancillería de la universidad los manifestantes se enfrentaban al vicecanciller en funciones, la verdadera naturaleza de la protesta aparecía cada vez más clara. Se trataba, sin duda, de una prueba de fuerza entre estudiantes radicales y la administración de la Universidad.

Como luego diría Tharunka con orgullo, la manifestación había puesto de manifiesto que "los estudiantes pueden constituir una fuerza dentro de esta Universidad". Y aclaraba: "Mientras la Universidad esté controlada por fuerzas conservadoras, intereses financieros y directivos anticuados, los estudiantes nunca tendrán verdadero poder en la universidad". En aquella ocasión, la voluntad de los estudiantes prevaleció: el profesor Vowels les prometió que se abriría una investigación.

Al día siguiente, todos los periódicos de Sydney se hacían eco de los sucesos, y en las semanas que siguieron surgió un debate en la sección de cartas a los lectores. Un lector escribía: "No conozco nada del Warrane College ni del Opus Dei, excepto lo que he leído en su periódico (Tharunka).

Sobre estas bases, sin más, la campaña anti-Opus Dei que viene haciendo tiene implicaciones más bien odiosas. Despojadas de retórica, las objeciones que Tharunka hace al Warrane College se reducen a: a) que es católico; b) que no deja que las chicas visiten a los estudiantes en sus habitaciones; c) que expulsa a los estudiantes por romper la reglas o promover la exhibición de películas pornográficas; d) que hay crucifijos en las paredes". El lector, Lawrence J. Dickson, seguía diciendo: "La retórica y las caricaturas (que adornaban el artículo de Tharunka sobre el College) evidencian la verdadera razón de la campaña. Los izquierdistas y los que apoyan la "libertad sexual" no toleran que nadie en el campus ose llevarles la contraria. Incluso no dudan en recurrir a la acción violenta de masas para echar del campus a los que disienten. ¿Es eso libertad académica?".

Cuando el vicecanciller, Sir Rupert Myers, regresó de un viaje por ultramar, comprobó que no le habían dejado otra alternativa que apoyar la investigación. Tras reunirse con el Consejo de Gobierno de la Universidad, nombró un comité. Hasta el líder de los estudiantes por entonces tuvo que admitir con un dicho australiano que el comité "estaba tan desequilibrado como la balanza de un carnicero".

La investigación comenzó el 8 de julio de 1974. Entre los miembros del comité había algunos profesores veteranos, el vicecanciller y un juez del Tribunal S Supremo, Mr. Justice Samuels, que no tuvieron con el College ninguna consideración especial. De hecho, en su informe hicieron constar que habían considerado más importante hablar con los que lo atacaban que con los que le defendían.

En sus conclusiones decían que las críticas al Warrane College estaban inspiradas por aquellos cuyas actitudes y creencias se oponían a la visión cristiana del Opus Dei. Rechazaban la idea de que la orientación de Warrane fuese estrecha y rígida como "un juicio gratuito que no se podía demostrar" y afirmaban que el colegio había sido fundado "para promover la educación y el desarrollo del carácter de acuerdo con los principios y los ideales del Cristianismo". El informe terminaba diciendo que la universidad, que había invitado al Opus Dei a establecer el College, no podía asegurar que sus fines no fuesen convenientes y merecedores de apoyo.

Tal vez el punto más interesante de todo el asunto fue el análisis que hizo el comité de la acusación de que el Opus Dei tenía unos objetivos y una filosofía de lo más ambiciosos y mundanos, acusación muy parecida a la que luego provocaría la investigación del Gobierno italiano en 1986. Las conclusiones del comité no dejaban lugar a dudas: "No tenemos ninguna prueba que apoye la sugerencia de que el Opus Dei ha hecho uso de su posición en el campus para ejercer influencia sobre ninguna institución de la universidad. Tampoco hay prueba alguna que justifique la conclusión de que el Opus Dei, dentro o fuera del campus, sea una organización que trate, a hurtadillas y en secreto, de derribar las instituciones existentes o de infiltrarse en ellas con objeto de obtener, para sus fines, posiciones de poder y puestos de responsabilidad".

La encuesta añadía que lo único que mostraba la documentación acumulada era que el Opus Dei era "la organización de apostolado seglar que afirmaba ser".

Así concluyó todo. No hubo más protestas.

Warrane College, que pertenece a una sociedad sin fines lucrativos, E.D.A. (Education Development Association), está gobernada por un Consejo de ocho miembros que incluye algunos que no son del Opus Dei y ni siquiera católicos. Según el vicario regional del Opus Dei en Australia y primer capellán del Warrane, John Masso, la idea que inspira todo lo que se hace allí está expresada en un repostero que cuelga de una de las paredes de la biblioteca: "Que os améis unos a otros", el gran mandamiento. Los directivos de Warrane exhortan a los estudiantes a ver sus futuras profesiones como un servicio a los demás y a crear en el colegio un ambiente familiar. Los residentes tienen preceptores, pero, además, los más veteranos ayudan a los más jóvenes en sus estudios. Por la noche, después de la cena, se reúnen en tertulia. A lo largo del año se celebran diversas fiestas, y las prácticas deportivas son habituales. También se anima a los padres a participar en la vida del College, y todos los años se les invita a pasar en él un fin de semana para que lo conozcan por dentro.

A pesar de los problemas que tuvo en el campus en sus comienzos, Warrane ha tenido buena acogida por parte de la opinión pública. Una vez por semana lo visitan personalidades relevantes de la vida pública australiana para exponer un tema de actualidad a los estudiantes: miembros del gobierno, empresarios, industriales, deportistas, artistas, periodistas... Entre ellos, el que luego sería tesorero federal en el Gobierno laborista de Hawke, Mr. Paul Keating; el fiscal general en el mismo Gobierno, Mr. Liónel Bowen; el diseñador de la quilla del Australia II, el yate que ganó la Copa de América, Ben Lexen; el caricaturista Larry Pickering; y-muchos otros. Además de su labor con estudiantes universitarios, Warrane organiza competiciones deportivas para estudiantes de segundo grado y cursos de orientación universitaria en campamentos para los estudiantes de áreas rurales.

A continuación ofrezco tres juicios de valor sobre Warrane emitidos por personas que no pertenecen al Opus Dei.

El periodista del Sydney Morning Herald Alan Gill publicó una serie de tres artículos sobre la labor del Opus Dei en Australia. En uno de ellos decía:

"He visitado Warrane cuatro veces y quedé impresionado por las excelentes condiciones de vida y de trabajo del College, la clara satisfacción de la mayoría de los residentes, el desarrollo del sistema de tutorías y el buen tono del ambiente."

Noel Ling, de 51 años, dignatario de la Iglesia presbiteriana y jefe ejecutivo del China Development Council, una compañía que trata de introducir la libre empresa en China, es un antiguo becario de Warrane College. Fue a vivir allí en 1978. "En cuanto los conocí (a unos miembros del Opus Dei) y vi lo que hacían, pensé que sus metas coincidían con las mías -dice-. Sin entrar en fundamentos teológicos, el principio general es el mismo y probablemente lo es también para todos los cristianos."

Noel se convirtió en recepcionista del Warrane porque quería tener un empleo que le permitiera tener más tiempo libre para pasarlo con su hijo. Luego se convirtió en becario. Dice que con el transcurso del tiempo ha hecho muchos amigos del Opus Dei y que ha viajado a otros países para estar presente en la ordenación sacerdotal de dos de ellos: Paul Grant y Tony Khoudair. Asegura que no trabajaba en Warrane por dinero -"uno no se hace rico allí"-, sino porque le gustaba el trabajo que hacía y los motivos por los que lo hacía. "Hay algunos puntos doctrinales, en el Opus Dei, que no son los de mi credo, pero procurábamos soslayarlos. De cien temas de conversación coincidíamos en noventa. De los diez restantes no necesitábamos hablar. Todo se reduce al hecho de que el Opus Dei tiene ideales y una forma de hacer las cosas que yo admiro."

El doctor Ben Haneman, de 63 años, es médico, judío y miembro de su sinagoga local. Es también miembro de E.D.A. y presidente de la Warrane Association. Cuando la controversia sobre el College estaba en su apogeo, el doctor Haneman escribió una carta al Sydney Morning Herald defendiéndolo así: "Para empezar, quiero dejar claro que soy judío y no católico, que soy socialista y que tengo una enorme simpatía y afecto por los estudiantes. Me convertí en miembro del equipo directivo del colegio porque tengo una tremenda admiración por la labor que desarrolla. Creo firmemente que no sólo hay lugar para el Warrane College en la Universidad de NSW,, sino también que la Universidad tiene necesidad de Warrane. Creo que ese College puede contribuir significativamente a la vida y obra de la Universidad.

Estoy convencido de que los que se oponen a Warrane lo han escogido porque su postura no es materialista, sino espiritualista. Pero nadie aceptaría esta explicación, afirman, en su lugar, que los estudiantes protestan porque no se admiten mujeres en las habitaciones de los residentes.

Cuando era joven -y he abandonado ya los cincuenta-la norma que Warrane mantiene ahora respecto a las mujeres era aceptada por todos como sumamente razonable. Sé que ahora muchos estudiantes no la aceptan, pero quien tenga necesidad de vivir en un college mixto puede residir en alguno de los otros seis que hay en el campus".

El doctor Haneman recordó, cuando hablábamos, las batallas que se libraron en tomo a Warrane en los años setenta: "Reinaba, ciertamente, una extraña psicología entre esa gente (los manifestantes). Algunos de ellos eran católicos que habían dejado de serlo, pero, por entonces, algunos protestantes abrigaban también un fuerte sentimiento anticatólico en este país. Mi esposa es protestante, pero yo siempre he pensado que la gente del Opus Dei estaba haciendo un buen trabajo. Y también desde un punto de vista más amplio, que Australia necesitaba la contribución del Opus Dei a su pensamiento. En un mundo tan materialista, era refrescante encontrar gente que pensaba de esa manera. Sin entrar en disquisiciones teológicas, estaba claro que eran sinceros, y daban muy buen ejemplo. Si Warrane es un estupendo college. Me sigue gustando visitarlo".

Más información sobre Warrane College


 

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