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Heliodoro Berlanga, entre el ajetreo de la Ciudad de México








Cómo acercar a Dios a los demás entre el ajetreo de una gran ciudad? ¿Cómo llevarles a Cristo, que es el Camino? En el testimonio que di odurante un programa de TV este hotelero mexicano de Ciudad de México -un cristiano que vive su vocación bautismal con el carisma del Opus Dei-, se encuentra una de las posibles respuestas a estas preguntas.

Me llamo Heliodoro Berlanga y soy encargado administrador de zonas comerciales. Trabajo para una empresa hotelera, y entonces ando en varias partes. Y resulta que en esos constantes viajes tengo relación o tratos con nuevos amigos.

Esto tiene bastante tiempo que sucedió. Resulta que yo conocí a un amigo mío y, pues, platicando en los ratos libres, me decía que por su trabajo había infelicidad en su casa. Me contó que tenía dificultades muy fuertes con su esposa y que estaba pensando en la separación… Hablando claramente, pensando en un futuro divorcio. Porque él se andaba ahí envolviendo con una dama, con otra... personita, ¿verdad? Con otra personita.

Y yo primero lo llevé a la oración. Comencé a platicar con Dios, Nuestro Señor, para ayudar a este hombre que, por todas sus cosas, era muy bueno, trabajador, cumplido, honrado, profesional. Sí; tenía todas las cosas buenas menos, exactamente, en lo que se relacionaba a la familia…

Comencé a platicar con él poco a poquito. Y así, platicando, platicando, un día terminamos en Misa, se acercó a la confesión, y cambió de vida; y dio como resultado que cuando llegó al Distrito Federal se reencontró con su familia y se terminaron aquellos problemas muy difíciles. Y luego comenzó a asistir a los medios de formación del Opus Dei

Esa es mi experiencia: si tú te acercas a tus amigos, ellos te escuchan y te atienden. ¡Todos estamos esperando quién nos tienda la mano para conducirnos por el buen camino, hacia Dios, Nuestro Señor, que está siempre pendiente de nosotros...!

He visto que muchos de mis amigos se corrigen y se reencuentran con Dios, Nuestro Señor, principalmente aquí en esta ciudad, donde hay todos los medios para poder platicar con Dios, asistir a Misa, rezar a la Virgen...

La gente lo único que está esperando es que alguien se acerque y les diga el camino.


Y nosotros, que conocemos que Cristo es el Camino, lo único que tenemos que hacer es guiarlos, acompañarlos, hacia Cristo…


 

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