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Roger Bissonette, gasolinero canadiense: una hija en el Opus Dei


Roger Bissonette, que trabaja en un gasolinera canadiense de Coteau-du-Lac, Québec, contaba una entrevista para la televisión su experiencia como padre de una numeraria auxiliar del Opus Dei


-¿Cuándo conoció el Opus Dei?

-Hace unos quince años. Entonces una hija mía, numeraria auxiliar, estudiaba Secundaria en el Colegio y trabajaba los fines de semana y durante las vacaciones de verano en la cocina, ayudando en el servicio de comidas en el Manoir de Beaujeu, una casa de retiros del Opus Dei. Después, hace ahora unos cuatro años, mi esposa se hizo Supernumeraria. Y yo las he seguido hace dos años.

- ¿Qué le atrajo del Opus Dei?

-Es un modo de tratar a Dios con mucha más intensidad que la que me habían enseñado en la escuela. Mi amigo Alphonse me invitó a hacer un curso de retiro, que me ayudó mucho, y fui participando en la formación, hasta que un día decidí a hacerme miembro del Opus Dei, para santificar mi trabajo.

-Y en qué trabaja ahora?

-En una gasolinera y en un taller de reparación de autobuses escolares. Me ocupo de la contabilidad, del servicio de gasolina, de la reparación y de la estación de servicio.

- ¿Y está contento con la vocación de su hija?

-Sí, realmente estoy muy contento y se la agradezco a Dios todos los días cuando rezo. Pienso que esa vocación ha sido un gran don de Dios, una elección para con mi familia. Hemos sido “elegidos”, porque para formar parte del Opus Dei hace falta ser llamado, elegido por Dios. No hemos sido nosotros; ha sido Dios el que nos ha llamado, el que nos pedido, a mi mujer, a mi hija y a mí, que formemos parte del Opus Dei.

El Señor nos ayuda a unirnos más, a rezar más unidos todavía. La vocación ha sido una gran don para mi familia. Por eso quiero tanto al Opus Dei.


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