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Marta Cecilia Mantilla.

En una tienda de comestibles de Guayaquil, Ecuador.

Cooperadora del Opus Dei



Descubrí lo que era ser cristiano

Trabajé cuidando niños en casa de una familia chilena. Cuando regresaron a su país me enviaron la dirección de una escuela de capacitación profesional: así conocí Guayalar.

Yo no quería saber nada de religión: me tenía por atea, pero descubrí, con alegría, lo que era una vida cristiana y decidí recibir clases de doctrina católica. Ahora estoy cerca de Dios.

Colaboro con la escuela cuando puedo con dinero, y con productos de la tienda que tenemos mis hermanas y yo.


Sobre el Centro Cultural Guayalar


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