Clases de vida cristiana en el Opus Dei para jóvenes



Apostolado del tú a tú

  • A la hora de hablar de la formación cristiana que reciben los jóvenes por parte del Opus Dei, conviene tener presente que con el término “jóvenes”, se designa una realidad muy amplia. Hay jóvenes cristianos que viven su fe con intensidad, hay jóvenes que “creen pero no practican”; jóvenes ateos, agnósticos o con dudas; rebeldes y conformistas; etc.
  • El trabajo del Opus Dei se dirige a todos estos jóvenes, con sus múltiples circunstancias, y se desarrolla en el marco de la amistad y la confianza: en el ámbito del tú a tú.

Una historia entre muchas

  • Esta historia -que relataba un sacerdote, que no es del Opus Dei, a Pablo. J. Ginés, en E-Cristians muestra un tipo de clases de vida cristiana para jóvenes con el espíritu del Opus Dei.


    - Me metí en la ''movida madrileña'', en los años de la transición, cuando en España había una especie de sed de resarcirse de la dictadura y la represión. Yo me negaba a estudiar, protestaba por todo. Y nos usaron como conejillos de indias. ¡Hacer la noche!

    Hoy todo el mundo ''hace la noche'' pero en aquella época sólo ''las del oficio'' y los maleantes. Mi planteamiento fue: ''en mi casa, y mis profesores, me dicen que Dios no existe, ¿no? Pues voy a vivir en consecuencia''. Si Dios no existe no hay un juicio, no hay un premio, no hay castigo, no hay nadie que imponga unos valores, una ética ni una moral. Así que yo puedo ser artífice de mi propia libertad, mi moralidad.

    Yo puedo ser dios para mí mismo. Y veía que así me estaba destruyendo. Yo hacía lo que me daba la gana. Vivía solo, nadie me vigilaba. Me busqué un trabajo para tener dinero. Si no lo tenía, lo buscaba de otra manera. Esa libertad que tanto deseaba se convertía para mí en un dragón que me iba devorando lentamente.

    -Los jóvenes siempre dicen ''yo controlo'', ''yo controlo el dragón''. Pero ¿cómo viste que no controlabas?

    Lo veía cuando a las seis de la mañana llegaba a casa y me encontraba conmigo mismo. La soledad me destrozaba. Mordía a veces la almohada de rabia. Siempre lo mismo. Dormía unas horas y esperaba la noche otra vez para lo mismo. Y así un día y otro y ¿hasta cuándo? Esa experiencia nadie me lo puede negar.

    - ¿Y qué pasó?

    -Conocí a unos chavales de mi edad, de 22 años o así. Eran del Opus Dei. Para mí el Opus Dei era una mafia, algo trasnochado, de gente fascista. Y sin embargo toda la imagen que me habían dado de ellos se vino abajo por su trato personal: eran chavales que me miraban de una manera distinta, me saludaban de una manera distinta.

    Me empezaron a dar catequesis individual, charlas en los bares... Insistían e insistían y me invitaron a rezar el rosario. Aún hoy a personas que estoy convencido que no saben nada de rezar, les invito a rezar el rosario. Es un arma infalible.

    Al principio no te atreves porque piensas ''se van a aburrir''. Pero cuando se realiza, la gente no se queda indiferente.

    Conocí a esta gente que me hablaba de Dios, del Cielo, y me dieron a conocer lo que era el hombre. Que el hombre no es un consumidor, que no ha nacido para hartarse de placeres y dejarse llevar por sus impulsos e instintos. Y me presentaron a un Jesucristo que me sedujo. Mi experiencia personal es que me ponía delante del Sagrario y me pasaba tres horas o cuatro, sintiendo la presencia de Jesucristo. Sin verlo, ni nada. Era una presencia tan fuerte, tan fuerte... la experiencia más placentera que he tenido en mi vida. ¡Y placeres he probado unos pocos!

    Yo no me tengo por listo, pero tampoco por muy tonto. Por eso mucha gente cuando pregunta: ''pero bueno, ¿cómo viviendo con la guitarra, con la música, en aquella movida que todo era divertido... cómo has cambiado por esto otro?'' Pues por eso, porque no soy del todo tonto, y voy buscando lo que más placer me produce. Y si antes me lo pasaba muy bien, ahora sé que un hombre vale más que el mundo entero, que por uno sólo Jesucristo habría dado la vida. Que por uno Dios se rebaja y lo deja todo.

    -¿Tu primera confesión?

    -Fue llorando, no se me olvidará. Fue a raíz de una bronca entre los mods y los punkis. Yo era rockero tirando a punki. Aquella noche no me mataron de milagro. A las seis de la mañana me dieron el alta. Nadie me podía reconocer con el rostro desfigurado. Pero estaba allí mi jefe y me decía: ''llevo tiempo diciéndote que esta vida no es para ti. A ver si te convences y te confiesas y te reconcilias con Dios y contigo mismo''.

    Me recomendó un sacerdote. Yo fui, entré en el confesionario y cuando el cura me miró a los ojos me eché a llorar. Notaba allí la presencia de Dios, un misterio, algo que trascendía mi experiencia. Vomité todo lo que llevaba dentro. ''Soy un pecador'', me empecé a dar cuenta. Me confesé absolutamente de todo lo que me acordaba... ¡aunque luego salieron más cosas!

    Luego, en el primer año de seminario entré con un director espiritual que me adjudicaron. Allí ya vomité lo que me quedaba, lo conté todo, absolutamente todo. Estoy orgulloso de no haberme dejado absolutamente nada, de haberle dado toda mi mugre a la Iglesia, a Jesucristo, decirle ''esto es lo que Te doy'' y a cambio me sentí amado, comprendido, sin reproches, haciéndome ver el Señor, en mis ratos ante el Sagrario, que mi vida valía, que era buena.

    -¿Cómo fue tu vocación al sacerdocio?

    - Pues fue como por sorpresa. Me vino un pensamiento: ''¿y si yo fuera cura, y si yo fuera cura? ¿A los 26 años, yo a cura? Vamos, eso es de locos''. Yo hacía cada día un recorrido por tren, y siempre levantaba la vista de manera distraída en una estación que se llamaba ''Iglesia''. ¡Parecía una llamada! Y tenía un deseo muy fuerte de ser sacerdote.

    Y llegué al seminario y lo primero que le dije al rector fue: ''mire, a mi no me gustan los curas, pero yo quiero ser cura. Tengo 26 años. Explíqueme qué me está pasando porque no quiero ni engañar ni que me engañen''. Y me dio una charla, me explicó que yo sentía la llamada de Dios en mi voluntad pero que hasta que el obispo no me impusiese las manos yo no podría estar seguro. ''Entonces esto es una aventura'', le dije. ''Pues sí'', dijo él. Estuve un año yendo a retiros y actividades y al año siguiente entré en el seminario. He pasado muchas pruebas y dificultades, pero jamás he sido tan feliz. “

Charlas y clases de virtudes humanas

  • La formación cristiana procura adaptarse a las circunstancias de cada uno. En ocasiones se organizan charlas de virtudes humanas entre cuatro o cinco amigos del instituto, de la fábrica o de la universidad; y un amigo del Opus Dei les habla –en su propio lenguaje- de virtudes como la sinceridad, los deberes de justicia de un buen ciudadano, la reciedumbre, la lealtad, la laboriosidad, etc.
  • Por ejemplo: en 1999 veinte estudiantes de Australia y Nueva Zelanda participaron en un campo de trabajo en Milne Bay, en Papua Nueva Guinea, invitados por el Obispo, para restaurar un centro pastoral.

    Además de trabajar en ese centro – de particular interés para la Diócesis, porque allí es donde se forman los catequistas- los asistentes, procedentes de toda Oceanía, recibieron charlas de formación, adecuadas a su mentalidad y al trabajo que realizaban, en servicio de la comunidad eclesial.
  • No siempre lo que se siembra produce fruto inmediato. En ocasiones hay que esperar a que la persona se asiente en la vida. Así lo cuenta John Perrottet, un australiano de 46 años que conoció el Opus Dei en su juventud, y que ahora está casado y tiene 12 hijos:


    “Una simple observación, en la que muchos no piensan, es que una de las claves para el éxito en el matrimonio es escoger la pareja adecuada. Las enseñanzas de Josemaría Escrivá me llevaron a tomar esta responsabilidad muy en serio. Viviendo en Warrane College cuando era estudiante, pude relacionarme con un buen grupo de personas y estoy muy contento de decir que, gracias a la ayuda de San José, encontré una maravillosa esposa, Anne. Tenemos ahora doce hijos entre las edades de 21 y 3. Este es mi mayor tesoro en la tierra y nunca habría pensado que sería posible, si no fuera por san Josemaría. Es resultado de sus enseñanzas sobre la vocación matrimonial y la generosidad con nuestro Señor en la transmisión de la vida.

    Con una familia tan grande siempre hay retos, especialmente con tantos niños tan cercanos en edad. En estos tiempos, la gente tiene que ver que tener una familia grande da bastante trabajo, pero que es también inmensamente gratificante y puede ser muy divertido.

    Enseñar a los niños a ser generosos es difícil, pero en una familia numerosa se convierte en una necesidad. Uno de los regalos que hemos recibido en este sentido es que uno de nuestros hijos es también del Opus Dei.


    Espero que su ejemplo lleve a alguno más de sus hermanos y hermanas a entregar su vida a Dios. Nos daría una gran alegría que recibieran ese don del celibato que impulsa a entregar el cuerpo y el alma al Señor, a ofrecerle el corazón indiviso, sin la mediación del amor terreno.

    El ejemplo de la constante visión sobrenatural de san Josemaría ha sido muy importante para nosotros en momentos de prueba. Económicamente ha habido muchos, pero el Señor sabe hasta dónde apretar para que no perdamos nuestra confianza en Él.

    Quizá nuestro mayor reto haya sido la pérdida de uno de nuestros hijos. Poco después de saber que Anne estaba esperando, descubrimos que Joseph tenía una condición congénita que hacía imposible la supervivencia. Con mucha gracia de Dios, pudimos ofrecerle nuestro bebé a Jesús el mismo día que nació.

    El Señor nos dio gran serenidad en este tiempo y finalmente el regalo de tener un hijo en el Cielo”.

Cursos de formación humana y cristiana

  • Otras veces las personas del Opus Dei organizan para sus amigos clases o cursos de formación cristiana. El término curso quiere indicar dos voluntades: la voluntad del que lo da –una chica joven, un hombre del campo, un ama de casa- que desea transmitir a los jóvenes la mayor formación posible (teniendocomo principios inspiradores básicos su estudio personal del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia y su conocimiento del espíritu cristiano del Opus Dei) y la voluntad del que lo recibe de seguirlo con la asiduidad que le permitan sus circunstancias.
  • No son cursos uniformes, "standarizados". Se procura que cada uno tenga su personalidad: No es lo mismo la charla que da en su sala de estar una recién casada a un grupo de vecinas jóvenes de su mismo bloque de pisos en Génova o en Valencia; que la que da un perito agrícola a un grupo de alumnos suyos que trabajan en el campo de Chile, en un descanso entre trabajo y trabajo; que la clase de un joven universitario a sus amigos en una residencia inglesa.
  • Estos cursos se componen de charlas que se procuran adaptar a las circunstancias de los jóvenes. Puede tratarse de un curso de formación que da un profesor joven a universitarios en una sala de la biblioteca pública, o de las charlas de una madre de familia indígena a un grupo de jóvenes centroamericanas en un descanso, mientras trabajan, por poner dos ejemplos que he visto personalmente.
  • Un ejemplo: un grupo de once estudiantes universitarios de Nueva Delhi estuvieron trabajando en Gujarat, la zona más afectada por el terremoto de enero de 2001, que destruyó pueblos enteros en el desierto del Kutch, dejando más de 30.000 muertos y a un millón de familias sin hogar. Las charlas a esos estudiantes versaban sobre puntos centrales de la fe cristiana, que daban sentido a su trabajo, como la caridad o el sentido del dolor.
  • Los temas de esos cursos son diversos en cada caso, aunque suelen girar sobre temas como La Creación. La Redención. La Iglesia. Amor a Dios. La santificación del trabajo. El amor a los padres. El respeto a la vida. Amor a la verdad. Eucaristía. El matrimonio, etc.

Círculos bajo la protección el Arcángel de san Rafael

  • Estos círculos o clases se ponen tradicionalmente bajo la advocación del Apóstol San Rafael. La denominación no significa que los jóvenes que asistan formen una asociación o adquieran compromiso alguno; aunque se les pide a los participantes, como es lógico, que si desean asistir, procuren ir regularidad y, en lo posible, con aprovechamiento.

Origen histórico

  • El primer círculo lo dio el fundador el 21 de enero de 1933 a tres estudiantes: Juan Jiménez Vargas –uno de los primeros miembros del Opus Dei- y dos amigos suyos.
  • Tuvo lugar en el asilo de Porta Coeli, para niños pobres, en una sala que les habían cedido las religiosas fundadas por el Venerable Padre Méndez.
  • Una vez concluido el círculo, les dio la bendición con el Santísimo. Así lo contaba Escrivá: ”Al terminar la clase, fui a la capilla con aquellos muchachos, tomé al Señor sacramentado en la custodia, lo alcé, bendije a aquellos tres..., y yo veía trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones..., blancos, negros, amarillos, de todos los colores, de todas las combinaciones que el amor humano puede hacer. Y me he quedado corto, porque es una realidad a la vuelta de casi medio siglo. Me he quedado corto, porque el Señor ha sido mucho más generoso.”

  • ¿En qué consisten esas clases, o "círculos"

Suelen tener la estructura que se explica a continuación, similar a la de los círculos o clases de vida cristiana para los cooperadores del Opus Dei:

  • Breves oraciones iniciales
    • Invocación a la Trinidad
    • Invocación al Espíritu Santo
    • Invocación a la Virgen y a los Apóstoles
  • Lectura del Evangelio del día y un comentario breve –uno o dos minutos- de la persona que dirige el círculo.
  • Charla o comentario sobre algún punto de vida cristiana: santificación del trabajo; responsabilidad social; evangelización.
  • Breve puesta en común de los que acuden: avisos, anécdotas, etc.
  • Examen de conciencia personal. El examen consta de una serie de preguntas que lee en voz alta la persona que dirige la clase o el círculo y que cada uno medita para sí. Son puntos de examen de diversos tipos, según que la clase se dirija a estudiantes, a profesionales con la carrera recién terminada, etc. Cito algunos de estos puntos de examen relativos a los jovenes casados:
    • ¿Procuro con mi ejemplo y mi dedicación a la familia hacer de mi casa un hogar cristiano, luminoso y alegre?
    • ¿Considero frecuentemente que debo santificarme en el cumplimiento fiel de mis deberes familiares? ¿Procuro que la atención a mi familia no sufra nunca menoscabo por una desordenada dedicación a mis ocupaciones profesionales, sociales, etc.?
    • ¿Sé ceder gustosamente en mis preferencias personales, para hacer más amable la vida de familia en mi hogar, dándome generosamente a los demás, con olvido de mi mismo
  • Oraciones finales. Ser rezan tres avemarías a la Virgen y una jaculatoria, pidiéndole al Señor la paz.

Circunstancias de los jóvenes asistentes a los círculos y clases

  • El número de asistentes puede variar, pero se procura que sea un número pequeño: de una a nueve personas, por ejemplo, aunque esto varía según los casos. A partir de esa cifra se suele dividir.
  • La frecuencia también varía: depende de las obligaciones profesionales y familiares. En la actualidad se ven imágenes inusuales hasta hace poco tiempo: a hombres jóvenes recién casados que asisten a los círculos con sus hijos pequeños en brazos o en un cochecito.
  • El lugar donde suelen darse estas clases es diverso: en parques públicos, en los locales de una parroquia, en la casa de un amigo, en centros del Opus Dei...
  • Los comentarios que hacen los que dan los círculos se adaptan a los asistentes y a su formación y conocimiento de la fe cristiana.

Testimonios sobre la formación de los jóvenes

  • En 1966 en Londres, la Reina Madre de Inglaterra afirmó, con motivo de la inauguración de Netherhall House, obra corporativa del Opus Dei dirigida a la formación en los valores humanos y cristianos de la juventud universitaria: “No puedo concebir un sitio mejor para promover tales valores que Netherhall House, que se basa en tradiciones cristianas, sobre todo en la tradición de servir"
  • Midtown, una obra corporativa del Opus Dei dirigida a la formación de los jóvenes de las barriadas más pobres de Chicago, ha recibido a lo largo de su más de cuarto de siglo de existencia, numerosos alientos yfelicitaciones por su labor con la juventud.

    Entre otras instituciones han felicitado a Midtown por su labor el Congreso de los Estados Unidos yel Senado del Estado de Illinois. Ronald Reagan dijo el 28 de septiembre de 1988: "vuestro abnegado esfuerzo ha traido esperanza y éxito a cientos de jóvenes de Chicago durante el último cuarto de siglo. Vuestro trabajo entre minorías desfavorecidas ha permitido que 2000 estudiantes participantes en el Programa Midtown desde 1972 hayan terminado la high school y más del 60 % haya accedido a la enseñanza superior. Los frutos de vuestra labor han sido experimentados por todos los que han encontrado en Midtown un lugar para renovar la confianza, aguzar el intelecto y cuidar el alma.Los miembros del Opus Dei tienen una buena razón para estar satisfechos de los logros alcanzados por Midtown. Os habéis ganado una reputación con un trabajo duro, perseverancia y la buena voluntad de santificarse en servicio de Dios y de los hombres".
  • Kenia. En marzo de 1986 el Presidente de Kenia afirmó, con motivo del XXV aniversario de Strahmore, un college dirigido a la formación de los jóvenes kenianos, y el primer colegio de Kenia de carácter interracial: "Me doy cuenta de que el sistema educativo que aquí se lleva a cabo tiende a formar la inteligencia y el carácter de los alumnos individualmente. A través del trabajo en equipo se ayuda a los alumnos en su trabajo académico, en el deporte y también en los aspectos sociales y espirituales. Además la unión que se da con vuestro sistema de preceptuación hace posible que los padres estén activamente comprometidos en la educación de sus hijos".

  • Filipinas. Dos años después, Cory Aquino, en aquella época Presidente de la República de Filipinas inauguró la Escuela Familiar Dagatan, promovida por miembros del Opus Dei junto con otras personas y alabó la labor que realiza el Opus Dei con la juventud de los medios rurales. Tuve la suerte de escuchar en Roma una conferencia de esta Presidenta, en el marco del congreso Universitario UNIV, que congrega en Roma todos los años a miles de jóvenes.

  • India. Un joven cristiano sirio ortodoxo, Abraham Thomas, estudiante de periodismo en Nueva Delhi (India), contaba tras participar en estas clases de formación: “Antes pensaba que la religión estaba “fuera de este mundo” y no tenía relación con la vida corriente. No me había dado cuenta de que ser estudiante o hijo, o hermano, o amigo, acarrea responsabilidades. Con Josemaría Escrivá estoy aprendiendo que en cualquier circunstancia en la que te encuentres, puedes dar gloria a Dios ofreciéndole tu trabajo, tus estudios y la vida con tu familia. La formación que recibo me ayuda a entender qué es la gracia de Dios y el pecado, y me sirve para luchar por una vida limpia. Una cosa que me ha llamado mucho la atención de san Josemaría es su catequesis, que me parece un conjunto de“lecciones prácticas de cristianismo”.