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Críticas globales: ¿como uno, todos?




Globo terráqueo que se encuentra en la Sede del Opus Dei de Diego de León, donde residió san Josemaría algunos años. La misión evangelizadora del Opus Dei forma parte de la misión evangelizadora universal de la Iglesia. Sus miembros viven en los cinco continentes y son responsables individualmente de sus éxitos como de sus fracasos.

No parece procedente por tanto, una critica "global" de esta realidad de la Iglesia en función de los errores -supuestos o reales- de alguno o algunos de sus de sus miembros.



  • Las personas del Opus Dei tienen defectos y virtudes, aciertos y errores. A veces son alabadas y a veces, criticadas, como cualquier persona.
  • Y también, en cuanto institución, el Opus Dei, como cualquier institución civil o eclesiástica, recibe críticas. En este sentido decía Escrivá: "Nadie puede pretender que todos le aprecien, aunque sí tiene el derecho a que todos le respeten como persona y como hijo de Dios. De hecho, son muchísimas las personas -católicos y no católicos, cristianos y no cristianos- que ven con cariño y estiman nuestra labor, y colaboran".

  • Debo reconocer que -a mi juicio- no siempre las críticas que escucho son ecuánimes, respetuosas y ponderadas. Ni me parecen lo suficientemente constructivas para ser denominadas verdaderas críticas. En ocasiones se reducen a simples ataques. Esto sucede con cierta regularidad en países que atraviesan periodos de alta agresividad agresividad social.
  • Un columnista español, Antonio Burgos, escribía antes de la canonización de Josemaría Escrivá sobre este particular, en clave de humor, con motivo del centenario de su nacimiento:

“Escrivá es Josemaría Escrivá de Balaguer, que nació tal día como hoy, hace un siglo. Escribo su nombre como lo ponen sus partidarios, para hacerles ver que ese fue su primer error: ponerse de nombre Josemaría todo junto. Como comprenderán ustedes, es inadmisible que alguien se llame Josemaría y que encima le nombren como tal. Hombre, si por lo menos fuera Gorka, o Jordi, o Vieito...

A pesar de llamarse Josemaría, el Papa lo va a hacer santo. Sin tener en cuenta otro gravísimo error de Escrivá, que fue fundar el Opus Dei en vez de una ONG, que es lo que tenía que haber fundado y dejarse de cuentos de espiritualidad y de salvación del alma. Una ONG es lo único política, social y culturalmente correcto.

Si Escrivá hubiera fundado el hombre su ONG de reglamento, ahora, en vez de tantas protestas y cachondeítos en La Condomina, recibiría los mismos honores que Rigoberta Menchú por lo menos, y quién sabe si hasta le hubieran dado el Nobel de la Paz, como a Pérez Esquivel.

Con razón protestan por la canonización. ¿No van a protestar? ¿Cómo puede fundarse algo de tipo espiritual y filantrópico sin presumir de no gubernamental, subvenciones al margen? La osadía de este cura no tenía límites. ¿Pues no que extendió su obra por todo el orbe, especialmente por el Tercer Mundo africano y suramericano, sin tener el cuidado de ponerle a lo suyo Católicos Sin Fronteras y encima sin decir ni una palabra de la solidaridad, sino de esa antigüedad de la caridad? Pero es que, además, en su infinita capacidad de persistencia en el error, se dedicó a asuntos tan políticamente incorrectos como buscar la santificación del mundo y predicar la fe en Dios.Hombre, si por lo menos hubiera sido como Penélope Cruz, que es partidaria de Buda...

Otro error de Escrivá fue tener éxito. Habiendo empezado su Obra poco menos que con una peña de amiguetes, ahora está extendida por todo el mundo. Que un español triunfe en el mundo es, como saben, osadía peligrosísima, que pocas veces se perdona, salvo que el exitoso se llame Plácido Domingo, Julio Iglesias o Antonio Banderas. Como fue un error lo que le decía a la gente, que se esforzara por alcanzar la perfección, precisamente en esta tierra de la chapuza y del todo vale.

Pero su máximo error fue lo de la santificación por el trabajo. ¿A quién se le ocurre decir que el trabajo le hace a uno santo, en una tierra donde quien más y quien menos aspira a no doblarla y a vivir como un marqués sin dar ni golpe?

No me extrañan, pues, las generalizadas protestas y sornas contra la canonización de Escrivá de Balaguer. En España dice el artículo 14 de la Constitución que no puede prevalecer discriminación alguna por razón de religión... salvo que se sea del Opus Dei. Pues entonces, leña al mono.”


Ab uno omnes

De vez en cuando se escuchan críticas generalizadoras, que proyectan sobre los más de ochenta mil miembros del Opus Dei los fallos y errores -supuestos o reales- de una o varias personas. Es lo que los clásicos denominaban , "como uno, todos".

Lola Galán entrevistó a Javier Echevarría en El País el 8 de enero de 2002 y le preguntó:

  • P. Usted dijo en 1994 que las críticas al Opus proceden de una minoría española. Sin embargo, en Italia se intentó en los años ochenta hacer un proceso parlamentario al Opus por considerar que se trataba de una secta. ¿Qué es lo que molesta del Opus Dei?

    R. Ante todo, el Opus Dei es apreciado por muchísimas personas. De hecho, las acusaciones que usted menciona fueron estudiadas y se demostraron carentes de fundamento. En cuanto a su pregunta, pienso que el Opus Dei puede molestar sobre todo a quien no lo conoce o a quien le molesta la Iglesia católica. A veces se han formado estereotipos que poco tienen que ver con la realidad de la vida de los fieles de la prelatura, y que componen una imagen tan desagradable como falsa.


    También puede suceder que alguno se sienta molesto por los defectos o errores que haya visto en algunos fieles del Opus Dei; ¿no es una generalización indebida proyectar esos fallos personales sobre la prelatura? Hay también gente a la que quizá molesta que los intelectuales, los políticos, los empresarios, los obreros o los padres y madres de familia vivan su fe con coherencia, y expresen su opinión a veces contra corriente: para promover la vida o la familia, por ejemplo.


    P. Se ha acusado a la Obra de secretismo y de ejercer su enorme influencia de manera un tanto escondida. ¿Por qué tanta reserva por parte de sus miembros para reconocer que pertenecen a ella?

    R. Perdóneme si le digo que no estoy de acuerdo. Los fieles del Opus Dei son bien conocidos como tales por sus familias, sus colegas, sus amigos. No oponen resistencia, sino todo lo contrario, en que se sepa que pertenecen a la prelatura. Si no, ¿cómo podrían hablar de lo que viven, del Opus Dei, del deseo de buscar la santidad en su trabajo profesional?


    Tengo la impresión de que la acusación de secretismo es cosa del pasado, fruto de una manipulación de la realidad promovida por grupitos que parecían celosos de su exclusivismo. Me parece que hay pocas instituciones de las que se sepa tanto como del Opus Dei: se publica un boletín oficial de la prelatura, se encuentra al Opus Dei en las guías de teléfono y en Internet.

¿A quien se critica?

Con todo esto se acaba perdiendo el elemento constructivo y enriquecedor de la verdadera crítica, especialmente cuando se critica el comportamiento de una persona y se extrapola -por ignorancia, precipitación, etc.- al comportamiento de todos los miembros de una realidad o de una Institución.

Otras veces se critica algo inexistente, porque se desconoce la realidad de lo que se habla: faltan datos, contextos, etc. Y no faltan ocasiones en las que las críticas que se vierten (sobre el Opus Dei o sobre determinadas instituciones de la Iglesia) parecen una excusa para mostrar un desacuerdo con determinadas líneas del Magisterio o con enseñanzas de los Papas.

La Iglesia Católica entera -no sólo el Opus Dei- está sometida a críticas, unas acertadas; otras infundadas e injustas. Entre las segundas están esas de las que hablaba hace algún tiempo nmonseñor Ceballos, obispo de Cádiz, “hoy el Papa Juan Pablo II está siendo "bandera discutida" de un gran combate, como lo es Cristo”. “Los odios, los rechazos, los resentimientos y las protestas, en cualquier lugar de la Iglesia, descargan sobre él”.

“Por fuera –afirmaba el obispo, según la agencia Veritas-- parece que está cargado con los mayores honores y poderes, pero si nuestra mirada penetra más allá de las apariencias, pocos hombres habrá con tanta responsabilidad, en una Iglesia extendida por toda la tierra y trabajada por tantos conflictos”. “No se puede ejercer una autoridad en la Iglesia –concluía- sin cargar con la debilidad y la humillación de la cruz”.


José Miguel Cejas

 

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