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Raymond Delisle, electricista canadiense:

"Todas las mañanas le pido a Dios
por mi fidelidad en el Opus Dei"


 

Raimon Delisle, padre de familia, técnico electricista y supernumerario del Opus Dei trabajó hasta su jubilación en 1968 en el puerto de Québec, como responsable de las máquinas elevadoras de trigo.

Falleció en abril de 2000. La reseña necrológica aparecida en Romana le definía así: “Siempre fiel a su plan de vida espiritual, fue un hombre piadoso y trabajador, que vivió con sobriedad y austeridad cristianas.

Padre de seis hijos, ayudó a los miembros de su familia, amigos y compañeros de trabajo, a acercarse a Dios”.


En los años 90 le hicieron a este electricista canadiense una entrevista para la televisión, mientras trabajaba en el puerto de Québec, en la que fue respondiendo a las preguntas sobre la formación que recibía en el Opus Dei.

-¿Qué significa para ustedsantificar el trabajo?

-Significa intentar poner en práctica el primer punto que leí en Camino, donde el Fundador nos anima a santificar nuestro trabajo, es decir, a ofrecer nuestro trabajo a Dios. Mire todo lo que me rodea: todo esto me recuerda lo que se cuenta en el Evangelio.

El mar me trae a la memoria siempre a san Pedro y a Nuestro Señor, que quería tanto a los pescadores. Aquí trabajamos con granos de trigo, y eso me hace pensar en esa mies abundante de la que hablaba el Señor: “la mies es mucha, pero faltan operarios…”; Y me ayuda a intentar trabajar cada día mejor, con más orden.

En esta zona trabajamos cientos de personas. Yo intento ser amable con mis colegas, conocerlos un poco más cada día, hablarles de la importancia del trabajo…Y con algunos amigos míos, sobre todo con los que van a casarse pronto, hablamos del matrimonio y de la seriedad de ese compromiso. A veces, les doy un folleto, como "El Matrimonio, vocación cristiana", para ayudarles en la medida que puedo.

-¿Tiene hijos?

-Sí; tres varones y tres hijas, once nietos y uno en camino.

-¿Y hace mucho tiempo que conoce el Opus Dei?

-Va a hacer ahora unos veinte años. Veinte años que han sido para mí verdaderamente veinte años felices. Durante estos veinte años he comprendido que mi vida tiene un sentido y que todo lo que haga tiene que estar ofrecido al Señor; tiene que estar bien hecho para ayudar a cada persona a acercarse a Dios.

-¿Ha recibido favores de Mons. Escrivá?

-Pienso que el favor más grande que he recibido ha sido el de conocer la Obra y después, el de haber sido fiel hasta ahora. Todas las mañanas le pido por mi fidelidad en el Opus Dei, al terminar la Misa, rezando la oración de la estampa.

-Y desde que conoció el Opus Dei, ¿en qué ha cambiado su forma de trabajar?

-Pues… yo diría que mi manera de trabajar se ha convertido un poco en, cómo se lo diría, en un compromiso continuo por intentar acercarme más a Dios. Lo que ha cambiado sobre todo ha sido mi forma de entender el trabajo.

Ahora sé que no consiste sólo en llevar unas mercancías de acá para allá, y transportarlas a ése o aquel lugar, sino en descubrir que todo esto que hago tiene un valor, un valor real, que puede convertirse en sobrenatural.

He descubierto que ha sido Dios el que me ha puesto aquí, en medio de estos cientos de personas: unas personas a las que Dios ama, una a una.

Sí; ha sido Él me ha puesto aquí, a su lado, es para que yo intente hacer algo por cada una de ellas".


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