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Cardenal Deskur: "quiero ser el primero en pedir la beatificación de Escrivá".


 

Cuando falleció san Josemaría, el 26 de junio de 1975, Mons. Deskur declaró que deseaba ser el primero de los obispos en pedir su beatificación; y manifestó su profundo agradecimiento al fundador y al Opus Dei "por lo mucho que habían hecho por la Iglesia en el campo del apostolado de la opinión pública".

Tres años después, en 1978, la primera salida de Juan Pablo II del Vaticano, recién elegido Papa, fue al Hospital Gemelli para visitar a su amigo Deskur, gravemente enfermo. Y por una de esas paradojas de la vida, una de las últimas visitas que recibió Juan Pablo II en el 2005 antes de fallecer fue la de su viejo y anciano amigo, Presidente emérito de la Comisión Pontifica para la Comunicación social.


"Tuve ocasión de estar varias veces con Monseñor Josemaría Escrivá -declaró el cardenal en un programa de televisión- , y siempre me dió la impresión de una gran figura sacerdotal; es más, de una excepcional figura sacerdotal.

¿De dónde viene, digámoslo así, esta fraternidad de sentimientos? Pienso que radica en la necesidad que tuvimos y que hoy tenemos de un testimonio cristiano absolutamente claro, de una personalidad sacerdotal muy leal, muy abierta, pero más aún, de un compromiso laical mucho más audaz que el compromiso laical tradicional de los países cristianos.

Y ahí quizá, en esa experiencia personal -yo soy una vocación tardía- hemos comprendido la importancia actual de dar al laico cristiano ¿cómo decirlo? no sólo el Evangelio, no sólo la posibilidad de sacar del Evangelio su coraje personal, esa "santa desvergüenza" de la que hablaba el Fundador, sino también la importancia de darle una formación tan profunda que él mismo pueda ser autónomo, un independiente representante de Cristo en el mundo en que vive.

En eso creo que nos comprendimos inmediatamente: siempre marchamos, en nuestro coloquio espiritual recíproco, en la misma longitud de onda.


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