JMJ MADRID 2011

 

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San Josemaría Escrivá
en la Iglesia de Santa Isabel de Madrid



Dirección: Calle Santa Isabel,  nº 48 bis

Cómo llegar: Metro: Atocha, Antón Martín.

Horario:

Martes 16:  de 11 a 14:30 h. y de 15:30 a 18:30 h.

Miércoles 17:  de 11 a 14:30 h. y de 15:30 a 17 h.

Jueves 18:  de 11 a 16 h.

Viernes 19: de 11 a 16 h.



Iglesia de Santa Isabel

La iglesia de Santa Isabel guarda numerosos recuerdos de la vida de San Josemaría, que fue capellán del Patronato de Santa Isabel desde el 21 de septiembre de 1931 hasta diciembre de 1934, y Rector desde esa fecha hasta 1946.
La iglesia, aneja al Monasterio de las Agustinas Recoletas, ampliará de forma excepcional sus horarios de visitas durante estos días para que puedan rezar en su interior los asistentes a la JMJ.

 

Obras son amores


San Josemaría celebró Misa por primera vez en esta iglesia el 21 de septiembre de 1931. El 16 de febrero de 1932, anotó un hecho que tuvo particular resonancia en su vida espiritual: “Después de dar la sagrada Comunión a las monjas, antes de la Santa Misa, le dije a Jesús [...] “te amo más que éstas”. Inmediatamente entendí sin palabras: “obras son amores y no buenas razones”.

 

Santo Rosario


Una mañana de la novena de la Inmaculada de 1931 después de decir misa, al terminar la acción de gracias, San Josemaría escribió de una sentada, junto al presbiterio, en la sacristía de esta Iglesia, el libro Santo Rosario.

 

El Niño Jesús de Santa Isabel

Las religiosas de Santa Isabel custodian una imagen del Niño Jesús a la que San Josemaría tuvo siempre especial devoción. Andrés Vázquez de Prada alude a ella y cita un Apunte íntimo del joven fundador:

Hoy me llevé el "Niño de Santa Teresa". Me lo dejaron las Madres Agustinas. Fuimos a felicitar las Pascuas a Fray Gabriel, en los Carmelitas. El hermanito se alegró y me regaló una estampa y una medalla. Después vi al P. Joaquín, director de D. Norberto. Hablamos de la O. de D. (...) En casa mamá rezó en voz alta un padrenuestro y avemaría. Y aquí tendré a Jesús hasta mañana.

Hoy entré en la clausura de Sta. Isabel. Animé a las monjas. Les hablé de Amor, de Cruz y de Alegría... y de victoria. ¡Fuera congojas! Estamos en los principios del fin. Santa Teresa me ha proporcionado, de nuestro Jesús, la Alegría -con mayúscula- que hoy tengo..., cuando, al parecer, humanamente hablando, debiera estar triste, por la Iglesia y por lo mío (que anda mal: la verdad): Mucha fe, expiación, y, por encima de la fe y de la expiación, mucho Amor. (Vázquez de Prada, p. 406)

 

Juan, el lechero

En las gradas de la iglesia de Santa Isabel solía saludar al Señor todas las mañanas un hombre joven, que llevaba en la mano las últimas cántaras de leche que le quedaban por vender. Era “Juan, el lechero”, al que san Josemaría evocó en algunos de sus escritos.

Este repartidor de leche era un hombre despierto, de gran piedad eucarística, muy querido en el barrio por su simpatía y bondad. Tenía  una pequeña trabazón a la hora de hablar y venía a repartir leche desde el Puente de Vallecas.

San Josemaría escuchaba todos los días, sentado en el confesionario, situado cerca de la puerta de entrada, el estrépito de los cántaros metálicos, y un día decidió averiguar la causa. Al oír el primer golpe salió y se encontró con Juan.

 -Pero, tú, ¿qué haces?, le preguntó intrigado.

-Yo, Padre..., vengo cada mañana, abro -no entro con más delicadeza porque no sé; por eso meto este ruido-, y le saludo: Jesús, aquí está Juan el lechero.

A San Josemaría le pareció una oración tan formidable que pasó aquel día repitiéndola como una jaculatoria: «Señor, aquí está este desgraciado, que no te sabe amar como Juan el lechero”.

Video: Jesús: aquí está Juan el lechero


Durante la guerra civil

La  iglesia de Santa Isabel sufrió mucho durante los años anteriores a la guerra civil española. “Siguen los incendios —escribió el Fundador el 11 de marzo de 1936— Esta mañana, mientras celebraba la Santa Misa en Santa Isabel, de orden superior les recogieron las carabinas a los guardias...Yo, de acuerdo con las religiosas, consumí un copón casi lleno de formas. –No sé si pasará algo. Señor: basta de sacrilegios”. (Vázquez de Prada, p. 579)

Seguía anotando, días después, el 25 de marzo de 1936 en sus Apuntes íntimos: “El día 13 intentaron asaltar Santa Isabel. Destrozaron unas puertas. De modo providencial, se quedó la chusma sin gasolina, y no pudieron incendiar más que un poco la puerta exterior de la iglesia, porque huyeron ante una pareja de guardias”. (Vázquez de Prada, p. 579)

A comienzos de la guerra civil, en julio de 1936, el templo fue incendiado y saqueado. Tras el conflicto se procedió a su restauración.

 Edificio del Patronato de Santa Isabel


Contiguo a la iglesia de Santa Isabel, en el nº 48, se encuentra el edificio del Patronato de Santa Isabel, En el 1º y 2º piso de este Patronato -que no está abierto al público ni es visitable- el joven Fundador residió con su madre, Dolores Albás y sus hermanos Carmen y Santiago desde el verano de 1934 hasta febrero de 1936.

Fue el séptimo domicilio del Fundador en esta ciudad.

En los primeros meses de 1936, cuando reinaba en Madrid un gran desorden social, doña Dolores esperaba a su hijo por las noches mirando con inquietud desde una de las ventanas de esta casa rectoral. Era una inquietud justificada, ya que durante ese tiempo previo a la guerra civil un sacerdote corría peligro por el mero hecho de serlo.
Esta casa fue también la primera residencia del fundador desde el 29 de marzo de 1939, cuando regresó a Madrid, a punto de finalizar la guerra civil

El  Colegio de Santa Isabel
Junto al edificio del Patronato se alza el Colegio de Santa Isabel. Durante su estancia como Rector, San Josemaría  solía confesar a las alumnas de este Colegio y darles catequesis, como pone de manifiesto en sus Apuntes.


El 27 de junio de 1944 uno de los primeros sacerdotes del Opus Dei, José María Hernández Garnica, celebró su  Primera Misa en la Capilla de este colegio.


 


Reseña del libro

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