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Recorrido histórico. San Josemaría Escrivá y Madrid

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VIII Itinerario

Desde la iglesia del Perpetuo Socorro,
en la calle Manuel Silvela
hasta el monumento a Colón
en la Plaza de Colón

Duración aproximada a pie: más de tres horas


Esta octava etapa del recorrido parte de la iglesia del Perpetuo Socorro en la calle de Manuel Silvela. Es muy posiblemente, la etapa en la que se encuentran los lugares más importantes con respecto a la vida en Madrid de san Josemaría .

 


1. Calle Caracas

Cruza la calle de Manuel Silvela, muy cerca de la iglesia de los PP. Redentoristas, la calle Manuel Cortina. Si el paseante se dirige a la derecha, por la calle Manuel Cortina, cruzando la calle Covarrubias y atravesando la calle de Santa Engracia, llegará hasta la calle Caracas. Caminando por esta calle, junto al alto muro del convento de las Salesas Reales, se llega hasta el cruce de esta calle Caracas con la calle Fernández de la Hoz.

Durante la guerra civil española san Josemaría se refugió transitoriamente, durante una noche, en el nº 15, piso 3º de esta calle de Caracas, en el domicilio de los González Barredo, al abandonar el edificio de la calle Sagasta, donde se había alojado hasta entonces. Es un edificio que hace chaflán, de miradores acristalados, en la esquina de la calle Caracas con la calle Fernández de la Hoz.

Desde este domicilio el Fundador se trasladó a una casa de la calle Serrano.

En este mismo piso de la calle Caracas residió doña Dolores Albás, madre del Fundador, durante gran parte del conflicto bélico. Doña Dolores tuvo que abandonar su casa de la calle Rey Francisco, porque toda esa zona fue desalojada al convertirse en frente de guerra.

Durante la mañana del 20 o 21 de septiembre de 1937 tuvo lugar en este mismo domicilio de la calle Caracas alguno de los actos del retiro espiritual que organizó el Fundador, cuando el país seguía en guerra civil.

En esta casa se reencontró el Fundador con su madre y sus hermanos el 28 de marzo de 1939, cuando estaba a punto de concluir la guerra civil. En ese momento estaba allí Isidoro Zorzano, que venía de ver los destrozos de la Residencia de la calle Ferraz, nº 16.

 


2. Calle de Españoleto

Subiendo por la calle de Fernández de la Hoz el caminante cruza la calle de Españoleto

En esta calle Españoleto había un centro del Opus Dei, del que fue director en 1943, José Luis Múzquiz, que sería poco después uno de los primeros sacerdotes del Opus Dei.

San Josemaría estuvo en este centro en diversas ocasiones; por ejemplo, durante la ceremonia de ordenación de la segunda promoción de sacerdotes del Opus Dei, el 29 de septiembre de 1944.

Subiendo por la calle de Fernández de la Hoz se llega al Paseo de Eduardo Dato, que conduce, caminando hacía la izquierda, a la Plaza de Chamberí.

 


3. Plaza de Chamberí

Al igual que tantos sacerdotes de Madrid, san Josemaría padeció insultos y agresiones físicas por su condición sacerdotal durante los años previos a la guerra civil.

Vázquez de Prada cita sucesos parecidos, que san Josemaría anotó en sus Apuntes, como el siguiente:

Continúa la racha de insultos a los sacerdotes [...]. Hice propósito —lo renuevo— de callar, aunque me insulten, aunque me escupan. Una noche, en la plaza de Chamberí, cuando yo iba a casa de Mirasol, alguien me tiró a la cabeza un puñado de barro, que casi me tapó una oreja. No chisté.

Más: el propósito, de que vengo hablando, es apedrear a esos pobres odiadores con avemarías.


4. Calle de Luchana

 

La Academia DYA, primera labor apostólica corporativa del Opus Dei

 

 

Desde esta Plaza de Chamberí sale la calle de Luchana.

En el 1º piso del nº 33 de la calle Luchana que hace esquina con la calle Juan de Austria, estuvo la primera sede de la Academia DYA, impulsada por san Josemaría, desde diciembre de 1933 a junio de 1934, en el entresuelo.

Esta Academia fue la primera labor corporativa del Opus Dei.

Recordaba el Fundador el 19 de marzo de 1975, en Roma:

La primer labor corporativa fue la Academia que llamábamos DYA —Derecho y Arquitectura— porque se daban clases de esas dos materias; pero significaba Dios y Audacia, para nosotros.

Hemos pasado por delante del edificio, hace poco tiempo, y el corazón me latía fuerte... ¡Cuántos sufrimientos! ¡Cuánta contradicción! ¡Cuánta charlatanería! ¡Cuántas mentirotas!... Allí me llevé unos muebles de mi madre y otras cosas que me dio una amiga de la familia, a la que llamaba Conchita la gorda.

 

 

Bajando por la calle de Luchana por la acera de la derecha, dejando a la derecha la calle Juan de Austria se llega a la calle Garcilaso.

Si el caminante recorre esta calle llega hasta la Plaza de Olavide. La Plaza de Olavide le lleva, por la calle del Jordán a la calle Cardenal Cisneros.

 

En esta calle Cardenal Cisneros, como en tantas otras de Madrid, ejerció el Fundador su tarea sacerdotal de atención a los enfermos y afligidos, sin importarle credos, razas o posturas ideológicas.

Por la calle Cardenal Cisneros se llega hasta la calle de Eloy Gonzalo. Aquí atendió el Fundador a varios enfermos que residían en esta calle.

Tiempo después, un día de 1929 el Fundador se encontró en esta calle de Eloy Gonzalo, a las seis de la mañana, con un sacerdote desconocido, al que pidió que rezara por una intención suya. El sacerdote era Casimiro Morcillo, futuro Arzobispo de Madrid-Alcalá.

Vázquez de Prada recoge un apunte que revela que acostumbraba pedir oraciones: a religiosas y sacerdotes, a seglares piadosos, a mis enfermos, a todos ruego una limosna de oración, por mis intenciones, que son, naturalmente, la Obra de Dios y vocaciones para ella (Apuntes, n. 302); y en 1932: Sigo pidiendo oraciones hasta a personas desconocidas, religiosas p.e., a quienes abordo en la calle, solicitando de su bondad la limosna espiritual de un "padre nuestro".

 

Por esta calle de Eloy Gonzalo, torciendo a la izquierda, se llega hasta la Glorieta de Quevedo. En 1930 estaba en plena remodelación y no contaba con la actual estatua de Quevedo, que fue trasladada en 1960 desde la Plaza de Alonso Martínez.

Si el paseante desea conocer el primer domicilio de Josemaría Escrivá con su familia en Madrid, puede acercarse, por la calle Arapiles, y la calle Magallanes, que la corta, hasta el arranque de la calle de Fernando el Católico. En el n. 56 de esta calle, en el ático que da al nº 58, estuvo desde finales de noviembre de 1927 hasta septiembre de 1929.


5. Calle Viriato

 

 



De nuevo en la Glorieta de Quevedo, el paseante sube por la calle de Bravo Murillo y cruza a la acera de la derecha. Tras pasar la primera calle –Feijoo- llega hasta la calle Viriato.

En el actual n. 24, 2º de esta calle Viriato está la casa en la que residió san Josemaría con su madre y hermanos desde el 13 de mayo de 1931 hasta diciembre de 1932.

Los Escrivá vivían en habitaciones que no daban a la fachada, sino a un pequeño patio interior.

En la planta baja había una escuela de las Damas Apostólicas.

En esta casa de la calle Viriato escribió el Fundador muchos de sus Apuntes, en una habitación muy pequeña que daba al patio. Fue una época, escribió, de “oración de afectos, copiosa y ardientey de gracias espirituales.

 

 

La Virgen de los Besos

Detalle de la fachada

El joven Fundador tenía en esta casa una imagen por la que sentía especial devoción: la Virgen de los besos, que fue ocasión de gracias extraordinarias. Escribía en sus Apuntes íntimos el 20 de abril de 1932:

“entre seis y media y siete menos cuarto vi, durante bastante tiempo, como el rostro de mi Virgen de los Besos se llenaba de alegría, de gozo. Me fijé bien: creí que sonreía, porque me hacía ese efecto, pero no se movían los labios”.

La estancia de los Escrivá en esta casa fue dura y difícil por los graves problemas económicos que atravesaban y la carencia de medios materiales. “En este Madrid —decía cristianamente la madre del Fundador —pasamos nosotros el purgatorio”. El 29 de diciembre de 1931 comentaba doña Dolores: “Nunca lo hemos pasado tan mal como ahora”.

 

La Virgen del Catecismo

Junto a la puerta de entrada del edificio, en la planta baja, funcionaba una pequeña escuela dirigida por las Damas Apostólicas. Delante de esta escuela el Fundador encontró el 26 de noviembre de 1932 una estampa de la Virgen tirada en el suelo, arrancada probablemente de las tapas de un catecismo. La guardó, con el presentimiento de que había sido hecho con desprecio.

Por eso, no quemaré la pobre imagen -un mal grabado, en un mal papel y roto-: la guardaré, la pondré en un buen marco, cuando tenga dinero... y ¡quién me dice que no se dará culto de amor y desagravio, con el tiempo, a la “Virgen del Catecismo”!Esta imagen, que presidió las primeras clases de formación cristiana que dio san Josemaría, desapareció durante la guerra civil, cuando se encontraba en la Academia DYA, destruida por los bombardeos.

 

El maravilloso observatorio

 

 

Patio interior de la casa de la calle Viriato

El 24 de noviembre de 1932 el Fundador se retrató a sí mismo en esos Apuntes como:

un instrumento pobrísimo y pecador, planeando, con tu inspiración, la conquista del mundo entero para su Dios, desde el maravilloso observatorio de un cuarto interior de una casa modesta, donde toda incomodidad tiene su asiento”.

 

Un poco más adelante, caminando por esta calle Viriato, el paseante se encuentra con la calle de la Santisima Trinidad.

Si el paseante recorre esta calle Santísima Trinidad, subiendo, se encontrará pronto con la calle García de Paredes. Ya desde la esquina de esta calle se ve un edificio moderno, de ladrillo visto, con una entrada amplia, en la que se lee Porta Coeli. En este lugar estaba el Asilo Porta Coeli, en el actual nº 21.


6. Asilo Porta Coeli

 

 

-----El Venerable Padre Méndez

 




El Venerable Padre Francisco de Asís Méndez Casariego fundador de las Hermanas Trinitarias, fundó un hogar en este lugar para los niños abandonados y explotados de la ciudad: el "Porta Coeli".

Allí falleció santamente el 1 de abril de 1924. Una capilla en la Catedral de la Almudena evoca la figura de este santo sacerdote.

Capilla del Asilo

 

José María Somoano, capellán del Asilo Porta Coeli



José María Somoano
capellán del Asilo Porta Coeli
colaboró estrechamente
con san Josemaría
en los comienzos
del Opus Dei,
al que se vinculó en 1932

Los "golfillos"

 


José María Somoano

José María Somoano, un joven sacerdote asturiano que colaboró con el Fundador en los comienzos del Opus Dei, fue capellán de este Asilo, tras el fallecimiento del Padre Méndez, a quien don Daniel García Hughes, su profesor de Historia Eclesiástica, consideraba un santo y cuya figura le había impresionado tanto desde sus años de Seminario.

Desde que don Daniel hizo aquellos comentarios en clase, se había fijado especialmente en aquel anciano canónigo, cada vez que le veía entrar y salir de la catedral; se había informado sobre sus fundaciones; tras su muerte, el 1 de abril de 1924, había venido a ver la habitación pobrísima en la que vivía, donde atendía "a los chicos, muchos llenos de miseria, niños que primero buscaba y de quien se hacía acompañar, como si fuera los que más le honraban".

Poco después, las religiosas que atendían el asilo pidieron a Somoano que hablase con los testigos de su vida y revisase los escritos y cartas del Fundador, para dárselas a don Daniel, que estaba recogiendo material para su biografía, con vistas al proceso de Canonización.

Aquellas notas, escritas en papeles viejos y usados, conmovieron hondamente su alma de sacerdote joven. "Lo más difícil para mí —había escrito el Padre Méndez— cuando trato de emprender una obra es saber si Dios quiere que la haga. Una vez convencido de esto, ya tengo las dificultades solucionadas; porque no puede Dios llamarme a hacer una obra sin darme los medios necesarios".

En los talleres del Asilo les enseñaban —como deseaba el Padre Méndez— trabajos manuales de ebanistería, imprenta, carpintería o broncería ...a los que querían, porque muchos desaparecían de pronto, saltando la tapia -era la costumbre- aunque podían irse libremente por la puerta principal...

Somoano se desvivía por aquellos muchahos y hacía todo lo posible por ayudarles humana y espiritualmente, acercándolos a los sacramentos y promoviendo actividades que hoy calificaríamos de integración social.

 



 


Asilo Porta Coeli: San Josemaría y el primer círculo de formación cristiana del Opus Dei

 

En este lugar -en el que se alza en la actualidad el moderno edificio que se ve en la fotografía- dio el Fundador el primer círculo de formación cristiana el 21 de enero de 1933. Uno de los asistentes fue Juan Jiménez Vargas. Contaba san Josemaría en sus Apuntes íntimos:

El sábado pasado, con tres muchachos y en Porta Caeli di comienzo, g.a.D., a la obra patrocinada por S. Rafael y S. Juan. Hice después de la charla, exposición menor, y les di la bendición con el Señor. Nos reuniremos los miércoles.

"A Juan -relata Vázquez de Prada- le impresionaron la fe y devoción que trascendían de los gestos y oraciones litúrgicas, «sobre todo, la manera de tener la custodia en sus manos y dar la Bendición». Años más tarde explicaría el sacerdote por dónde andaba su pensamiento al dar aquella bendición con el Santísimo:

Al terminar la clase, fui a la capilla con aquellos muchachos, tomé al Señor sacramentado en la custodia, lo alcé, bendije a aquellos tres..., y yo veía trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones..., blancos, negros, amarillos, de todos los colores, de todas las combinaciones que el amor humano puede hacer.

Y me he quedado corto, porque es una realidad a la vuelta de casi medio siglo.

Me he quedado corto, porque el Señor ha sido mucho más generoso.

En la fotografía, san Josemaría dando una bendición con el
Santísimo Sacramento en Roma, muchos años después.

San Josemaría atendió espiritualmente a los golfillos que se educaban en este Asilo durante los años treinta.

Recordaba el 19 de marzo de 1975 en Roma, que algunos de los muebles y cosas que le habían regalado para la Academia DYA las llevé al asilo de Porta Coeli, donde trabajaba dirigiendo cariñosamente, afectuosamente, a los golfos que estaban allí recogidos.

 

 

 

 

 

Por la calle García de Paredes llega hasta la calle de Santa Engracia. Desde esta calle de Santa Engracia se ve, hacia abajo, la cercana Glorieta del Pintor Sorolla. Esta fue una zona que conoció profundamente el Fundador del Opus Dei.


 

7. Calle de Martínez Campos

 



De esta Glorieta del Pintor Sorolla sale la calle de Martínez Campos, que recibió en el siglo XIX la romántica denominación de Paseo Novelesco; luego se llamó del Obelisco; y más tarde pasó a la denominación actual.

En el nº 4 principal de esta calle Martínez Campos residieron los Escrivá desde diciembre de 1932 hasta el verano de 1933.

En esta casa comenzó el Fundador el 19 de marzo de 1933 la labor apostólica con la juventud.

 

 

 


A partir de la fiesta de san José de 1933, hasta el verano de aquel mismo año, san Josemaría dio en aquella casa familiar numerosas clases de formación cristiana y círculos.

Comenzaron a vivirse allí durante esos meses algunas costumbres cristianas, como hacer el comentario del Evangelio de cada día.

En esta casa conoció san Josemaría a algunos de los primeros miembros del Opus Dei, como Ricardo Fernández Vallespín, al que le escribió esta dedicatoria el 29 de mayo de 1933 en la primera página de un sobre la Pasión del Señor:

Que busques a Cristo

Que encuentres a Cristo

que ames a Cristo.

Esa dedicatoria resume el mensaje que san Josemaría enseñaba a los jóvenes.

Fotografía: puerta de entrada

 

 

 

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-----Iglesia de las Esclavas

Fachada

 

Interior del templo

En el siguiente número de esta calle, en el nº 6, se encuentra la iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón, inaugurada el 20 de febrero de 1887.

En esta iglesia celebró el Fundador algunas bendiciones eucarísticas desde el año 1931. Por ejemplo, el 16 de febrero de 1932 dio la bendición con el Santísimo -como cuenta en sus Apuntes- después de haber recibido la locución "Obras son amores..." en el Real Patronato de Santa Isabel y haber atendido a un gitano moribundo en el Hospital General.

Y predicó en ella varios cursos de retiro espiritual; por ejemplo, desde el 27 de marzo al 2 de abril de 1943; y desde el 18 al 24 de febrero de 1945, para universitarias de Acción Católica.

 

 

 

Un centro del Opus Dei

En esta calle de Martínez Campos hubo un centro del Opus Dei, en cuya preparación participó directamente el Fundador en septiembre de 1940. Algunos de los primeros residentes, que habían residido hasta entonces en la calle Jenner, fueron Juan Jiménez Vargas, Ricardo Fernández Vallespín, Francisco Botella y Vicente Rodríguez Casado.

 

Una coincidencia histórica

En esa misma casa de a calle Martínez Campos estaba el domicilio familiar, durante aquellos años, de la familia Echevarría.

Uno de sus hijos, Javier Echevarría fue el segundo sucesor de Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei. "viví siendo pequeño -comentaba el Prelado del Opus Dei en una entrevista-, en el mismo inmueble donde había un centro del Opus Dei. En Martínez Campos, 15.

San Josemaría y Mons. Echevarría


Recuerdo muy bien el día que se mudaron con los muebles a otro sitio. Sería en 1940 ó 1941. El portero, por toda explicación, nos había dicho: "Son unas oficinas, donde también viven unos señores". Sabría más el hombre, pero sólo dijo eso. Lo curioso es que yo lo registré mentalmente.

Pasado el tiempo, cuando supe que el fundador de la Obra había ido mucho a esa casa, y que solía subir y bajar por las escaleras, sin tomar el ascensor, pensé que quizá nos hubiésemos cruzado alguna vez. Y que me habría encomendado a mi Ángel Custodio, pidiendo mi vocación. Acostumbraba a hacerlo, cuando pasaba junto a alguien".

Frente a la iglesia de las Esclavas, en la otra acera de la calle Martínez Campos, comienza otro tramo de la calle Fernández de la Hoz, por las que el paseante ha caminado unas manzanas más abajo.

 


8. Fernández de la Hoz

En esta calle de Fernández de la Hoz, sufrió el Fundador insultos y amenazas por el simple hecho se ser sacerdote.

Escribía en sus Apuntes íntimos el 22 de noviembre de 1930 que al pasar junto a un grupo de albañiles, uno de ellos en tono de mofa, gritó: ¡la España negra! Oír esto y volverme yo hacia ellos, decidido, todo fue uno. Me acordé de lo que el padre dijo el Padre Sánchez, su director espiritual] , y hablé insinuante, sin enfado. Total: me dieron la razón, incluso el del grito, quien, con otro de ellos, me estrechó la mano. Estos ya no insultarán, de seguro, a otro sacerdote.


9. Calle García de Paredes

Subiendo por la calle de Fernández de la Hoz, el paseante llega de nuevo a la calle García de Paredes. En el nº 45 de esta calle se encuentra la Basílica de la Milagrosa de los PP. Paúles.

 

 

La primera piedra de este templo se colocó el 29 de mayo de 1901. Es de estilo neogótico en su interior, y neomudéjar en el exterior. Pío XI le confirió el rango de Basílica. Se convirtió en parroquia en 1965.

En la Casa Central de los PP. Paúles, cuya primera piedra se colocó el día de San José de 1883 y ahora ocupa el Sanatorio de la Milagrosa, Josemaría Escrivá fundó el Opus Dei el 2 de octubre de 1928.

San Josemaría estaba recogido por la mañana en oración en su cuarto, releyendo las notas que había ido tomando desde hace años, cuando, de repente, recibió la iluminación divina sobre todo el Opus Dei.

Interior del templo, en la actualidad

Una placa recuerda, en el interior del templo, la Fundación del Opus Dei. Escribió el 2 de octubre de 1931:

 

Al fondo, ventanas del Convento de los Paúles.
La imagen de la Virgen es moderna

Hoy hace tres años que en el Convento de los Paúles, recopilé con alguna unidad las notas sueltas, que hasta entonces venía tomando; desde aquel día el borrico sarnoso se dio cuenta de la hermosa y pesada carga que el Señor, en su bondad inexplicable, había puesto sobre sus espaldas.

Ese día el Señor fundó su Obra: desde entonces comencé a tratar almas de seglares, estudiantes o no, pero jóvenes. Y a formar grupos. Y a rezar y a hacer rezar. Y a sufrir...

Recibí la iluminación sobre toda la Obra, mientras leía aquellos papeles. Conmovido me arrodillé -estaba solo en mi cuarto, entre plática y plática- di gracias al Señor, y recuerdo con emoción el tocar de las campanas de la parroquia de N. Sra. de los Angeles.

 

El Fundador predicó algunos Ejercicios Espirituales en esta iglesia después de la guerra civil: del 4 al 10 de febrero de 1940; del 9 al 13 de abril de 1940; del 2 al 8 de junio de 1940, para sacerdotes; del 9 al 13 de abril de 1940, para laicos.

En esta misma calle de García de Paredes san Josemaría hizo numerosas visitas a enfermos, por ejemplo en el portal nº 32 -que ahora no existe- donde visitó, entre otras personas, a Antonia Barba, el 2 de diciembre de 1928.

 

--Video: san Josemaría habla del 2 de octubre de 1928

--Galería fotográfica del 2 de octubre

Las campanas de la Iglesia de nuestra Señora de los Ángeles

 


10. Paseo de la Castellana

Siguiendo adelante, por la calle García de Paredes, atravesando las calles Zurbano y Miguel Ángel, se llega hasta el Paseo de la Castellana.

Este Paseo toma su nombre de una fuente llamada Castellana que estuvo situada en la Plaza de Emilio Castelar.

En los años treinta este paseo comprendía desde la Plaza de Colón hasta la zona denominada “los altos del Hipódromo”, donde terminaba. Se había construido el trazado, pero se alzaban aún pocos edificios. Este paseo ha tenido diversos nombres a lo largo de la historia: Paseo de las Delicias de la Princesa, en honor a la hija de Fernando VII; Paseo de Isabel II; Paseo de la Libertad, etc...

 


11. Legación de Honduras

 

 

Bajando por el Paseo, hacia la derecha, en dirección a la Estación de Atocha, en el actual nº 45, se encuentra el lugar donde estuvo la Legación de Honduras.

Este edificio está cercano a la Plaza de Castelar.

En este lugar estuvo refugiado el Fundador del Opus Dei desde el 14 de marzo 1937 hasta finales de agosto de aquel año.


 

 

 

«Al llegar a la Legación -recuerda Santiago Escrivá- estábamos, además de los otros refugiados, sólo José María González Barredo, que dormía en el hall, debajo de un bargueño; y mi hermano Josemaría y yo, que dormíamos debajo de la mesa del comedor, cuando los demás refugiados se retiraban a sus habitaciones.


Al cabo de un mes o más, ya tuvimos la habitación que había junto a la carbonera, al lado de la puerta de servicio. Allí extendíamos los seis colchones durante la noche y los recogíamos durante el día".

Fotografía de san Josemaria en el periodo en el que estuvo refugiado en la Legación de Honduras

 

"Comíamos muy poco -cuenta el hermano del Fundador-. Josemaría menos que los demás porque había días que no comía nada o muy poca cosa, como mortificación, para ofrecerlo a Dios».

Pronto reflejó el rostro del Fundador tantas penalidades y sufrimientos. Perdió treinta kilos en aquellos meses; y adelgazó hasta el punto que, cuando su madre pudo ir a verle al Consulado —no le había visto desde hacía mucho tiempo— no le reconoció; se dio cuenta de que era su hijo sólo por la voz.

 

Pitillera en que el Fundador llevaba algunas partículas del Santísimo Sacramento, después de abandonar el Consulado de Honduras. Eso le permitía dar la Comunión a personas que no habían podido recibir al Señor desde el comienzo de la guerra.

Las atendía, con grave riesgo para su vida, en las calles de Madrid, de forma disceta. El pequeño corporal que aparece debajo lo confeccionó su hermana Carmen con este objeto. La bolsa de tela, con la bandera de Honduras y el sello del Consulado, servía para guardar la pitillera.


12. Calle Jenner

El paseante continúa caminando por el Paseo de la Castellana, por la acera de los edificios, en dirección a la Estación de Atocha.

Después de pasar junto a la Plaza de Emilio Castelar, llega hasta el Museo de Esculturas al aire libre, bajo el puente que une la calle de Juan Bravo y Martínez de la Rosa con el Paseode Antonio Dato.

Se pueden contemplar en este singular museo valiosas obras de escultores actuales, como la escultura en bronce de Pablo Serrano, que encuentra a la derecha.

El paseante sigue bajando en dirección a Atocha. Ve, al otro lado del Paseo dela Castellana, el antiguo edificio de ABC, convertido ahora en un centro comercial.

En la manzana siguiente, el paseante se encuentra con la calle Jenner, llamada así en recuerdo de Eduardo Jenner, “bienhechor del género humano”, en palabras de Répide, e instaurador de la vacuna contra la viruela.

 


En el nº 6 de esta calle, en el un piso de la segunda planta, y en dos pisos de la tercera planta, tuvo su sede, tras la guerra civil, la Residencia de Estudiantes Jenner, continuación de la Academia Residencia DYA, destruida en 1936.


El Fundador del Opus Dei
residió en esta Residencia desde el 15 de julio de 1939 hasta el mes de noviembre de 1940.

En la fotografía, habitación de san Josemaría en la nueva residencia. En ella trabajaba, dormía a veces —en el sofá-cama que se ve a la derecha— y, sobre todo, charlaba con quienes buscaban su consejo y dirección espiritual. La foto corresponde al curso escolar 1939-1940.

 

 


13. Marqués de Riscal

El paseante sigue caminando por la calle Fortuny, que cruza la calle de Jenner, bajandoen dirección a Atocha.

La siguiente calle que cruza Fortuny es la calle Marqués del Riscal , que acaba en el Paseo de la Castellana.

Escribe Répide que esta calle Marqués de Riscal se llamaba anteriormente Calle la Virgen de las Azucenas, en recuerdo de una mujer que vivía allí, trapera de oficio, que tenía en su casa una imagen de la Virgen con un ramo de azucenas. Estuvo también en esta calle el famoso Frontón Beti—Jai.

Para conversar con las primeras personas que se acercaban a la labor del Opus Dei, el Fundador se sentaba algunas veces en la terraza al aire libre de una cervecería que estaba en la Castellana esquina a Marqués de Riscal. Con frecuencia les leía párrafos de sus escritos espirituales.


14. Alcalá Galiano

Comienzo de la labor apostólica con mujeres

Encima de los árboles, donde se aprecia un muro blanco, estaba la casa y el oratorio, ahora desaparecidos

 


Bajando por la calle de Fortuny, paralela al Paseo de la Castellana se llega hasta la calle de Fernando III el Santo, que la cruza. El paseante continúa bajando en dirección a Atocha, por la calle Amador de los Ríos, que hace esquina conla calle Alcalá Galiano.

En el nº 1 de la calle Alcalá Galiano, se encontraba el domicilio de Leónides García San Miguel, madre de Luz Casanova, Fundadora del Patronato de enfermos.

Esta vivienda tenía el mismo estilo y diseño que las casas de los números 3 y 5, habitado por sus hijos Florentín y María. De los tres edificios sólo se conserva el nº 1. Ha desaparecido la zona donde estaba el domicilio de doña Leónides y su oratorio privado.

Contaba el Fundador que el 14 de febrero de 1930, mientras celebraba la Santa Misa en el oratorio privado de esta señora, que se encontraba en el edificio nº 3 (actualmente derribado y sustituido por una nueva edificación), comprendió que debía comenzar la labor con mujeres del Opus Dei.“Dentro de la Misa, —escribió— inmediatamente después de la Comunión, ¡toda la Obra femenina!”.

En el nº 3, en la casa del hijo de doña Leónides, Floro Rodríguez Casanova, experimentó el Fundador el 12.XII.1931, la locución inter medium montium...(A través de los montes las aguas pasarán) que narra en , n. 476 de sus Apuntes íntimos.

Escribía san Josemaría el 13 de diciembre de 1931:

Dominica III de Adviento, 1931: Gaudete in Domino semper [...]. Ayer almorcé en casa de los Guevara. Estando allí, sin hacer oración, me encontré -como otras veces- diciendo: “Inter medium montium pertransibunt aquae” (Ps. 103, 11).

Creo que, en estos días, he tenido otras veces en mi boca esas palabras, porque sí, pero no les di importancia.

Ayer las dije con tanto relieve, que sentí la coacción de anotarlas: las entendí: son la promesa de que la Obra de Dios vencerá los obstáculos, pasando las aguas de su Apostolado a través de todos los inconvenientes que han de presentarse.

 

 

Desde la calle Alcalá Galiano se llega al Paseo de la Castellana y ala cercana Plaza de Colón. Junto a esta Plaza están los Jardines del Descubrimiento, al otro lado de la Avenida de la Castellana.

Ha desaparecido el edificio de la antigua Fábrica de la Moneda, que se alzaba en el lugar en que ahora hay unos jardines.

En esos jardines, junto a la cortina de agua, está el monumento a Colón, que se levantó con motivo del matrimonio del Rey Alfonso XII con su prima María de las Mercedes. Es obra del escultor Antonio Mélida. Mide 17 metros de alto y se acabó de construir en 1892. En 1928 este monumento se alzaba en medio de la Plaza, ocupada hoy por dos fuentes de agua.

 


15. Plaza de Colón.

Imagen de la Virgen del Pilar en el monumento a Cristóbal Colón

 
 

En la base del monumento a Cristóbal Colón, hay una imagen de la Virgen del Pilar.

San Josemaría rezó muchas veces ante esta imagen, un altorrelieve que pasó inadvertido durante la persecución religiosa.

En aquel tiempo el monumento se encontraba en el centro de la Plaza, rodeado de jardines.

 

 

  • Aquí, junto al monumento a Cristóbal Colón, termina esta octava etapa de nuestro recorrido.

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