Barrio de Salamanca

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Recorrido histórico. San Josemaría Escrivá y Madrid

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IX Itinerario

Un paseo por el barrio de Salamanca
desde el monumento a Colón
en la Plaza de Colón

Duración aproximada a pie: tres horas



1. Biblioteca Nacional

Esta novena etapa comienza junto al monumento a Cristóbal Colón, en los jardines del Descubrimiento. Discurre por el barrio de Salamanca.

 

Junto a los Jardines del Descubrimiento se alza la Biblioteca Nacional, en el Paseo de Recoletos, edificada en el antiguo solar de la Escuela de Veterinaria

Esta Biblioteca, que tardó diez años en construirse (desde 1866 hasta 1875) cuenta con un interesante Museo del Libro.
Se inauguró en 1892-

En esta Biblioteca estuvo preparando el Fundador del Opus Dei su primera tesis, que tenía como tema La ordenación de los mestizos y cuarterones en América.

Le contaba el 7 de marzo de 1930 por carta el Fundador a su profesor de la Universidad de Zaragoza, Pou de Foxá, comentando su trabajo de investigación:

 
 

Ya recibiría usted, hace días, una carta larga. Hoy le escribo para mandarle esas cuartillas, donde he copiado las papeletas de Dº Canónico, que tiene la Biblioteca Nacional en la Sección de Manuscritos, por si usted ve la manera de aprovechar alguno de esos manuscritos para mi tesis: Haciendo, p.e., como un comentario o crítica de la obra, con su prólogo, más, al final, bibliografía.

Si comprende que no se puede aprovechar nada de esto —abusando, como siempre, de su afecto y de su bondad— le agradeceré me indique un asunto concreto y fuentes (Vázquez de Prada, Tomo I)

Este material de investigación se perdió en los avatares de la guerra civil. El Fundador comenzó una nueva tesis, que se tituló La Abadesa de las Huelgas.


2. Plaza de Cibeles

 







Bajando por el Paseo de Recoletos en dirección a Atocha, el paseante pasa primero junto al Palacio del Marqués de Salamanca y llega hasta la Plaza de Cibeles, proyectada por el arquitecto Ventura Rodríguez por orden de Carlos III.

Es una de las plazas emblemáticas de Madrid. En diversos ángulos de esta plaza se encuentran el Banco de España, el Palacio de Comunicaciones y el Palacio de Linares.

La fuente de Cibeles se comenzó a esculpir en 1781. El diseño es de Ventura Rodríguez. La esculpieron Francisco Gutiérrez y Roberto Michel. Representa a una diosa del panteón frigio que pasó al olimpo romano como diosa dela tierra y la fecundidad.

En 1895 se añadieron los dos niños con jarrones que arrojan agua tras el carro. Son obra de Angel Trilles y Antonio Pareda. En los años 30 la Plaza tenía un aspecto muy parecido al actual, salvo la antigua verja de hierro que rodeaba la fuente. Había un intenso tránsito producido por lostranvías, los automóviles, los viejos carruajes de caballos y las carretas.

Por esta Plaza de Cibeles pasó en numerosas ocasiones el Fundador del Opus Dei.

Don Avelino Gómez Ledo, antiguo compañero de don Josemaría en la Residencia sacerdotal de la calle Larra, recuerda que un día se encontró con don Josemaría en esta Plaza envuelto en su manteo y con especial recogimiento. El Fundador le pidió, como solía hacer en los comienzos del Opus Dei, que encomendara su trabajo apostólico.

Cuenta Váquez de Prada que "Avelino Gómez Ledo, compañero en la residencia de Larra, recuerda bien el celo con que don Josemaría le reclamaba entonces oración y penitencia, «de una manera viva, estimulante».

Más tarde, cuando el capellán del Patronato no vivía ya en la residencia, se encontró un día casualmente con don Avelino en la plaza de la Cibeles.

Don Josemaría, nos dice éste, «iba envuelto en un manteo y me llamó la atención su especial recogimiento; no cabía duda que iba rezando por la calle. Tuve la impresión como si de pronto se me apareciera una de las almas que viven de manera extraordinaria la unión con Dios, y me habló, de nuevo, de que encomendara su trabajo apostólico, de oración y de mortificación".



3. Calle de Alcalá. "El Sotanillo"

Chocolatería El Sotanillo, ya desaparecida

Subiendo por la calle de Alcalá en dirección a la Puerta de Alcalá, cruzando a la otra acera,el paseante se encuentra con la antigua sede de El Sotanillo, que estaba en el nº 31, muy cerca ya de la Plaza de la Independencia. No se conserva ninguna fotografía del interior de este establecimiento.

 

En una exposición organizada con motivo del centenario del nacimiento de san Josemaría se ofrecía a los más de siete mil visitantes la recreación de esta chocolateria que se ofrece en la siguiente fotografía.

Recreación teatral del interior de El Sotanillo


 

En los primeros tiempos del Opus Dei, cuando san Josemaría no contaba con ninguna sede, solía ir a esta chocolatería (que ha desaparecido) con las personas que trataba apostólicamente.

Cuenta Vázquez de Prada: "Este establecimiento —chocolatería, cervecería y cafetería, todo en uno—, estaba situado en lugar muy céntrico: en la calle de Alcalá, entre la Cibeles y la plaza de la Independencia. La entrada del local estaba a ras del suelo y había que bajar unos cuantos escalones, pues ocupaba un semisótano.

Don Josemaría se encontraba muy a gusto en el ambiente del "Sotanillo", rodeado de sus jóvenes amigos. Y Juan, el propietario, y su hijo Ángel se acostumbraron a ver al sacerdote acompañado de estudiantes.

Cuando uno de ellos le veía entrar, pasaba en voz alta el santo y seña: «Ya ha llegado con sus discípulos» Apuntes, n. 410, nota 359, y n. 479, nota 393".




4. Puerta de Alcalá y Parque del Retiro

El paseante llega a otro monumento emblemático de Madrid: la Puerta de Alcalá en la Plaza de la Independencia.

En esta plaza, en el nº 75 de la calle de Alcalá, nació Álvaro del Portillo.

La Puerta de Alcalá es, junto con la Fuente de Cibeles, uno de los monumentos más conocidos de Madrid. La construyó Francisco Sabatini en 1771. Es una de las grandes puertas ornamentales que se construyeron durante el reinado de Carlos III, junto con la Puerta de Hierro, la Puerta del Jardín Botánico y la Puerta de San Vicente. Conmemora la entrada de Carlos III en la capital.

Por la Puerta de la Independencia se entra en el Parque del Retiro, uno de los más hermosos parques de Madrid.

Parque del Retiro

La denominación "Retiro" proviene del Cuarto Real, una zona de retiro espiritual construida por orden de Felipe II para que el rey se retirara en Cuaresma, para rezar y preparar la Semana Santa. Al principio se llamaba Cuarto Real de San Jerónimo. Más tarde el duque de Olivares lo denominó Casa Real del Buen Retiro, antecedente del nombre actual.

Este parque fue escenario de numerosas fiestas y representaciones teatrales de los principales autores del Siglo de Oro. En 1928 encerraba en su interior, además del Palacio de Cristal y el Observatorio Metereológico, el Parque Zoológico, denominado popularmente Casa de las Fieras.

 

Trazando planes apostólicos por El Retiro

San Josemaría se reunía para charlar en este parque con los primeros miembros del Opus Dei y con las personas a las que trataba apostólicamente. Cuenta Isidoro Zorzano: “Al principio no teníamos, con el Padre, dónde ir. Nos sentábamos en un banco del paseo. Después fuimos al Retiro, que estaba más tranquilo... y allí trazábamos planes”.

Escribía san Josemaría en febrero de 1932 que en ocasiones visitaba este Parque: El sábado último me fui al Retiro, de doce y media a una y media (...) y traté de leer un periódico. La oración venía con tal ímpetu que, contra mi voluntad, tenía que dejar la lectura.

 

 

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Atendiendo a un herido

 

En una ocasión, cuando san Josemaría pasaba cerca del Parque del Retiro, donde estaba la popular "Casa de Fieras", vio como llevaban precipitadamente a uno de los guardianes del Zoológico hasta una Casa de Socorro.


Tenía el cuerpo destrozado por los zarpazos y dentelladas de los osos.

San Josemaría fue rápidamente tras el herido, que le dijo por señas que quería confesarse y allí mismo le absolvió.

---Antiguo Zoológico de Madrid en el Retiro: la popular "Casa de Fieras"

 

 

Un breve recorrido por el Parque del Retiro es el que va desde la Puerta de la Independencia, por la Avenida de Méjico hasta la Plaza de Nicaragua

Desde esta plaza se puede salir, por el Paseo del Ecuador, hasta llegar a la Puerta de Hernani, que lleva, cruzando por un túnel bajo la calle de Alcalá, hasta la calle Lagasca, al pie de la iglesia de San Manuel y San Benito.

Esta hermosa iglesia de estilo neobizantino, construida por Fernando Arbós en 1910 y regida por los PP. Agustinos, estuvo muy ligada a la infancia y adolescencia de Álvaro del Portillo. Avanzando por la calle Lagasca, tras la calle Columela, se llega a la esquina con la calle Conde de Aranda.


5. Calles de Conde de Aranda y Villanueva

 


Calle Conde de Aranda


El primer sucesor del Fundador del Opus Dei, Álvaro del Portillo residió durante su infancia y primera juventud en el último piso del nº 16 de esta calle Conde de Aranda, que muestra la fotografía.

Solía asistir a la Santa Misa durante ese periodo a la iglesia de San Manuel y San Benito.

En esta calle residió también durante su infancia y juventud José María Hernández Garnica. Al comienzo de la guerra civil estuvo unos meses refugiado en esta casa, desde donde fue detenido y conducido a la cárcel Modelo.
 


Calle Villanueva

La siguiente calle que cruza la calle Lagasca es la calle Villanueva. En este centro encargó que se dibujara el sello del Opus Dei, con la Cruz en el mundo.


En el último piso del nº 13 de la calle Villanueva está el centro del Opus Dei donde el Fundador recibió por primera vez la bendición de un hijo suyo sacerdote: Álvaro del Portillo, momento que recoge la fotografía.

Este centro guarda muchos recuerdos del Fundador y de los primeros miembros del Opus Dei. Residieron en este centro los Siervos de Dios Isidoro Zorzano y Álvaro del Portillo.

 

 

Cuenta Vázquez de Prada que al día siguiente de la primera ordenación de sacerdotes de la Obra, san Josemaría se fue por la mañana al encuentro de don Álvaro del Portillo, que entonces vivía en este centro de la calle Villanueva. "Quería recibir de sus manos la absolución. Le preguntó si había oído ya alguna confesión; y, al contestarle que no, le dijo: Pues vas a oír la mía, porque quiero hacer confesión general contigo.

Con la novedad de administrar el sacramento, en el momento de tener que dar la absolución al penitente, don Álvaro estaba tan fuertemente emocionado que el Padre se vio obligado a ayudarle a recitar la fórmula de la absolución. Desde entonces hasta su muerte, el Fundador tuvo como confesor a este hijo suyo".


6. Calles de Gurtubay y Lagasca

 

 

Siguiendo por la calle Lagasca se llega a la calle Gurtubay. En esta calle se encuentra un centro del Opus Dei dedicado a la labor con jóvenes, impulsado por san Josemaría en el que estuvo el Fundador en varias ocasiones a partir de 1948.

Esta calle de Lagasca fue testigo de las idas y venidas del Fundador durante su estancia en Madrid, y sus grandes sueños apostólicos.

Por esta calle Lagasca, por ejemplo, saliendo de la calle Villanueva, en dirección a la calle de Diego de León, san Josemaría le planteó a Pedro Casciaro, uno de los miembros más antiguos del Opus Dei, la posibilidad de “cruzar el charco” y comenzar la labor apostólica en América.

Pedro Casciaro impulsó el trabajo apostólico del Opus Dei en diversos países, fundamentalmente en México.



En la fotografía, san Josemaría con Pedro Casciaro, en Roma

 


7. Calle de Goya. Iglesia de la Inmaculada Concepción

 

 

Siguiendo por la calle Lagasca se llega hasta la calle de Goya. Desde la acera de esta calle se divisa, a la derecha, la torre blanca de la iglesia de la Inmaculada Concepción.

Torciendo a la derecha el paseante llega hasta esta iglesia. Es un templo de estilo neogótico con detalles modernistas, construido entre 1902 y 1924. Corona su torre de 44 metros una imagen de la Inmaculada. El edificio lo construyó don Jesús Carrasco, gracias a los donativos y limosnas de los feligreses. Durante la guerra civil el templo fue destruido y restaurado posteriormente.

Esa iglesia guardaba numerosos recuerdos para san Josemaría. En ella, por ejemplo, se celebraron los funerales por el alma de su madre, doña Dolores Albás, en 1941.

 

San Josemaría con el Siervo de Dios García Lahiguera

En ella conoció el 2 de febrero de 1932 al Siervo de Dios José María García Lahiguera (Fitero, Navarra, 9 de marzo de 1903 - Madrid, 14 de julio de 1989). Eran casi de la misma edad y les unió una profunda amistad.

 

Poco después, al comienzo de la guerra civil, Lahiguera fue director espiritual del Seminario Mayor, y se dedicó, en la clandestinidad, a atender a los sacerdotes y seminaristas que se vieron en la necesidad de vivir ocultos.

Durante ese periodo, junto a la Madre María del Carmen Hidalgo de Caviedes, se comprometieron a fundar una congregación contemplativa de religiosas -Oblatas de Cristo Sacerdote- dedicada al ofrecimiento de sus vidas por la santificación de los sacerdotes y de la Iglesia,


El 13 de mayo de 1950 fue nombrado obispo auxiliar de Madrid-Alcalá. En 1964 fue nombrado obispo de Huelva y en 1969 es nombrado arzobispo de Valencia, donde permaneció hasta el año 1978. Falleció santamente el 14 de julio del año 1989. Su causa de canonización se inició en 1995.

 

 

El 2 de febrero de 1932, san Josemaría entró en la madrileña iglesia de la Concepción, mientras predicaba desde el púlpito, con gran fe y encendimiento, un sacerdote joven, José María García Lahiguera. Al escucharle hablar de Dios de ese modo, san Josemaría quiso conocerle personalmente y fue a visitarle aquella misma tarde en el Seminario de Madrid.

“Aunque entonces no le conocía, ni tenía de él referencia alguna -recordaría años más tarde García Lahiguera- desde las primeras palabras que cruzamos, se estableció entre los dos una corriente de cordialidad, de simpatía; quizás a causa de su modo directo y franco de iniciar la conversación.

-¿Tú has visto esta mañana -empezó diciendo-, durante el sermón que has predicado, un sacerdote que te miraba atentamente, sin perder palabra de lo que decías?”.

Durante ese primer encuentro personal, que selló una amistad para siempre entre estos dos hombres, san Josemaría le explicó la tarea que Dios le había encomendado: el Opus Dei.

“Yo estaba firmemente conmovido con lo que iba oyendo -recuerda García Lahiguera- y comprendí enseguida que aquel sacerdote estaba iniciando algo verdaderamente trascendental, de Dios. Era un panorama de apostolado y de servicio a la Iglesia que atraía, maravilloso... Con gran delicadeza, de vez en cuando, se interrumpía para preguntarme si me interesaba lo que me iba contando, y yo, que estaba pendiente de sus palabras, le animaba a seguir.

Don Josemaría, después de explicarme la Obra, sólo me pidió una cosa bien concreta: que rezase para que el Señor le ayudase a llevar el peso que El mismo había echado sobre sus hombros. Prometí hacerlo de todo corazón y nos despedimos. Ese fue el comienzo de una amistad que ha durado tanto como nuestras vidas”.

 

Otros recuerdos de esta parroquia

Esta parroquia guardaba también gratos recuerdos para el primer sucesor de san Josemaría, el Siervo de Dios Álvaro del Portillo. En ella el obispo de Sigüenza Eustaquio Nieto le administró el sacramento de la Confirmación el 28 de diciembre de 1916, a los dos años, junto con un grupo de niños, de los que fueron padrinos José María de Palacio y Arbazuza, Conde de las Almenas y Carmen Angoloti, Duquesa de la Victoria.

Y recibieron aquí la Primera Comunión el 12 de mayo de 1921 Álvaro del Portillo y José María Hernández Garnica, dos de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei.

En esta mismo templo recibió en 1955 la ordenación sacerdotal un grupo numeroso de sacerdotes del Opus Dei: se encontran, entre otros, Javier Echevarría, segundo sucesor del Fundador al frente del Opus Dei y el actual cardenal Mons. Julián Herranz, que celebró en ella las bodas de oro sacerdotales el 7 de agosto de 2005.

 


8. De la calle Castelló a la calle de Ayala

Calle Castelló

Si avanza por la calle Goya en dirección al Este, el paseante cruza primero la calle Castelló, donde se encuentra el Colegio de El Pilar.

Colegio de El Pilar

Este colegio fue fundado en 1910 como colegio de institutrices por la duquesa de Sevillano. La función del colegio era recoger a niñas pobres, a las que se las educaba para poder ganarse la vida por sí mismas mediante la concesión del título de institutriz, maestra y directora de talleres. Posteriormente, pasó a los marianistas, quienes lo convirtieron en colegio masculino.

Fue construido entre 1910 y 1916 por el arquitecto Manuel Aníbal Álvarez Amorós, con rasgos neogóticos. En 1960 fue ampliado por el arquitecto Luis Moya Blanco, con un nuevo pabellón.


 

 

Álvaro del Portillo en el Colegio de El Pilar


En su biografía sobre Álvaro del Portillo, comenta Salvador Bernal:

Recibió la primera Comunión el 12 de mayo de 1921 cuando era alumno del Colegio del Pilar. La ceremonia no se celebró en la capilla de ese centro educativo, sino en la parroquia de la Concepción, en la calle Goya: aquel día, comulgaron por vez primera ciento diez chicos y dos chicas.

Desde entonces, recibió a Jesús Sacramentado con mucha frecuencia, a pesar del esfuerzo que suponían las disposiciones vigentes para el ayuno eucarístico: de hecho, tenía que salir hacia el colegio en ayunas. Tomaba luego allí su desayuno, que llevaba envuelto con papel dentro del bolsillo. En El Pilar se celebraba a diario la Santa Misa, pero no era obligatoria: acudían sólo los que querían.

Como es natural, participaba activamente en otras devociones que se practicaban en el Colegio. En la madurez de su vida, no había olvidado los cantos que se entonaban durante el ejercicio del Vía Crucis:

"-En la última estación, la Sepultura del Señor -evocaba-, repetíamos unos versos muy malos, pero que ayudaban a remover el alma; a mí me siguen removiendo. Dice esa letra: al rey de las virtudes, / pesada losa encierra; / pero feliz la tierra, / ya canta salvación. Así es. Dios muere, para que nosotros vivamos; es sepultado, para que nosotros podamos llegar a todas partes. Por eso la tierra canta feliz la salvación".

 

En ese mismo Colegio celebró su primera Misa Álvaro del Portillo el 28 de junio de 1944 . Le asistieron el P. Aguilar, O.P. y el director del colegio, P. Florentino Fernández, S.M.

 

Calle de Ayala

Luego, por la calle Príncipe de Vergara, el caminante llega a la calle del General Pardiñas y por último a la calle del General Díaz Porlier.

Subiendo por esta calle del General Díaz Porlier en dirección a la Plaza de Castilla, el paseante cruza primero la calle Hermosilla y se encuentra luego con la calle Ayala.

El 31 de agosto de 1937, cuando el Fundador pudo salir, al fin, de la Legación de Honduras, con una documentación que le permitía circular por Madrid, aunque de un modo precario, se instaló en un ático de esta calle Ayala, en el nº 67, donde había una pensión.

Antes de su marcha definitiva había hecho una salida esporádica para hacer algunas gestiones concretas: fotografías, etc.

Desde este alojamiento el Fundador salió para Valencia en coche, el 8 de octubre de 1937, acompañado por José María Albareda, Tomás Alvira y Manuel Sáinz de los Terreros, para emprender una travesía por los Pirineos que le llevó hasta la zona de España en la que podría ejercer libremente, sin peligro de muerte, su ministerio sacerdotal.

 


9. Calle de Lista, ahora Ortega y Gasset

El paseante toma la calle Ayala, en dirección al Oeste y llega a la calle Príncipe de Vergara. Esta calle Príncipe de Vergara le conduce, si va en dirección a la Plaza de Castilla, hasta la Plaza del Marqués de Salamanca (en esos años, Plaza de Salamanca). Cruza esta Plaza del Marqués de Salamanca la calle Lista, llamada ahora calle de Ortega y Gasset.

En esta zona ocurrió el sucedido que narra el Fundador en sus Apuntes el 26 de julio de 1931, denota el ambiente anticristiano de la época:

Otro caso: la calle de Lista, al final. Venía este pobre cura, cansado, de la novena. Se destaca un albañil de una obra, que están haciendo y dice, insultante: “una cucaracha ¡hay que pisarla!”

Muchas veces voy haciendo los oídos sordos al insulto. Esta vez no pude. “¡Qué valiente -le dije-, meterse con un señor que pasa a su lado sin ofenderle! ¿ésa es la libertad?”

Le hicieron callar los demás dándome, sin palabras, la razón. Unos pasos adelante, otro albañil quiso de alguna manera explicarme el porqué de la conducta de su compañero: “No está bien, pero, ¿sabe usted?, es el odio”. Y se quedó tan tranquilo.

 

 



Desde la calle Lista (Ortega y Gasset) se llega hasta el nº 94 de la calle Velázquez. En el ático de este edificio, durante la guerra civil española, estaba un piso dependiente de la embajada de México donde residieron los parientes —padres y hermanos pequeños— de Álvaro del Portillo, por la nacionalidad mejicana de doña Clementina Diez de Sollano, madre de don Álvaro.

San Josemaría
atendió en esta casa al padre de Álvaro del Portillo, Ramón del Portillo, que estaba enfermo de gravedad en las primeras semanas de septiembre de 1937, a causa de las penalidades de la guerra, haciéndose pasar por un asistente sanitario.

Era algo muy arriesgado, porque en ese tiempo proseguía la persecución religiosa y podían detenerle por su condición sacerdotal.

Ramón del Portillo
falleció en este piso de la Embajada de México el 14 de octubre de 1937. Le acompañaban, además de su familia, Isidoro Zorzano.

 

 


10. Calle de Diego de León

 

Diego de León

Por la calle de Velázquez se llega hasta la calle Diego de León, donde se encuentra la sede de la Comisión Regional del Opus Dei en España.

Este edificio alberga una cripta en la que reposan los restos de los padres del Fundador del Opus Dei.

El Fundador comenzó a vivir en esta casa el 31 de octubre de 1940. Residieron, a partir de poco después, en esta misma casa, la madre y los hermanos del Fundador.

En esta casa falleció la madre del Fundador, Dolores Albás, el 22 de abril de 1941.

 

El paseante puede seguir bajando por la calle Diego de León en dirección a la calle Serrano. Al llegar a esta calle tuerce a la izquierda, en dirección a Atocha, y comienza a caminar hasta encontrar el nº 51 de la calle Serrano. Aquí tenía su domicilio la familia de Isidoro Zorzano.

El Fundador
estuvo en este lugar, de visita, en varias ocasiones; por ejemplo, el 1 de septiembre de 1937 tras dejar la Legación de Honduras. Durante los cursos de retiro que predicaba el Fundador en septiembre de 1937, con diversas sedes, una de las sedes fue este domicilio.


11. Calle Serrano

 

Más adelante, en el nº 39 de esta calle Serrano, en el pequeño edificio que hay al fondo del callejón, encontró refugio el Fundador del Opus Dei junto con Álvaro del Portillo desde finales de septiembre al 1 de octubre de 1936, cuando se cumplía el octavo aniversario de la fundación de la Obra.

Años 30

En la actualidad

 

Cuenta Vázquez de Prada que en ese escondite vecino a la calle de Serrano estuvo refugiado san Josemaría un tiempo durante la guerra civil: "La casa estaba en un callejón pegado a unas dependencias de la Dirección General de Seguridad. El dueño había puesto en un balcón un papel con la bandera argentina, por lo que pudiese valer". Llevaba tres semanas en el chalet, en compañía de Álvaro del Portillo, del hermano de éste, Pepe; y de Juan Jiménez Vargas cuando llegaron al 1 de octubre, víspera del octavo aniversario de la fundación de la Obra.

"Esperaba el Padre -escribe Vázquez de Prada- un favor del Cielo, una de esas “dedadas de miel” con que Dios solía endulzar su afán apostólico, enviándole alguna nueva vocación. Esta vez soñaba con gran ilusión cuál sería la sorpresa que el Señor les tenía preparada: Álvaro, hijo mío, mañana es 2 de octubre; ¿qué caricia nos tendrá reservada el Señor?.

Muy pronto lo supo. Esa misma mañana llegó Ramón, otro hermano de Álvaro, con noticias alarmantes. Peligraban todos. Los milicianos podían presentarse allí de un momento a otro. Ya habían registrado el domicilio de los propietarios del chalet donde se encontraban y asesinado a seis personas de esa familia, entre ellos un sacerdote. Ahora venían rastreando los domicilios de parientes y conocidos.

Era preciso abandonar ese refugio. La bandera argentina no era impedimento que frenase a los milicianos. Antes de partir, el Padre les dio la absolución y sintió henchírsele de gozo el alma al pensar en el martirio. Al mismo tiempo tuvo la sensación de que se le desvanecían los ánimos, de que el cuerpo se desmadejaba y, con la flojera, las piernas le temblaban de miedo.

El regalo esperado del Señor fue el envío de luces para que el sacerdote comprendiera, de manera tangible, que toda su fortaleza era prestada. La gracia que esperaba para el 2 de octubre se le concedía la víspera.

Pronto se repuso y comenzaron a buscar otro escondite. El Padre llamó por teléfono a José María González Barredo y quedaron en verse en el paseo de la Castellana, una arteria principal que corta Madrid de norte a sur, no lejos del chalet. Según habían convenido, salió a la calle y, después de un cierto tiempo, regresó al chalet. Venía tan acongojado que, ya en el umbral de la puerta, rompió en sollozos:

— Pero, Padre, ¿por qué llora? —le preguntó Álvaro.

San Pedro Poveda

 

En el rato que permaneció fuera de casa se había tropezado con una persona que le informó del asesinato de don Lino Vea-Murguía, aquel sacerdote que visitaba con él los hospitales y atendía a las mujeres de la Obra". Don Lino fue prendido en su casa al terminar de decir misa y fusilado horas después, era el 16 de agosto, en el cementerio del Este.

También le dieron pormenores del martirio de don Pedro Poveda, (en la fotografía) gran amigo suyo, cuya muerte ya conocía.

San Pedro Poveda fue detenido el 27 de julio y asesinado en la madrugada del 28.

 

 

  • En esta calle de Serrano, junto a los jardines del Descubrimiento, concluye esta novena etapa del recorrido.

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