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San Josemaría Escrivá y Madrid

Un recorrido histórico por el Madrid de los años 1927-1946
que conoció san Josemaría en los comienzos del Opus Dei

Texto José Miguel Cejas

Acuarelas: Andrés Rodríguez Eyre



¡Cuántas horas de caminar por aquel Madrid mío, cada semana, de una parte a otra, envuelto en mi manteo! (...) aquellos Rosarios completos, rezados por la calle —como podía, pero sin abandonarlos—, diariamente.

San Josemaría


I. Primera etapa.

Desde la Basílica de Atocha hasta el Colegio de Santa Isabel.

II. Segunda Etapa.

Desde el Colegio de Santa Isabel hasta el Colegio de Santa Isabel, pasando por Lavapiés

III. Tercera Etapa.

Desde el Colegio de Santa Isabel hasta la Plaza del Ángel

IV. Cuarta Etapa

Desde la Plaza del Ángel hasta la Cuesta de la Vega

V. Quinta Etapa
Desde la Cuesta de la Vega, hasta la Cuesta de la Vega, pasando por las Vistillas, La Latina y Embajadores.

VI. Sexta Etapa

Desde la Cuesta de la Vega hasta la Plaza de España

VII. Séptima Etapa

Desde la Plaza de España hasta la iglesia de los PP. Redentoristas de la calle Manuel Silvela (Perpetuo Socorro)

VIII. Octava Etapa
Desde la iglesia de los PP. Redentoristas (Perpetuo Socorro) hasta el monumento a Cristóbal Colón.

IX. Novena etapa

Desde el monumento a Cristóbal Colón en la Plaza de Colón, hasta la calle de Diego de León.

X. Décima etapa

Desde la calle de Diego de León hasta la Avenida de Arturo Soria (Sanatorio del Doctor Suils) pasando por la Ventilla y Tetuán de las Victorias.

XI. Undécima etapa

Desde la Avenida de Arturo Soria (Sanatorio del Doctor Suils) hasta la Casa de Campo.

 


Madrid ha sido mi Damasco

Consideraba yo por la calle, ayer tarde —anotaba san Josemaría Escrivá en sus Apuntes espirituales, n. 993, el 30 de abril de 1933—, que Madrid ha sido mi Damasco, porque aquí se han caído las escamas de los ojos de mi alma [...] y aquí he recibido mi misión.

En esta ciudad de la meseta castellana Dios le hizo ver —de modo sobrenatural, como a San Pablo— la misión de su vida: fundar el Opus Dei

Todo ocurrió de modo sobrenatural, pero con gran sencillez. El 2 de octubre de 1928 Josemaría Escrivá se encontraba haciendo un curso de retiro en el corazón del barrio de Chamberí. En la mañana de aquel día, mientras hacia oración releyendo las notas espirituales que había venido tomando desde tiempo atrás, vio el Opus Dei.

No se trata de una obra mía, sino de la Obra de Dios, escribió en sus Apuntes íntimos dos años después, el 3 de abril de 1930. Escrivá sabía —lo había visto— que Dios le pedía que fundara una Obra que sólo Él podía sacar adelante. Se autodefinía como sacerdote que sólo contaba con veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor.

Madrid fue, desde aquel día de octubre, el escenario de la llamada de Dios, la ciudad donde recibió este mensaje que debía transmitir al mundo entero: cualquier lugar donde el hombre trabaja y vive honradamente puede convertirse en lugar y medio de santidad.

 

San Josemaría, recibiendo la bendición de Álvaro del Portillo,
sacerdote recién ordenado, en Madrid

San Josemaría desarrolló su labor sacerdotal en Madrid desde 1927 hasta 1946. Durante esos años recorrió prácticamente todos los barrios y arrabales de la ciudad, y atendió a todo tipo de personas, especialmente a los más necesitados.

Don Tomás Gutiérrez, entonces Vicario Regional del Opus Dei en España, dijo el año 2002, cuando la ciudad le dedicó una Plaza en el barrio de Hortaleza:

 

En esta ciudad conoció san Josemaría el barro y la miseria de los suburbios, los problemas de los que vivían en las viejas corralas, las necesidades de los que tenían por casa una chabola, o un amasijo de latas; y la amargura de los que morían solos y abandonados en los hospitales públicos.

Hospital de la Princesa

Acudía de día y de noche para atender a las personas más necesitadas, y gastó las mejores fuerzas de su juventud en atender a los más desfavorecidos de Madrid. Esta ciudad dejó una huella profunda en su existencia, del mismo modo que él ha dejado una huella profunda en ella, donde han crecido, gracias a su impulso, numerosas iniciativas educativas y asistenciales.

El mensaje del Fundador del Opus Dei es muy profundo y sencillo: Dios nos llama a hacernos santos aquí -decía- en medio de la calle, trabajando en una empresa, en un comercio, sacando adelante una casa, un hogar, haciendo progresar la sociedad en todas las profesiones honradas; en la peluquería, en el supermercado, atendiendo a los pacientes como médico, a los pasajeros como conductor de autobús, o a los peatones, como guardia municipal...”.

En esta guía se evocan algunos lugares de Madrid en los que realizó su labor sacerdotal y llevó a cabo sus tareas de fundación, junto con referencias a los miembros más antiguos del Opus Dei, como Isidoro Zorzano, María Ignacia García Escobar, Luis Gordon, Álvaro del Portillo, José María Hernández Garnica o José Luis Múzquiz.

Y se alude a muchos otros santos con los que el fundador tuvo amistad, como san Pedro Poveda: o con personas fallecidas con fama de santidad, a los que trató durante su estancia en Madrid, como los Siervos de Dios Josefa Segovia, José María García Lahiguera, Luz Rodríguez Casanova, Mercedes Reyna y otros.

No se pretende lógicamente dar una visión exhaustiva de lo acaecido durante esos años, con nombres propios, hechos, datos, fechas y lugares. Las personas más interesadas pueden consultar los enlaces a diversas páginas webs que se indican en el propio texto. Esos enlaces se señalan, al igual que en toda la página conelpapa.com mediante un color azulado.

Esta guía presupone cierto conocimiento de la biografía del fundador del Opus Dei y del contexto de su vida, aunque sólo sea en líneas generales.

Como esta guía se dirige a personas de muy diversos países que no conocen la ciudad de Madrid, he incluido comentarios históricos que pueden ayudar a situar a los lectores no madrileños en el contexto ciudadano e histórico de cada momento.

 

Una propuesta de itinerario

He agrupado los lugares más significativos de la vida de san Josemaría en un único recorrido imaginario, dividido en once etapas: las nueve primeras a pie y las dos últimas en automóvil. Se dan unas apreciaciones del tiempo necesario para recorrerlas puramente estimativas.

El recorrido que se propone en estas páginas es forzosamente breve y esquemático, porque la relación de barrios y lugares de Madrid en los que san Josemaría desempeñó su labor pastoral es muy extensa; y además de los lugares que aquí se mencionan habría que añadir el largo etcétera de los arrabales y zonas de chabolas, de nombre impreciso o inexistente, en los que ejerció su ministerio pastoral y que, afortunadamente, han desaparecido, gracias a la prosperidad económica, para dejar paso a barrios modernos.

 

 

Esas visitas pastorales, repartidas por los cuatro puntos cardenales de la ciudad, dieron a san Josemaría un conocimiento profundo de la indigencia religiosa, y de la miseria y de la pobreza espiritual y material de los llamados “barrios bajos”madrileños, en los que se respiraba un clima rabiosamente anticlerical, fruto de una intensa propaganda anticristiana.

 

 

Hitos de la vida de san Josemaría en Madrid

1927. 19-20 abril. San Josemaría llega a Madrid. Celebra su primera Misa en Madrid en la Basílica de San Miguel

1928. 2 de octubre. Durante unos ejercicios espirituales en Madrid, por inspiración divina, funda el Opus Dei.

1930. 14 de febrero. En Madrid, mientras celebra la Misa, Dios hace entender a san Josemaría que el Opus Dei es también para las mujeres.

1933. Se abre el primer centro del Opus Dei, la Academia DYA, en Madrid, dirigida especialmente a estudiantes, donde se imparten clases de Derecho y Arquitectura.

1936. Guerra civil española: las circunstancias imponen suspender momentáneamente los proyectos del fundador de extender la labor apostólica del Opus Dei a otros países. Tiene que refugiarse en diversos lugares de la ciudad, ya que junto a la contienda se desarrolla una gran persecución religiosa.

1939. Josemaría Escrivá regresa a Madrid. Expansión del Opus Dei por otras ciudades de España. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial impide nuevamente iniciar la labor apostólica en otras naciones.

1941. 19 de marzo. El obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay, concede la primera aprobación diocesana del Opus Dei.

1943, 14 de febrero. También durante la Misa, el Señor hace ver a san Josemaría una solución jurídica que permitirá la ordenación de sacerdotes del Opus Dei: la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

1944, 25 de junio. El obispo de Madrid ordena sacerdotes a tres fieles del Opus Dei: Álvaro del Portillo, José María Hernández de Garnica y José Luis Múzquiz.

 


Madrid, años 30

Antes de comenzar el itinerario por Madrid, tras las huellas y los pasos del Fundador, conviene hacer un esbozo histórico de la situación de esta capital en 1928.

Cuando llegó san Josemaría a Madrid, a finales de los años veinte, la ciudad se encontraba en pleno crecimiento urbanístico. Estaba dividida en diez distritos: Centro, Hospicio, Chamberí, Buenavista, Congreso, Hospital, Inclusa, Latina, Palacio, y Universidad; y estos distritos, a su vez, estaban divididos en diez barrios cada uno.

Una simple mirada a una fotografía aérea realizada en 1927 muestra como algunos barrios que entonces se consideraban “barrios extremos” se han incorporado plenamente a lo que considera, en sentido amplio, “el centro” del Madrid actual. La Plaza de Cuatro Caminos quedaba casi en las afueras. La Avenida de la Castellana terminaba en el Hipódromo, en la zona que ahora ocupan los Nuevos Ministerios. El edificio de Telefónica estaba en construcción, lo mismo que el tercer tramo de la Gran Vía. La calle del doctor Esquerdo discurría en parte de su recorrido por zonas deshabitadas.

Uno de los costados del Retiro —el que daba al Hospital del Niño Jesús— constituía la última zona urbanizada del Este de la ciudad. Y, salvo el barrio de Colmenares, en la otra orilla del Manzanares sólo había huertas, cementerios y algunas edificaciones dispersas. Se estaba construyendo la Ciudad Jardín y un amplio conjunto de edificaciones entre Chamartín y Fuencarral, que se pensaba denominar Nuevo Madrid. El nombre no prosperó.

La superficie del término municipal era de 66.756.482 metros cuadrados, en la que vivían un total de 773.318 habitantes. Sin embargo, como avisaba la Guía de la Ciudad de 1928, es creencia general que la población efectiva se acerca a un millón de almas. Rodeaba Madrid un triste cinturón de pobreza, de poblados de chabolas, de casas bajas sin servicios de ningún tipo o de infraviviendas en las que vivían miles de personas sin accesos, sin agua, sin luz y sin condiciones higiénicas.

Este cinturón de pobreza era la consecuencia de la fuerte inmigración interior que había experimentado la ciudad desde 1917 a 1927. Según las estadísticas de 1929, 104.244 de las 809.400 personas que vivían en Madrid eran obreros o personas de condición económica muy modesta .

Por otra parte, aunque limitados a determinados sectores más o menos privilegiados, la ciudad contaba con los servicios de cualquier capital europea. Se estaban construyendo edificios modernos; los visitantes contaban con hoteles de gran categoría, y en 1927 había ya 56 discos distintos de tranvías. El Metropolitano Alfonso XIII disponía de cinco líneas: Cuatro Caminos—Sol; Atocha—Puente de Vallecas; Sol—Ventas; Sol—Quevedo; Isabel II—Estación del Norte. Aunque el popular “Metro” no cubría todavía la superficie de la ciudad, llegaba al menos a los núcleos urbanos fundamentales. Para desplazarse hasta los pueblos y barriadas alejadas, como Tetuán, se utilizaba un tren de vía estrecha: la popular Maquinilla.

Ya en esos años los madrileños la Castellana dividía Madrid en dos, como lo hace ahora la Avenida de la Paz. Los madrileños solían preguntar, para localizar una calle: ¿a qué altura de la Castellana está? En función de esa altura se contestaba —y se sigue contestando—que una determinada calle está “subiendo “ o “bajando”.

Los puntos de referencia eran la estación de Atocha (situada en el punto “más bajo”, a 627 metros de Altitud) y los Altos del Hipódromo (que estaban ubicados en los años 30 en el punto “más alto” ).

Los puntos de referencia actuales son, con mucha frecuencia, la Estación de Atocha y la Plaza de Castilla. Y realmente se baja y se sube: la actual Ciudad Sanitaria de la Paz está a 729 metros. Usaré ese modo coloquial de hablar. Así en las páginas siguientes se indicará: “en dirección a Atocha”, “en dirección a la Plaza de Castilla”; “bajando hacia Atocha”, etc.

 

Un periodo complejo

Madrid tuvo muchos alcaldes en el periodo 1927—1946, periodo en el que Josemaría Escrivá vivió en Madrid. Cuando llegó estaba al frente de la alcaldía Manuel Semprún Pombo. Le sucedieron el Conde de Mirasol (1-XII-1927); José María Aristizábal (20-XII-1927); el marqués de Hoyos (10-II-1930); Joaquín Ruiz Jiménez (27-II-1931); Pedro Rico López (14-IV-1931); José Martínez de Velasco (7-X-1934); Rafael Salazar Alonso (19-X-1934); Sergio Álvarez (4-XI-1935); Pedro Rico (20-II-1936); Cayetano Redondo (8-XI.1936); Rafael Henche de la Plata (24-IV-1937); Alberto Alcocer (30-III-1939; y José Moreno Torres (22.III.2946).

Esta relación pone de manifiesto la convulsa situación social de la época, que conoció el fin de una monarquía, una república y una guerra civil.

José Miguel Cejas


 

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