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José Alidio Marciales, de Campoflorido, Venezuela:
echarle gasolina al alma



Muy buenas tardes. Mi nombre es José Alidio Marciales, y vivo aquí, en Aldea Calichi y estudio en Sefar Campo Florido. Hace más o menos tres meses estoy con un programa de alfabetización donde han participado unos nueve o diez alumnos. Yo tengo dieciocho años y los alumnos tienen treinta, treinta y dos, treinta y tres años. Son gentes que no han podido estudiar y yo les estoy dando unas clases a ellos también.

De aquí a diciembre el plan mío es que ya sepan leer y escribir, y hacerles llegar unas técnicas sobre el campo. Todo lo que yo he aprendido en Sefar quisiera hacérselo llegar a ellos. A algunos alumnos les he visto mucho rendimiento: hay unos que ya saben leer y otros ya saben escribir, ya se les ha visto que saben.

Además, participo en charlas de formación que nos las dan los profesores de Ifar Campo Florido. Anteriormente yo empecé con el profesor Castro, que él era el que me daba las charlas cada ocho días. Ahora yo voy a la escuela, donde hay círculo todos los domingos, para, como nosotros decimos, echarle gasolina al alma.

En esta vida uno conoce lo bueno y lo malo y decide lo que va a seguir, si lo bueno o lo malo. El Opus Dei me ayuda a seguir lo bueno, y de este modo uno, las cosas que le hace llegar el Opus Dei -de oración, de trabajo- las va haciendo llegar a la propia familia.

Aparte de esto, hay muchas personas que uno ve que van por mal camino; y entonces cada día uno les hace llegar el mensaje a ellos, para que se vayan acercando a Dios.

Monseñor Escrivá, que fue el Fundador del Opus Dei, tiene una oración muy bonita que uno la reza y le pide, mientras está en el campo. A mí me ha ayudado mucho, y yo he cambiado bastante, porque antes yo no conocía nada de la fe: iba como ciego.

Cuando entré a estudiar allá, en Sefar Campo Florido, prácticamente yo no sabía nada de campo. Yo trabajaba, pero como se trabajaba antiguamente, y no sabía nada de técnica; ahora sé bien sobre las labores que hay que realizar.

Y algunas costumbres que uno nunca había tenido, como bendecir la mesa, y otras muchas costumbres sobre Dios, uno las tiene y se las ha hecho llegar a la familia. Yo me encuentro verdaderamente contento por eso.

Y más. Hace un mes tuve problemas y le pedí a Monseñor Escrivá que me ayudara a empezar a trabajar de nuevo. Gracias a Dios me lo ha conseguido y ahorita estoy trabajando nuevamente y muy unido a la familia y he echado para adelante; se ha visto en mi vida un cambio verdaderamente grande…”.

(Declaraciones de un programa para la televisión sobre Campoflorido)


Para saber más:

Oficina de Prensa del Opus Dei en Venezuela

Mujeres del Opus Dei en Venezuela

Escrivá, fundador del Opus Dei, en Venezuela


 

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