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Fernando Ocáriz, Vicario General del Opus Dei


Fernando Ocáriz Braña -a la izquierda en la fotografía- es Vicario General del Opus Dei. Nació en París el 27-X-1944. Realizó los estudios de Ciencias Físicas en la Universidad de Barcelona.

Obtuvo la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Lateranense (1969) y el Doctorado en la Universidad de Navarra en 1971, año en que fue ordenado sacerdote.

Es autor de numerosas publicaciones filosóficas y teológicas en el ámbito de la Filosofía de la Historia y de la Cristología.

Desde 1986 es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe Miembro de la Pontificia Academia Teológica Romana desde 1989. Fue nombrado Vicario General de la Prelatura del Opus Dei el 23 de abril de 1994.

 

Respuestas sobre temas candentes del Opus Dei

Entrevistas realizadas antes de la canonización de san Josemaría.


El Opus Dei, la polémica, los pobres...

¿Qué aporta el carisma del beato Josemaría Escrivá a la Iglesia?

-El carisma del nuevo santo y, en definitiva, el Opus Dei nace en la Iglesia y de la Iglesia: es, por tanto, uno de los modos, plurales, a través de los que el Espíritu Santo interviene en la vida de la Iglesia. Si tuviera que subrayar algún rasgo, mencionaría el énfasis en la función eclesial de los laicos.

¿Que destacaría del beato Josemaría como modelo de santidad?

-La vida de los santos es armónica; las virtudes humanas se entrelazan entre sí y con las virtudes sobrenaturales. El resultado es una personalidad siempre atractiva, profundamente coherente. En Josemaría Escrivá se manifiesta claramente este carácter orgánico de la santidad: por esto, lo que destacaría es el empeño por poner como objetivo de cada actividad la búsqueda del amor a Dios y del servicio a los demás.

¿Que defecto destacaría de la personalidad humana del beato Escrivá?

- Josemaría Escrivá era muy consciente de su pequeñez ante Dios, se definía a sí mismo como «un pecador que ama a Jesucristo» y aseguraba tener muchos defectos. Personalmente, pienso que logró transformar en virtudes lo que podrían ser defectos: por ejemplo, lo que llamaba su tozudez lo convirtió en perseverancia y fortaleza ante la adversidad.

¿Qué compromisos adquiere el cristiano corriente que se hace miembro del Opus Dei?

-Al incorporarse a la Prelatura del Opus Dei, los fieles cristianos se colocan bajo la jurisdicción del Prelado y sus vicarios en lo que se refiere a la misión de la Prelatura. Esto, en concreto, comporta el compromiso de acudir a algunos medios de formación cristiana (retiros espirituales, clases de teología, etc.) y de colaborar en actividades apostólicas promovidas por la Obra, en la medida de las posibilidades de cada uno.

Hay que tener en cuenta que todo eso se dirige esencialmente a que cada uno se esfuerce por vivir en plenitud el compromiso bautismal de todo cristiano, llamado a santificarse en las circunstancias ordinarias y a ayudar cristianamente a los demás.

¿Qué actividades de promoción humana realiza la Obra en el mundo?

- La actividad de la Prelatura en cuanto tal se reduce a proporcionar formación cristiana y asistencia pastoral a los miembros de la Obra y a otras personas que lo desean. Ésta conduce a la promoción de variadas actividades educativas y asistenciales dirigidas por fieles de la Obra junto a otras personas; en ellas, la Prelatura se encarga sólo de la formación doctrinal y de la atención sacerdotal.

A los miembros del Opus Dei ¿sólo les interesan las finanzas, la política o las cátedras universitarias?

- Las finanzas, la política o las cátedras interesan mucho, como es lógico, a los fieles de la Prelatura que desarrollan su actividad profesional en medios financieros, políticos o universitarios, pues es ahí justamente donde intentan llevar a la práctica su empeño por vivir seriamente el cristianismo. Pero la mayoría de las personas del Opus Dei no pertenecen a esos ambientes, y sus intereses se centran en otros campos: la agricultura o la ganadería, las fábricas en las que trabajan, su comercio, las tareas domésticas, o tantas actividades del trabajo humano.

¿El Opus Dei es una organización conservadora en la Iglesia?

-El beato Josemaría insistía frecuentemente en la necesidad de hacer rendir los propios talentos. Esto supone riesgo e imaginación. Las enseñanzas de Jesucristo marcan la pauta de lo que significa «conservar» en la Iglesia. Si ser conservador es enterrar los propios talentos, no cabe que un discípulo de Cristo sea conservador.

La Iglesia en general - y el Opus Dei en particular - es conservadora en otro sentido, en cuanto que es consciente de que toda su riqueza procede de Cristo, y no puede falsificar el tesoro recibido. Pero es profundamente innovadora al difundir esa riqueza en todas las culturas, al confrontarla con todas las situaciones que los hombres han propiciado a lo largo de la historia; al procurar, desde esta perspectiva, dar respuesta a los problemas con los que se enfrenta la humanidad.

¿Por qué despierta tanta polémica en la Iglesia, una organización que la misma Iglesia reconoce como suya?

-No comparto - también porque lo veo - que haya esa polémica; si acaso opiniones diferentes, siempre respetuosas. Por otro lado, es comprensible que el Opus Dei haya sido objeto de comentarios y análisis diversos, por la novedad que ha supuesto en la vida de la Iglesia. Cuando la Obra dio sus primeros pasos en Roma, en la Curia se comentó que había llegado con un siglo de anticipación.


A medida que, con los cauces abiertos por el Concilio, su naturaleza teológica ha quedado encuadrada en una forma jurídica adecuada - la Prelatura personal - , y que su actividad se ha extendido más aún por los cinco continentes, las opiniones son más serenas y, casi siempre, positivas: no de admiración a las personas de la Obra - que no somos mejores que los demás - , sino de aprecio por la riqueza espiritual de la Iglesia. Me parece que la imagen de institución polémica es un asunto del pasado que ha existido en la mente de pocos, como el tópico trasnochado del supuesto secreto: me es difícil pensar en una institución de la que quien lo desee pueda saber más que de la Obra.

¿Qué lugar ocupan los pobres en una organización católica como el Opus Dei?

-Los pobres significan en la Obra lo que han significado siempre para los cristianos: cada uno, como cualquier otra persona, vale toda la sangre de Cristo. Numéricamente son muchos más que los ricos, como pasa en la sociedad civil y en la Iglesia. Fue precisamente entre los pobres y enfermos más abandonados de Madrid donde nació la Obra. Hay muchas iniciativas de promoción social puestas en marcha por fieles del Opus Dei, desde dispensarios y hospitales (como Monkole, en Kinshasa) hasta escuelas de formación profesional.


Los Cristianos y la política

Entrevista en Il Consulente, de Milán. I-III-2002

Monseñor Ocáriz, en su conferencia usted ha hablado del pensamiento del beato Escrivá sobre un tema que es central en la vida de un laico cristiano: su relación con la sociedad civil.

El Beato, por ejemplo en la celebre homilía "Amar al mundo apasionadamente", manifestó la necesidad de tener 'mentalidad laical' también en las cuestiones políticas. ¿Qué significa eso exactamente?

Significa, a mi modo de ver, haber comprendido profundamente las consecuencias implícitas en la vocación cristiana de los fieles laicos: como enseña el Concilio Vaticano II, los laicos tienen la misión específica de "buscar el Reino de Dios tratando las cosas temporales y orientándolas según Dios". Por eso, cuando interviene en las cuestiones políticas, el cristiano las afronta en la perspectiva de la responsabilidad que le compete en cuanto ciudadano y de la misión que en cuanto cristiano le es propia.


En las enseñanzas del beato Josemaría, la mentalidad laical está tan lejos del laicismo como del clericalismo, precisamente porque comporta la conciencia de tener que actuar, en las cuestiones temporales (profesionales, sociales, políticas...), con competencia profesional y con espíritu cristiano, es decir, según Dios y al servicio del prójimo.

Según el beato Escrivá, una de las consecuencias de una coherente 'mentalidad laical' en el campo político es "ser lo suficientemente honrados, para pechar con la propia responsabilidad personal". En la práctica, ¿esto qué comporta?


Comporta, evidentemente, no pretender descargar sobre otros, o sobre la Iglesia, las consecuencias de las propias decisiones. Además, yo diría que significa también no tener miedo —o, si viene, superarlo— de dar un testimonio personal claro en defensa de la verdad y de la justicia, también cuando en ciertos ambientes una conducta de ese estilo pueda ir contracorriente o incluso pueda parecer peligrosa para la propia carrera profesional o política.

El católico ha de procurar siempre promover la concordia, la serenidad y la apertura de espíritu en la discusión de las opiniones; pero no a costa de reducir el cristianismo al ámbito estrictamente privado, porque en tal caso el mismo bien temporal, terreno, de la sociedad civil quedaría seriamente comprometido.

Otra consecuencia, según el beato Escrivá: "ser lo suficientemente católicos, para no servirse de nuestra Madre la Iglesia, mezclándola en banderías humanas". ¿Qué significa esto, monseñor Ocáriz? ¿Es quizá una toma de distancias de los partidos explícitamente católicos?

"No servirse de la Iglesia" no quiere decir negar, en principio, la oportunidad de que existan partidos explícitamente católicos. Significa recordar a los católicos que actúan en política, y también a los no católicos, que no deben inmiscuir a la Iglesia en la defensa de intereses de partido. Es decir, que hay que respetar la libertad de la Iglesia en el cumplimiento de su misión y, al mismo tiempo, defender la legítima autonomía de las realidades temporales, de tal modo que los laicos las santifiquen sin servirse de la Iglesia: de ella han de esperar recibir nada más —y nada menos— que la Palabra de Dios y los Sacramentos.


Esto conlleva también la justa defensa de la libertad personal de los cristianos en todos aquellos campos que el Señor ha dejado a la libre opinión de los hombres, y éste es otro aspecto en el que la predicación de beato Josemaría fue clara e incisiva: no dejó nunca de repetir que nadie puede pretender reducir la fe a una ideología terrena, ni considerarse investido del poder de descalificar a quienes no piensan como él en materias que, por su naturaleza, admiten diversas soluciones conformes a la doctrina de Cristo.


El espiritualismo, el materialismo y el clericalismo son algunos de los posibles obstáculos a la conformación de una verdadera 'mentalidad laical'. A propósito del clericalismo, usted ha hablado en su conferencia del 'anticlericalismo bueno' promovido por el Beato. ¿En que sentido se puede poner en práctica un 'anticlericalismo bueno'?

El anticlericalismo 'bueno', a diferencia del anticlericalismo 'malo', nace del amor a la Iglesia; y en particular, del amor al sacerdocio, unido a una comprensión profunda del papel eclesial de los laicos.

Este anticlericalismo 'bueno' tiene muchas consecuencias prácticas, y todas ellas se oponen al clericalismo en sus diversas formas. Pienso que uno de sus elementos esenciales es el rechazo de todo aquello que comporta, tanto en la actividad del fiel laico como en la del sacerdote, el uso de una misión sacra para una finalidad terrena.

¿Puede precisar?


El laico, por ejemplo, no puede pretender servirse de la jerarquía eclesiástica, o simplemente de su propia condición de católico, para obtener ventajas profesionales inmerecidas; del mismo modo, el sacerdote no puede pretender reducir la función de los laicos a la de simples colaboradores de las actividades eclesiásticas. Ciertamente, la colaboración de los laicos en las funciones propias del sacerdote —dentro de ciertos límites— es posible y a veces muy oportuna.


Pero, tal como enseña el beato Josemaría —y definió el Concilio Vaticano II—, es evidente que lo específico de los laicos no es tomar parte en las funciones de los ministros sagrados, sino actuar libre y responsablemente en las estructuras temporales, vivificándolas con el fermento del mensaje de Cristo. Esto, sin embargo, no significa que haya separación —y menos aún oposición— entre la misión de los pastores y la misión de los laicos.

¿El beato Escrivá consideraría como clericales las actuaciones de los pastores de la Iglesia que dan indicaciones a los cristianos cuando en política se plantean decisiones importantes en materia moral y social?

No, desde luego. La función magisterial es parte integrante, irrenunciable, de la misión de los obispos, que deben predicar el Evangelio con todas sus implicaciones morales y sociales. Naturalmente, en circunstancias normales sus enseñanzas se centran en los principios doctrinales y en las principales consecuencias de orden práctico. Por poner un ejemplo concreto, sería absurdo hablar de 'clericalismo' a propósito del discurso papal del pasado 28 de enero, en el que Juan Pablo II afirmó que la ley civil debe proteger el matrimonio indisoluble.


Por otra parte, en circunstancias excepcionales los obispos también pueden tener el deber de pedir a los católicos que mantengan una concreta unidad de acción política: aunque en circunstancias normales tal unidad no sea necesaria, puede serlo, para la libertad de la Iglesia, cuando ésta se ve amenazada por una ideología totalitaria. Si la jerarquía episcopal de un país decidiese intervenir de ese modo, su actitud no sería una manifestación de clericalismo, sino de coherencia en el cumplimiento de un aspecto de su misión pastoral.


Monseñor Ocariz, ¿el Opus Dei se puede considerar un verdadero y propio partido de católicos, aunque no institucionalizado?


No, de ningún modo. Cada fiel de la prelatura tiene sus propias y personales convicciones políticas, científicas, culturales o artísticas, asumidas en nombre de la misma libertad de que gozan los demás comunes ciudadanos cristianos: es decir, sin más límites que los que derivan de la fe y de la moral católica.

El beato Josemaría afirmaba que si en el Opus Dei se hubiera intentado simplemente sugerir la adhesión a una determinada línea política, él habría sido el primero en dejar la Obra. Incluso en las cuestiones teológicas opinables prohibió expresamente el beato Josemaría que se configurara una doctrina propia del Opus Dei. Por lo que se refiere a la militancia política, no sólo en teoría, sino también de hecho, existe una notable variedad de opciones entre los fieles del Opus Dei.

¿Nos puede dar algún ejemplo concreto?

Por ejemplo, en los Estados Unidos encontramos fieles que simpatizan por los demócratas y otros por los republicanos. Análoga es la situación en Gran Bretaña, donde hay partidarios del partido conservador y del laborista.

En la España de los años cincuenta-sesenta, además de los fieles que, junto a muchos otros católicos, colaboraban con el régimen de Franco, había otros que se vieron obligados a exiliarse a causa de su actividad en la oposición. Todos tenían y tienen en común, entre sí y con cuantos se esfuerzan por ser buenos cristianos, el empeño de servir lealmente a la sociedad afrontando los problemas humanos no sólo con competencia profesional, sino sobre todo a la luz del Evangelio.


Fernando Ocáriz: Sobre la declaración Dominus Iesus


Fernando Ocáriz: El concepto de santificación del trabajo


Bibliografía de Fernando Ocáriz

Delimitación del concepto de tolerancia y su relación con el principio de libertad, Scripta Theologica 27 (1995) 865-884

El Beato Josemaría Escrivá de Balaguer y la teología, Scripta Theologica 26 (1994) 977-991; italienisch: Il beato Josemaria Escrivá de Balaguer e la teologia, Romana 9 (1993) 264-274; Divinitas 38 (1994) 107-119

The mystery of Jesus Christ: a Christology and Soteriology textbook, Four Courts Press, Blackrock 1994

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Teologia Fondamentale I, Ateneo Romano della Santa Croce, Roma 1992

Il prelato dell'Opus Dei è vescovo: significato ecclesiale e teologico dell'ordinazione, Studi Cattolici 35 (1991) 22-29

Teologia Fondamentale (Prima Parte), Roma 1991

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El marxismo: teoría y prática de una revolución, ed. 5: Madrid 1980

Perspectivas para un desarrollo teologico de la participacion sobrenatural y de su contenido esencialmente Trinitario, in: "Atti del Congresso Internazionale" n. 3 Napoli 1979, 183-193

Amor a Dios, amor a los hombres, ed.4: Madrid 1979

Filiación divina, GranEncRialp X (1979) 116-118

Il Marxismo: ideologia della rivoluzione, Ares, Milano 1977

Introducción al marxismo, Prensa española, EMESA, Barcelona 1976

La Santisima Trinidad y el Misterio de muestra Deificacion..., Scripta Theologica 6 (1974) 363-390

Hijos de Dios en Cristo. Introduccion a una teología de la participación sobrenatural, Pamplona 1972

Hijos de Dios en Cristo, Pamplona 1969


 

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