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Margaret Ogola, supernumeraria del Opus Dei:
mi trabajo con niños enfermos de Sida


 

Margaret Atieno Ogola, de 42 años, pediatra, está casada con un médico anestesista y tiene cuatro hijos.

Es Secretaria Nacional de la comisión que coordina las actividades de los hospitales misioneros, que representan el 40 por ciento de los servicios sanitarios de Kenya.

Es además la Directora médica del “Cottolengo Hospice” de Nairobi, en el que se atiende sobre todo a niños enfermos de SIDA, el nuevo y terrible azote que ha golpeado al continente africano.

Su novela “El río y la fuente”, traducida a diversos idiomas, ha conseguido el premio más importante de la literatura africana.


“Estoy en continuo contacto con la muerte -contaba durante un programa de televisión-, con gente que muere y esto ha cambiado mi vida de un modo profundo.

Ser del Opus Dei me ha ayudado a afrontar bien este impacto.

Todo niño, aunque a veces nazca prematuro, tiene la dignidad de un hijo de Dios, y es una ocasión para dar no solamente cuidados médicos sino también amor y afecto a un ser que no puede agradecértelo, porque ya tiene un gran cruz que soportar.


Todo esto hace que aprecie con mayor profundidad la vida, porque en el contacto con la muerte se toca también la vida y su belleza.

 
He aprendido a vivir día a día, y a tomar lo que la vida me ofrece. Hay algo que se aprende sólo de los niños, porque ellos no tienen memoria del pasado y no tienen futuro, y no piensan en cuando eran más felices o más tristes.

Están ahí y están muriendo, y sin embargo se empeñan mucho en el estudio.

Nuestros niños encajan muy bien en la escuela y estoy orgullosa de ello. Es un hermoso lugar para trabajar. Tendríais que venir a ver a nuestros niños”.







 

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