Inicio

 

Opus Dei en Nigeria

 


Transcribo una entrevista publicada en la sección La Contra de La Vanguardia (Barcelona, 11/2/2004) a un profesional del Opus Dei que ha pasado 35 años de su vida trabajando en Nigeria. El estilo de los entrevistadores de esta sección suele tener habitualmente un punto de humor.

“… hay corrupción y apagones continuos y cogí malaria una vez por no tomarme la quinina... Y padeces una humedad asfixiante y mosquitos… ¡Pero no le estoy diciendo la verdad de Nigeria! ¡Eso es sólo una parte y no la más importante, créame!


-¿Qué le falta?


-El país bulle de vitalidad y fuerza, la gente es maravillosa y ama la vida; te quieren y aprecian cada minuto que les dedicas. Las chavales se desviven por aprender y si hay un apagón, estudian como leones con velas, absorben lo que les enseñas como esponjas y no sólo matemáticas, sino también valores.

-Por ejemplo.


-Tuvimos de alumno a quien hoy dirige la Dunlop aquí. Dayo Lawuyi. Era un buen estudiante de Económicas, pero lo que más me enorgullece de él es que se negó a pagar el soborno que le exigieron en el puerto por entregarle un contenedor de mercancía.


-¿Se quedó sin ella?


-No, llamó al ministro, presionó al Gobierno y montó un pequeño escándalo. Desde entonces en el puerto prefieren no cobrar a la Dunlop.


-Pero siguen esquilmando a los demás.


-Poco a poco. La semilla de la honradez ya está plantada. Por eso es tan importante nuestra escuela de negocios, porque enseñamos ética, el mejor negocio de África.


-Ardua tarea.


-Llevo 35 años en Nigeria y no me ha sobrado un minuto. El otro día me avisaron de que un estudiante de los que vienen del campo estaba enfermo justo el día de un examen...


-En todas partes cuecen habas.


-Se equivoca: es un tipo serio y había estudiado y por eso me pidió que le examinara en el hospital. Y fui.


-¿Tenía malaria? ¿Tse-tsé? ¿Disenteria?


-Lo observé y le di de comer. Se empezó a encontrar mejor y salió en un par de horas. Era hambre. Le dije que viniera a hacer el examen a clase.


-Pero veo que tienen un buen comedor en la escuela.


-¡Y con comida africana, yam, y europea! Es nuestro orgullo, pero la distancia entre el comedor y el hambre no es tanta para estos chavales que salen adelante. Piense que uno de ellos vendía periódicos en Lagos y así pudo enterarse leyendo uno de los que vendía que dábamos becas. Y todo en un país rebosante de petróleo. Si supieran repartir...


-¿Qué les falla?


-Yo creo que el petróleo en realidad ha distorsionado su sistema económico. Dependen totalmente de las exportaciones y pasan del "oil boom", el auge, al "oil doom", la crisis, al vaivén de los precios del crudo. Y esa crisis se viven sobre un fondo de tensiones religiosas y tribales.


-¿Cuál ha sido la última?


-"La guerra de las misses". A un periodista local se le ocurrió escribir que el mismo Mahoma hubiera disfrutado con la visión de un concurso local de misses...


-"Animus iocandi", supongo.


-Provocó una gravísima revuelta religiosa con cientos de muertos. Pero, déjeme que le explique cosas estupendas de Nigeria.


-Adelante.

-Precisamente durante una de esas crisis del petróleo decidimos fundar la Lagos Business School.


-A mal tiempo...

-Era la oportunidad, porque durante el boom del petróleo nadie se molestaba en hacer marketing. Todo eran importaciones y todas se vendían sin anunciarse. Pero, de repente se dieron cuenta de que no todo se vendía fácilmente y así comenzamos un programa de marketing para directivos nigerianos.


-¿Funcionó?

-Un exitazo. Pero ahora mismo, la joya de nuestra Business School es el programa de emprendedores que está llenando de negocios prósperos toda Nigeria. Tuvimos un alumno que empezó por una pequeña tienda de comida rápida, una hamburguesería a la nigeriana con comida africana, y hoy tiene una pujante cadena de restaurantes. Y nuestro mejor estudiante, Bunmi Oni, dirige el Nigerian Economíc Summit, influyente grupo de presión frente al Gobierno a favor de un mercado limpio y eficiente.


-¿Y usted no prefiere volver a jubilarse?


-¡Pero si ahora empieza lo bueno para mí! Respetan muchísimo las canas. No olvide que son una gerontocracia con consejo de ancianos instituido.”

Ir a la Página de Inicio