Opus Dei en Melilla

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Opus Dei en Melilla


¿Qué persigue el Opus Dei?
 











La historia de Clement


Tengo 34 años y nací en Rwamagana, un poblado de 20.000 personas a 50 km de Kigali, la capital de Ruanda. Allí, mi mundo era muy pequeño: se reducía a una pelota. Las mañanas las pasaba jugando al fútbol con el equipo de mi barrio.

En el poblado jugaba en la delantera, soñando con meter goles como George Weah, un famoso jugador liberiano, que había sido elegido el mejor futbolista de África. Yo era del Mónaco, el equipo de Weah, y soñaba con que me fichara el Real Madrid... 

 
En mi familia vivíamos muy unidos, a pesar de las luchas tribales que sacudían mi país, una antigua colonia belga. Es un país hermoso, con una belleza que a veces se vuelve dramática.

 

Desde 1990 a 1994 tuvo lugar el genocidio de Ruanda, con la guerra entre hutus y tutsis. Mi padre, Evariste, era hutu. Mi madre, Marie Claire, era tutsi.
Recuerdo un día soleado de 1991. Tenía 17 años y estaba internado en un colegio de 300 alumnos que dirigían unos sacerdotes. A media mañana un profesor entró en clase y me llamó: “Tu padre ha fallecido”, me dijo en voz baja. 

La noticia me impactó. Fue un golpe duro. En casa quedábamos cuatro hermanos huérfanos, porque mi madre había fallecido cinco años antes de bronquitis aguda. Mi tía Rose se hizo cargo de nosotros.

Yo -como el nombre del grupo de música- soy El último de la fila, aunque el segundo en edad.

Me llamo Clement, y pienso que mi nombre de bautismo me ha enseñado a pedir clemencia, paciencia. Clemencia para los demás y exigencia para mí. Yo rezaba por tía Rose, por la paz, por mis familiares y amigos. También por los desconocidos, especialmente en los tiempos del genocidio...  

En 1998, tras la guerra civil, el país quedó en crisis, con una gran inestabilidad económica y social.

Entonces tuve oportunidades para salir del país. Deseaba seguir estudiando y las cosas no eran fáciles en Ruanda, porque la universidad no funcionaba bien. Decidí marchar a Marruecos, donde trabajaba mi hermano mayor, y estudié Económicas en Rabat.

Menos mal que en la Universidad se hablaba francés, porque no tenía ni idea de árabe. Bueno, tampoco sabía nada de español cuando llegué a Melilla en 2004, con una beca para realizar un master en dirección de empresas.

 

Cuando se acabó la  beca en Melilla me quedé sin trabajo y sin papeles. Seguí pidiendo la clemencia y la misericordia de Dios. Iba con frecuencia a Misa, y un día, a la salida, un amigo me dijo: 

-Yo voy por una residencia del Opus Dei: ¿te quieres venir? 

Acepté, fui por la residencia, y comencé a charlar con don Manuel, un sacerdote. Cada cierto tiempo venía Alfonso desde Málaga. Es publicista y miembro del Opus Dei, y gracias a él fui conociendo el espíritu de la Obra. 



Sin papeles

Mientras tanto trabajaba como voluntario en una residencia de mayores, y seguía intentando obtener mis papeles. Pasaron los meses, llegó la Navidad, y en una guardería de Melilla necesitaban un rey Baltasar. Buscaban un rey mago auténtico y acepté. Fue muy divertido. Al año siguiente volví a hacer de Baltasar en una residencia de mayores. 

Los papeles seguían siendo mi principal preocupación. Gracias a Dios, notaba que había mucha gente rezando por mí. 

Al año siguiente subí de categoría: hice de Rey mago en la Cabalgata de Melilla... Y seguía rezando para encontrar una oportunidad en el mundo laboral.

Pedí un permiso legal a las autoridades para estar unos días en Málaga y poder hacer mi primer curso de retiro en Los Jarales, en Antequera. Aunque seguía sin papeles, me concedieron un salvoconducto para entrar en la Península. 

Durante aquellos días de retiro recé mucho, me sentí reconfortado en la fe y decidí ser cooperador del Opus Dei. Seguía pidiéndole a Dios por mis papeles y por encontrar una buena novia. Los papeles se los pido a san Josemaría, que es el Santo del trabajo. La novia se la pido a la Virgen y a mi madre, y confío que me ayudarán desde el Cielo.

El 10 de julio recibí, por fin, mi tarjeta de residencia española con permiso de trabajo. Desde entonces estoy trabajando en Melilla como responsable de un almacén. Ahora, por fin he recibido mi primera paga. Es fruto de la la clemencia de Dios y de la intercesión de san Josemaría. Ahora sigo rezando por encontrar la mujer de mi vida.






San Josemaría, fundador del Opus Dei

 


¿Cómo cooperar con el Opus Dei?

 

Cooperadores del Opus Dei

 

Historia de un cooperador del Opus Dei de Torrevieja

 

¿Quiénes son?

Los cooperadores del Opus Dei son hombres y mujeres, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes de todo el mundo, que participan o sintonizan con los empeños apostólicos y de los ideales cristianos -o de los empeños apostólicos, en su vertiente simplemente humana- de las mujeres y los hombres del Opus Dei.

Es decir, son personas que, sin ser miembros de la Prelatura, ayudan a la misión del Opus Dei –llevar la felicidad del anuncio de Cristo- de diversas maneras.

Pueden ser parientes, amigos, colegas o vecinos de las personas el Opus Dei, o de otros cooperadores. O personas que han participado en la labor apostólica del Opus Dei, y desean poner su granito de arena en la tarea de promoción humana y social que realizan los miembros y cooperadores de la Prelatura.-----

En la práctica, ser cooperador del Opus Dei supone un afán de apoyo y colaboración con unas iniciativas en servicio del hombre y de la sociedad que promueve el Opus Dei, se participe o no del sentido cristiano que empapa esas iniciativas.

 

¿Cómo se puede cooperar?

Se puede cooperar rezando a Dios por el Opus Dei y sus empeños evangelizadores en servicio de Dios y de los hombres, con el deseo de construir una sociedad más humana y más digna del hombre; o ayudando la acción apostólica, resolviendo las dificultades que debe superar cualquier empeño.


Unos cooperadores ayudan con donativos; otros realizan una gestión determinada; otros, ayudan a enviar unas cartas; otros, ceden su casa durante unas horas o unos días para una actividad evangelizadora, etc.

Los cooperadores se benefician de la oración que los fieles del Opus Dei ofrecen diariamente por todos los que ayudan o han ayudado de cualquier forma en esta e tarea de acercar el mundo a Dios.

La Santa Sede ha concedido indulgencias que los cooperadores pueden ganar en unas determinadas fechas del año, si cumplen las condiciones establecidas por la Iglesia —confesión sacramental unida a la conversión del corazón, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa— y por devoción, sus obligaciones como cooperadores.

 

 

 

Algunos colegios e instituciones educativas que han suscrito acuerdos con el Opus Dei para la atención espiritual de sus alumnos en España

Centro Universitario Villanueva (Madrid; España)

Club Zayas (Madrid; España)

Colegio Alcaste (La Rioja; España)

Colégio Catamarã (São Paulo; Brasil)


Colegio Erain (Guipúzcoa; País Vasco; España)

Colegio Garoé (Las Palmas; Canarias; España)

Colegio Guaydil (Las Palmas; Canarias; España)

Colegio La Farga (San Cugat del Vallés; Barcelona; Cataluña; España)

Colegio Montecastelo (Vigo; Pontevedra; Galicia; España)

Colegio Monte VI (Montevideo; Uruguay)

Colegio Munabe (Vizcaya; País Vasco; España)

Colegio Orvalle (Madrid; España)

Colegios APDES (20 colegios en Argentina)

Dagatan Family Farm School (Lipa City; Batangas; Filipinas)

Fomento de Centros de Enseñanza (33 colegios y un centro universitario en España)

Fundación Albihar (Granada; Andalucía; España)

Fundación Marzano (10 centros de formación rural en Argentina)

Grupo Educativo Attendis (18 colegios en España)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Para saber más:


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Devoción a san Josemaría en Alicante

Algunas iniciativas de fieles, cooperadores y amigos

Cooperadores del Opus Dei