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Comienzos del Opus Dei en Valladolid

Desde "El Rincón", Calle Montero Calvo, 24


San Josemaría impulsó directamente el comienzo del trabajo apostólico del Opus Dei en Valladolid en el curso 1939-40.

Junto con Valladolid, el Opus Dei se extendió durante ese curso por otras capitales, como Barcelona, Zaragoza, Salamanca y San Sebastián. El joven fundador solía viajar con uno o dos más, mientras que al resto de las ciudades iban otros miembros de la Obra


Para estos viajes se aprovechaban los fines de semana, que por aquellos años eran más cortos, ya que los sábados por la mañana eran lectivos. Se salía de Madrid el sábado a primera hora de la tarde y se regresaba la noche del domingo, para estar en Madrid en la mañana del lunes, para acudir a las clases o al trabajo.

Solían viajar en autobuses o en trenes que, como consecuencia de la guerra española, estaban en muy mal estado. El viaje requería pasar dos noches seguidas en el tren, durmiendo poco y mal.

A veces ni siquiera quedaba sitio para sentarse y había que viajar con frecuencia en los pasillos o en las plataformas, con frecuentes retrasos.

Como en aquella época sólo había misas por la mañana y estaba prescrito que para comulgar se debía guardar absoluto ayuno, también de agua, desde las doce de la noche precedente, ese prolongado ayuno representaba una buena prueba de devoción eucarística.

En el lugar de destino, como sucedió en Valladolid, el Fundador quedaba para charlar con las personas que venían a verle en la habitación de algún hotel modesto o en un lugar tranquilo.

Les mostraba horizontes de vida cristiana y de celo apostólico en el trabajo según el espíritu del Opus Dei.

"Así fue cuajando en cada una de esas ciudades -cuenta Ponz-un pequeño grupo de amigos que comprendían la labor de formación espiritual de la Obra. Pronto surgía una primera vocación, que se quedaba en aquel lugar sin más apoyo que la gracia de Dios y la oración de los del Opus Dei, al menos hasta la visita del siguiente fin de semana. Cuando se producía una segunda petición de admisión en la Obra, el que lo había hecho un poco antes solía ayudarle y enseñarle. Sin duda, el Espíritu Santo andaba por medio muy activo, daba las luces convenientes y suplía todo lo necesario".

Algunos sacerdotes de esas ciudades -como don Daniel Llorente en Valladolid- le presentaban a jóvenes con afanes de vida cristiana. San Josemaría, mientra tanto, impulsaba la expansión del Opus Dei con su oración, su mortificación y penitencia.

En Valladolid, pidió a primeros de marzo la admisión en el Opus Dei como numerario Teodoro Ruiz Josué.

En abril se incorporó Juan Antonio Paniagua y Alberto Taboada, luego Antonio Moreno (que falleció pronto), Ramón Taboada y Javier Silió. Allí conoció el Padre a los guipuzcoanos Ignacio Echeverría y Jesús Urteaga, que fueron a examinarse a finales de junio y se decidieron a ser de la Obra en julio del mismo año 1940.

Desde los primeros días de mayo se pudo contar para la labor apostólica en esa ciudad castellana con un pequeño piso en Montero Calvo 24, facilitado por el padre de Teodoro, que por su emplazamiento y dimensiones fue bautizado familiarmente como "El Rincón".

Fuente: Ponz Piedrafita


 

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