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Ser del Opus Dei


 

  • Hay millones de personas en todo el mundo que tienen devoción y afecto al fundador, que se esfuerzan por vivir su experiencia cristiana con el espíritu del Opus Dei o que colaboran activamente con su tarea evangelizadora. Pero eso no significa –si se habla con propiedad- ser del Opus Dei.

 

  • Ser del Opus Dei implica haber recibido una llamada concreta de Dios, una vocación específica y haber contraído un compromiso jurídico voluntariamente asumido, por parte de una persona y los directores de esta Prelatura.

 

  • Miles de personas del mundo conocen este camino de santidad por medio de la amistad con un compañero de trabajo, del trato con un pariente, etc. Otras personas lo conocen por otras vías: mediante la lectura de las obras del fundador o la devoción a su figura.


    Algunas de estas personas, sea cual sea su relación con el Opus Dei, dicen en ocasiones, movidas por el afecto: “soy del Opus Dei”. Con eso desean expresar algunas de estas ideas: “voy a un colegio que es obra corporativa del Opus Dei”; “recibo formación en un centro del Opus Dei”; “tengo gran devoción a san Josemaría”, etc.

    Y es frecuente en España que cuando una persona recibe formación cristiana en el Opus Dei se diga de ella o de él: “fulanita, fulanito, es del Opus Dei”.


    Sin embargo, sólo son personas del Opus Dei aquellas personas que han recibido una llamada de Dios y han adquirido un compromiso jurídico con esta institución de la Iglesia: es decir:



    las numerarias auxiliares;

    los sacerdotes supernumerarios o agregados de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz;

    las mujeres y hombres agregadas y agregados;

    las supernumerarias y los supernumerarios;

    las numerarias y los numerarios;

    y los sacerdotes agregados y numerarios de la Prelatura

 

  • Y no son personas del Opus Dei, por mucho afecto y cariño que tengan a esta realidad de la Iglesia, los millones de personas del mundo que simpatizan con el Opus Dei, que le tienen devoción a san Josemaría y se encomiendan a su intercesión o que reciben formación cristiana en el Opus Dei (mediante la asistencia a clases de formación cristiana, charlas, Ejercicios Espirituales, etc.). Ni tampoco son del Opus Dei los miles de cooperadores del Opus Dei
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