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Pontificia Universidad de la Santa Cruz


 

Entrevista con Luís Clavell, rector del Pontificio Ateneo de la Santa Cruz (1999).

 

--¿Puede explicarnos el origen de esta Universidad?

-El origen se encuentra en el corazón sacerdotal del Beato José María Escrivá, que siempre tuvo el deseo de crear en Roma un centro de estudios eclesiásticos. De hecho, ya en 1948 erigió el Colegio Romano de la Santa Cruz, un centro de formación filosófica y teológica, que acaba de cumplir 50 años de vida y fue el germen inicial. En 1984, gracias al impulso de monseñor Álvaro del Portillo, empezó propiamente la labor docente e investigadora el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, con 40 alumnos. Desde entonces el número se ha multiplicado por 30.

-¿Cuál es el perfil de los alumnos?

-En estos 15 años el número de alumnos ha crecido, viniendo de los más diversos lugares: desde Filipinas a Latinoamérica, desde África y Oceanía hasta Polonia y los demás países que vivían tras el telón de acero. La Universidad está abierta a todos aquellos que posean los requisitos exigidos. En este curso la Universidad cuenta con 1.300 estudiantes procedentes de 66 países.

-¿Qué especifica a la Universidad de la Santa Cruz?

-El mensaje que el Fundador del Opus Dei recibió de Dios ilumina también la enseñanza y la investigación que realizamos en la Universidad. Sin constituir nunca una escuela teológica propia, hemos aprendido de él a mostrar un interés particular para todo lo que afecta a la santificación de las realidades temporales ordinarias, transformando todos los momentos y las circunstancias de la vida diaria en ocasión de encuentro y de trato filial con Dios y de servicio a los demás. Hay una luz particular para profundizar en el realismo de la encarnación del Verbo.

-Desde un punto de vista práctico, ¿cómo influye este mensaje en la organización de los estudios?

.Dando un especial relieve a todo lo relacionado con la inculturación del Evangelio en las sociedades, también las tecnológicamente más avanzadas, caracterizadas por un uso notable de los mass media. En este sentido, por ejemplo, evangelizar el mundo de la comunicación es una necesidad apremiante, y para este fin hemos promovido la Facultad de Comunicación social institucional, que ha comenzado hace tres años. Los frutos comienzan ya a vislumbrarse.

-La Pontificia Universidad de la Santa Cruz cuenta con las Facultades de Filosofía y Teología. ¿Cómo se vive en ellas la relación fe-razón?

-La actividad docente se dirige a favorecer y perfeccionar la capacidad de reflexión, el espíritu de iniciativa y de responsabilidad en el estudio y en la investigación científica. Esos objetos no se pueden alcanzar sin una profunda armonía entre fe y razón, como nos enseña el Papa en la Fides et ratio. La interdisciplinariedad y la unidad orgánica de los saberes ha sido desde el inicio un punto importante de la fisonomía de esta Universidad.

-¿Cómo se financia la Universidad? ¿Con qué medios cuentan los estudiantes para residir en Roma, y sufragarse los gastos de estudio?

-Las matrículas que pagan los estudiantes sólo cubren una parte pequeña del presupuesto de la Universidad y, para hacer accesibles los cursos, no es posible aumentarlas. Además, los sacerdotes y seminaristas que provienen de diócesis de escasos recursos económicos pueden estudiar en nuestra Universidad sólo gracias a becas de estudio puestas a disposición por diversas entidades oficiales y privadas.

La Universidad como tal no dispone de recursos propios para conceder becas. Cada año se necesita la ayuda de muchos benefactores. Muchos españoles -lo digo con profundo agradecimiento- ayudan a la Universidad enviando su aportación a la Centro Académico Romano Fundación. La Fundación ayuda a un buen número de nuestros estudiantes para que puedan realizar los estudios, y contribuye también, cada año, a cubrir los gastos ordinarios de la Universidad.

 

Francesco Calogero. Publicada en archimadrid.es

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