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Caitlin Raiger, dentista norteamericana:

los dientes son importantes,
pero... ¡no tan importantes!


 

Caitlin Raiger, tiene 32 años, es dentista; está casada y tiene cuatro hijos. Vive en Boston donde ejerce su profesión en la planta baja de su casa.

En una entrevista para la televisión contaba algo de su historia personal: conoció el Opus Dei a los 19 años por medio de su madre, pero sobre todo a través de los escritos de san Josemaría que le llegaron al corazón.

Su marido es profesor de literatura inglesa. Dos veces a la semana, Caitlin enseña en la Dental School, de la Tufts University.


“Mi madre murió hace seis años, y era del Opus Dei. Sólo cuando falleció, llegamos a apreciar a fondo lo más importante: el modo en que ella había amado: a nosotros y a los demás. Y amar es la cosa más bella que puedes ofrecer al Señor al final de tu vida.

Este empeño por amar hace más gozoso tu trabajo, porque lo estás ofreciendo y todo se hace más fácil. Es un modo de vida que, visto desde fuera, puede parecer algo fatigoso, lleno de prácticas: asistir a Misa, rezar, recitar el rosario.

Pero no es así. Dios quiere que tú vivas la vida amándolo en todas las cosas que haces.

A mis pacientes les digo que siempre tengo cerca a mis niños, porque los oigo desde el despacho que está en la planta baja de la casa. Oigo a mi niña que, en el piso de arriba, camina con mis zapatos; y a mi hijo que empuja ruidosamente un juguete: ruuuum, ruuuuuuum.

Una vez, me di cuenta de que mi hija, cuando tenía un año, se golpeaba en la cabeza porque se había caído de la silla. Entonces le dije a mi paciente que aquel ruido que había oido era la cabeza de mi hija, pero que no se preocupase, porque mi marido estaba con ella (ríe).

Pienso que los dientes son importantes pero... ¡no tan importantes! Lo que verdaderamente cuenta es la persona".


Fotografia: una dentista en pleno ejercicio profesional

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