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Religiosos y Opus Dei

 


Es conocido el afecto y veneración de Escrivá hacia la vida religiosa y los religiosos. En estas líneas quiero poner de relieve algunas claves históricas de ese afecto. De forma recíproca, hay muchas comunidades religiosas cooperadoras del Opus Dei, y son numerosos los religiosos de todo el mundo que guardan afecto y devoción a san Josemaría: unos, coetáneos suyos, por haberles ayudado o alentado, en la dirección espiritual, hacia la entrega a Dios en la vida religiosa; y otros, por haber encontrado en sus libros, o en las personas del Opus Dei, aliento y empuje para la entrega a Dios en la vida religiosa.

Del Portillo –fallecido en 1994- mencionaba algunos testimonios en sus memorias sobre Escrivá.


Uno entre muchos era el caso de Fray Hugo Quesada, hermano lego cartujo. “El Espíritu Santo —le dijo el Fundador en 1942— te lleva por esos caminos”. Quesada hizo donación en la Cartuja de Miraflores en 1947, y vivió luego en la Chartreuse de Mougères, de Caux (Francia) hasta que se incorporó a la Cartuja Aula Dei de Zaragoza.


Otros ejemplos son los de José María Aguilar Collados, O.S.H., capellán del Monasterio de San Bartolomé de Inca (Mallorca), que recordaba que dos de sus amigos fueron encauzados también por el fundador del Opus Dei a abrazar el estado religioso. Y se han publicado testimonios de muchos más religiosos, como el monje camaldulense Dom Pío María Calvo o el P. Bartolomé Rotger, prior de la Cartuja de Montealegre de Badalona.


Contaba Del Portillo que durante los años 40 una chica que deseaba ser religiosa fue a visitar a Escrivá a su casa de la madrileña calle de Diego de León. El fundador atravesaba un momento de graves dificultades económicas. La chica le dijo que necesitaba una determinada cantidad de dinero como dote para entrar en el convento. Al oírlo, Escrivá le preguntó cuánto dinero había en casa, y se lo dio todo.

 JMC

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