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Hermanas de Santa Ana: trabajo apostólico en la Prelatura de Yauyos


La fundadora, Madre Rafols--


Las Hermanas de Santa Ana contaron en una entrevista para la televisión algunos aspectos de su trabajo apostólico en Chiclayo, en la Prelatura de Yauyos (Perú), encomendada a sacerdotes del Opus Dei.

"Le debemos a monseñor Escrivá de Balaguer estar en Chiclayo -contaba una Hermana-, porque cuando el Obispo Luis Sánchez Moreno pidió insistentemente a nuestra Madre General en Roma que vinieran las hermanas de Santa Ana, para cuidar de la academia San José en la Prelatura de Yauyos, la Madre no estaba animada porque la congregación estaba preparándose para abrir una misión en Africa.

Pero ante la insistencia de Mons. Sánchez, la Madre decidió con su Consejo -antes de decir sí o no definitivamente al Obispo-, ir a rezar a la tumba de monseñor Escrivá en Roma. Después de haber rezado y de haber pedido la iluminación, se reunieron en el Consejo; y estaban casi para tomar una decisión positiva cuando la Madre recibió una llamada telefónica de una de nuestras comunidades del norte de Italia -Turín-, en la que una hermana le contaba que una chica peruana deseaba entrar a nuestra congregación.

La Madre tomó este mensaje como un signo tangible por parte de Dios, por la intercesión de Monseñor, y decidió abrir una misión en Perú costase lo que costase, sin saber a quién mandar y dónde buscar las hermanas.

Y el día 12 de octubre de 1986 la Congregación envió a cuatro hermanas de cuatro nacionalidades a la Prelatura de Yauyos, y Dios de verdad ha bendecido nuestra misión.

Realizamos trabajos apostólicos de catequesis rural, parroquial, de enseñanza de religión en los colegios y sobre todo vemos que la ayuda de Dios está presente -y por la intercesión de monseñor Escrivá- en muchas vocaciones que recibimos en esta misión. Por ahora tenemos tres novicias, siete postulantes y ocho aspirantes, y mayoría de ellas son de esta Prelatura de Yauyos y vemos que ellas tienen una devoción particular a monseñor Escrivá. La mayoría de ellas cuentan que han hecho una novena a Monseñor antes de tomar la decisión de entrar a la vida religiosa.

Esto fue esto para nosotras casi una profecía por parte del padre Mario Busquet, cuando fue a pedir a la Madre que enviara a las hermanas de Santa Ana al Perú. Dijo -yo también estuve presente-: "Que vengan a Perú y van a tener bastantes vocaciones".

Y esto es lo que constatamos, dando gracias a monseñor Escrivá y sobre todo a Dios, Nuestro Padre.


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