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Santamaría: Montefalco, una iniciativa para las campesinas mexicanas


 





"Montefalco -contaba Gemma Santamaría en una entrevista para la televisión- es una antigua hacienda que quedó destruida con la revolución mexicana y que estuvo en ruinas durante muchos años, hasta que en 1953 se donó a una asociación para que hiciera una labor social la gente de los alrededores. Y esa Asociación le pidió al Opus Dei que se ocupara de la formación cristiana de estos campesinos ".

En el estado de Morelos

"La escuela femenina de Montefalco comenzó -explicaba Santamaría- con una granja-escuela en la que se daban clases de corte y de tejido a las mujeres de los alrededores, junto con una formación humana, para que aprovecharan los escasos recursos, incluso de alimentación, que tenían. De ese modo se les ayudaba a elevar su nivel económico.

Ahora, la influencia de esa formación se nota en las mismas casas de la zona: las alumnas tienen una casa arreglada, con esos detalles pequeños que son importantes, porque reflejan la formación humana y cristiana que reciben aquí: son casas limpias, sencillas, pero con unas macetas bien cuidadas, con los cuartos separados, en las hijas en uno, los hijos en otro. Son esos detalles que otras familias no tienen. Se les instruye también en aspectos de nutrición, para que puedan aprovechar lo poco que tienen y alimentar lo mejor posible a sus hijos.


Cara y cruz de la televisión

 

 

Desde que se comenzó [en la fotografía, alumnas de los comienzos de Montefalco] la población de la zona fue aumentando y también las necesidades socioeconómicas, culturales, y eso hizo que en 1968 se fundase una telesecundaria, con la que seguimos contando actualmente, en la que la mayoría de las clases se transmiten a través de la televisión. Cada grupo tiene su maestra, que les ayuda a aclarar dudas, a repasar y a completar sus conocimientos.

Muchas de las alumnas viven en pueblos muy alejados, muy pequeños, que no tienen mucha relación con las cosas del mundo, y esas clases les amplian horizontes, enriquecen su vocabulario, sus conocimientos; en fin, su cultura.

La televisión es una gran ayuda, y en otros aspectos, un problema, porque las alumnas, al no tener muchas actividades que hacer al llegar a sus pueblos en la tarde, se dedican a ver mucho la televisión. Esto es una de las dificultades que tenemos, que tratamos de suplir a través de orientación por parte de maestras y preceptoras.

Monseñor Escrivá impulsó toda esta labor y una de las cosas que quería, además de subir el tono humano y a mejorar en lo socioeconómico, es que se ayudara a todas estas familias a vivir una intensa vida cristiana .

En 1985, siguiendo este desarrollo de la población y el crecimiento de necesidades, se empezó un bachillerato administrativo con el que contamos actualmente. Eso les permite a las alumnas tener un trabajo de administrativo a nivel técnico. Pueden trabajar en oficinas de gobierno, en oficinas bancarias o en empresas particulares.

 

Otra oportunidad es seguir estudios universitarios, las que puedan, pero de hecho son muy pocas las alumnas que pueden seguir una carrera universitaria, por su situación socioeconómica y por la ubicación de sus lugares.

Algunos pueblos están en el estado de Puebla o incluso en el de Morelos, muy lejos. La situación económica de las familias suele ser muy difícil.


La formación familiar


Las alumnas en secundaria sólo pagan el transporte. En bachillerato pagan una mínima cantidad. La escuela se sostiene por un patronato, en que colaboran muchas personas. En ocasiones uno de los problemas con lo que se enfrenta la escuela es el ambiente familiar.

 

Ese ambiente a veces no apoya la formación que se da aquí a sus hijas. Por eso intentamos ayudar a los padres y madres de familia. En otros años se han organizado clases de cocina, de costura y de formación humana y espiritual para las madres de familia que lo deseen".

Mas información sobre la Escuela Femenina de Montefalco


 

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