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San Josemaría ante el nazismo


Cuenta Álvaro del Portillo que, con relación al nazismo, Escrivá “expresó en público su postura, cuando lo exigieron las circunstancias; su oposición no era fruto de las dificultades que sufrió personalmente bajo la dictadura comunista en España -había perdonado desde el primer momento-, sino que se fundamentaba en el ateísmo y en el carácter inhumano y antirreligioso de esta doctrina (...).

Al final de los años treinta, después de haber vivido la triste experiencia de la guerra civil, la mayor parte de los españoles alimentaba una fundada prevención contra el comunismo. No sucedía lo mismo con el nazismo: es más, la propaganda oficial, por un motivo o por otro, no sólo silenció los crímenes del nacionalsocialismo, sino que prohibió en España la publicación del documento pontificio que lo condenaba.

Por esto, nuestro Fundador tuvo que pronunciarse más de una vez contra el nazismo en su ministerio sacerdotal. Precisamente porque en algunos ambientes oficiales españoles se miraba con simpatía al régimen alemán, se sintió en el deber de poner en guardia a los que se olvidaban de las aberraciones de aquella ideología: no sólo criticaba su totalitarismo, sino también la persecución y las discriminaciones a los católicos, a los hebreos, etc., y el tono de paganismo que caracterizaba el racismo nazi.

(…) Distinguía entre el nazismo y el pueblo alemán. Precisamente porque sentía un particular cariño hacia aquella nación -era un sentimiento heredado de su padre-, le dolía muchísimo verla sometida a aquella dictadura aberrante. Su pena se acrecentaría al estallar la Segunda Guerra mundial (Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1993, pp. 34-37)


Pedro Casciaro, uno de los primeros del Opus Dei, afirmaba que “el Opus Dei comenzó su labor estable en Italia y Alemania cuando esos regímenes ya no gobernaban. En una ocasión le oí hablar [a Josemaría Escrivá] con admiración del cardenal Faulhaber, que había tenido la valentía de publicar unas conferencias de adviento en la catedral de Munich, durante el nazismo". Recogido por Pilar Urbano en El hombre de Villa Tevere, Planeta, 1995, pág. 118.

 

Selección de textos y comentarios: José Miguel Cejas

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